
Un pequeño cuerpo rocoso identificado como 2025 PN7 acompaña a la Tierra en su recorrido alrededor del Sol. El hallazgo despertó interés científico y popular. Astrónomos aclararon que no se trata de una segunda Luna. El objeto corresponde a una cuasi-luna, una categoría conocida en la dinámica orbital.
La astronomía moderna explicó que estos cuerpos no orbitan directamente a la Tierra. Su trayectoria alrededor del Sol coincide de forma cercana con la del planeta. Esa relación genera una interacción gravitacional prolongada.
Especialistas en dinámica orbital indicaron que este tipo de descubrimientos evidencia que el entorno espacial terrestre resulta más activo de lo que parece.
El astrónomo Ben Sharkey, de la Universidad de Maryland, señaló que estos objetos obligan a replantear una visión estática del sistema solar. El análisis mostró que pequeños cuerpos pueden compartir la órbita terrestre durante décadas sin convertirse en satélites naturales.
Qué es una cuasi-luna
Las cuasi-lunas orbitan al Sol en un periodo casi idéntico al de la Tierra. Desde el planeta, su movimiento aparenta un bucle alrededor del globo. Sin embargo, no existe una unión gravitacional estable como la que mantiene la Luna.
Datos del Minor Planet Center y del Planetary Science Institute indicaron que la Tierra cuenta con al menos siete cuasi-lunas identificadas en la actualidad.
El objeto 2025 PN7 fue detectado por el sistema Pan-STARRS, en Hawái. Los análisis orbitales determinaron que mantiene esta configuración desde mediados del siglo XX. Su tamaño, comparable al de un edificio, explica por qué pasó desapercibido durante años.
Estas rocas solo se observan mediante telescopios capaces de captar la débil luz solar reflejada en cuerpos pequeños y de rápido desplazamiento.
El astrónomo Grigori Fedorets, de la Universidad de Turku, indicó que la detección depende directamente del avance tecnológico. La mayoría de estos objetos resulta demasiado pequeña para instrumentos tradicionales.
Mini lunas, origen y valor científico
Las mini lunas difieren de las cuasi-lunas. Estos cuerpos sí quedan capturados temporalmente por la gravedad terrestre. Su permanencia suele ser menor a un año y sus órbitas son inestables.
Estudios publicados en la revista Icarus confirmaron la observación directa de cuatro mini lunas hasta ahora.
El origen de estos objetos continúa en debate. Investigaciones del Planetary Science Institute y de la Universidad de Maryland plantearon que algunos provienen del cinturón principal de asteroides. Interacciones gravitacionales con Júpiter los habrían desplazado hacia el interior del sistema solar.
Otros análisis espectroscópicos, como los realizados sobre la cuasi-luna Kamoʻoalewa, mostraron similitudes con la composición lunar. Ese dato sugiere que ciertos cuerpos podrían ser fragmentos desprendidos tras impactos antiguos.
La científica planetaria Kat Volk, del Planetary Science Institute, explicó que la observación de cuasi-lunas permite estudiar la mecánica celeste en tiempo real. Estos procesos suelen desarrollarse en escalas mucho más largas en otras regiones del sistema solar.
Aunque el concepto de “segunda luna” genera atractivo, los astrónomos coincidieron en que 2025 PN7 no cumple los criterios de un satélite natural permanente. Su presencia confirmó que la Tierra viaja acompañada por una población cambiante de pequeños cuerpos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
