Patrimonio

Agricultores volvieron a sacar los bueyes para celebrar su fiesta a San Isidro Labrador

Taras de Cartago fue el escenario de un desfile de boyeros que estuvo en pausa durante dos años, debido a la pandemia

La pandemia impidió que durante dos años los agricultores de Cartago celebraran con pompa a su patrono, San Isidro Labrador, pero este lunes se retomó la fiesta. En Taras, al igual que en varias comunidades del país que rinden homenaje a sus campesinos, se realizó el tradicional desfile para bendecir vehículos, animales y, por supuesto, los productos agrícolas que se cultivan en la zona.

La actividad empezó con una misa en el corredor de la casa de una familia, a las 9 a. m. Hora y media más tarde, empezó el desfile en el que, como de costumbre, destacó la participación de boyeros. Unas 30 yuntas jalaron las carretas a veces con dueños o familiares a bordo.

En el recorrido de unos dos kilómetros, también hubo automóviles, vehículos de carga pesada, caballistas y caminantes, algunos con mascotas.

Se vio mucha participación de jóvenes, especialmente porque no hubo lecciones ni en la Escuela República Francesa ni en el Liceo Bilingüe San Nicolás de Tolentino. Algunos niños lucieron trajes típicos y otros con botas y sombreros.

¡Jesa buey!

Para todos los asistentes, el regreso de esta actividad fue una gran alegría. Así lo manifestaban constantemente con saludos, casi a gritos, con algún compañero que avanzaba unos metros más adelante o detrás de ellos, al tiempo que recordaban alguna anécdota que vivieron en eventos anteriores.

Pero sin duda los que más disfrutaron fueron los pequeños que acompañaron a sus padres o abuelos boyeros. Ese fue el caso de Heren Isaías Parra Chaves, de tres años, quien sobre la cabeza de Manchas, uno de los bueyes de la yunta de su abuelo Franklin, les ordenaba seguir o detenerse con el grito de “jesa buey”.

“Diay imagínese cómo nos sentimos al andar en esto. Solo véalo a él, esto es la felicidad”, dijo don Franklin orgulloso de ver a su nieto ahora caminando delante de los bueyes y llevando la rienda.

Otro que disfrutó a lo grande fue Yender Mariano Quirós Aguilar, de dos años y medio, quien llegó con sus padres, Jerlin y Rafael, desde Llano Grande de Cartago, pero con su propia yunta de bueyes tallada en madera. Hizo el recorrido sentado en la carreta pero también quiso imitar a su padre jalando su propia yunta, lo que lo convirtió en uno de los más piropeados.

Como parte de la actividad, hubo venta de verduras y platillos preparados en la cocina parroquial.

La fiesta concluyó con la bendición que hizo el padre Ronny Vega con abundante agua bendita que roció sobre los participantes, frente al templo católico, y un breve concierto ranchero a cargo del charro Andrés Romero.

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