
El zoológico de la ciudad de Ichikawa en Japón negó esta semana que el macaco Punch sufra de acoso por parte de otros miembros de su grupo. El pequeño mono de siete meses alcanzó fama mundial tras ser abandonado por su madre y buscar consuelo en un peluche de orangután de la marca IKEA.
Las alarmas entre los internautas se encendieron cuando el centro publicó en la red social X que el animal recibió regaños frecuentes de otros monos. Varios videos difundidos en Internet muestran al pequeño mientras otros integrantes de la jaula lo persiguen en las instalaciones cercanas a Tokio.
La administración del recinto explicó el martes que las muestras de preocupación llegaron tanto de Japón como de otros países. Sin embargo, la institución aclaró que el comportamiento de los individuos dominantes responde a una disciplina natural dentro de su estructura social.
Según el zoológico, estas interacciones difieren totalmente del abuso humano y son necesarias para la convivencia de la especie. La entidad informó que el pequeño pasa la mayor parte del día con tranquilidad y ya no depende tanto de su peluche.
Separar al mono de su entorno actual representaría un riesgo alto para su futuro desarrollo social. Los encargados temen que, si lo apartan ahora, el animal pierda la capacidad de integración para el resto de su vida.
Punch nació en julio pasado y recibió crianza en un entorno artificial debido al rechazo materno. A inicios de este año, los expertos empezaron un proceso de entrenamiento para que el macaco aprenda a convivir con sus semejantes de forma definitiva.
El fenómeno viral provocó que miles de personas visitaran el parque y agotaran las existencias del juguete de IKEA en las tiendas. La organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) solicitó el traslado del macaco a un santuario natural por considerar que su situación actual evidencia la crueldad de los cautiverios.
