
Caminar 15 minutos diarios a paso rápido puede marcar una diferencia relevante en la salud y la expectativa de vida, según diversos estudios científicos recientes. La evidencia resulta especialmente importante para personas con jornadas laborales prolongadas y poca actividad física, ya sea sentadas o de pie.
Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine señaló que quienes realizan alrededor de 4.400 pasos al día presentan una tasa de mortalidad 41% menor en comparación con personas menos activas. El hallazgo refuerza la importancia de incorporar movimiento regular en la rutina diaria.
Otra investigación difundida en Annals of Internal Medicine indicó que no solo importa la cantidad de pasos, sino también la forma de caminar. Las personas que caminan de manera continua durante al menos 15 minutos registran la mitad de probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas a corto plazo, frente a quienes caminan solo en periodos breves y dispersos.
La ciencia sugiere que caminar de forma concentrada ofrece mayores beneficios que acumular pasos aislados durante el día. Este enfoque favorece una mejor respuesta del sistema cardiovascular.
Una meta considerada realista por la comunidad científica es alcanzar 7.000 pasos diarios. Un análisis de 57 estudios, publicado en The Lancet Public Health y citado por el sitio Inc., vinculó esta cifra con una reducción del riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y cáncer. También se asoció con menores probabilidades de padecer diabetes tipo 2, demencia y depresión.
Los investigadores explicaron que incluso incrementos modestos, como pasar de 2.000 a 4.000 pasos diarios, se relacionan con beneficios significativos para la salud, aun cuando no se alcance la meta recomendada.
Otro estudio, divulgado en el American Journal of Preventive Medicine, determinó que caminar 15 minutos diarios a ritmo acelerado se asocia con una reducción cercana al 20% en la mortalidad. Actividades cotidianas de baja intensidad, como desplazarse lentamente en casa o en el trabajo, no se consideran suficientes dentro de este criterio.
El ritmo rápido se define como aquel que provoca aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria. Este tipo de caminata mejora el suministro de oxígeno, fortalece la función de bombeo del corazón y contribuye a una mejor salud cardiovascular. Además, ayuda al control del peso y disminuye riesgos asociados con la obesidad, como hipertensión y niveles elevados de colesterol.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
