
Una flota de misiones de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) detectó una probable colisión entre dos estrellas de neutrones en una diminuta galaxia ubicada dentro de una extensa corriente de gas en el espacio.
El fenómeno ocurrió a unos 4.700 millones de años luz de la Tierra y corresponde al evento denominado GRB 230906A, registrado el 6 de setiembre de 2023. El hallazgo fue descrito en un estudio publicado en la revista científica The Astrophysical Journal Letters.
Las estrellas de neutrones son restos estelares que quedan después de que una estrella mucho más masiva que el Sol agota su combustible, colapsa y explota. Aunque miden apenas unas decenas de kilómetros de diámetro, poseen una masa ligeramente superior a la del Sol, lo que las convierte en algunos de los objetos más densos del universo.
Las observaciones indican que la colisión se produjo dentro de una galaxia muy pequeña que se encuentra incrustada en una corriente de gas de unos 600.000 años luz de longitud. Este flujo de material se habría formado cuando un grupo de galaxias colisionó cientos de millones de años atrás, expulsando gas y polvo al espacio intergaláctico.
Según el estudio, esa colisión de galaxias habría provocado una ola de formación estelar que, tras cientos de millones de años, dio origen a dos estrellas que terminaron convirtiéndose en estrellas de neutrones y finalmente chocaron entre sí.
El evento fue detectado mediante varias misiones de la NASA, entre ellas el observatorio de rayos X Chandra, el telescopio espacial Fermi, el observatorio Neil Gehrels Swift y el telescopio espacial Hubble.
Fermi identificó la señal inicial al registrar un estallido de rayos gamma, fenómeno asociado con la fusión de estrellas de neutrones. Posteriormente, una red internacional de observatorios calculó una ubicación preliminar del evento.
Los telescopios Chandra, Swift y Hubble permitieron determinar con mayor precisión la posición del fenómeno y detectar la diminuta galaxia donde ocurrió.
El estudio señala que hallazgos como este podrían explicar por qué algunos estallidos de rayos gamma no parecen originarse dentro de galaxias visibles. En algunos casos, las galaxias anfitrionas podrían ser demasiado pequeñas o débiles para ser detectadas por observatorios ópticos terrestres.
Los investigadores también plantean que eventos de este tipo pueden ayudar a entender la presencia de elementos pesados, como oro y platino, en estrellas situadas a grandes distancias del centro de las galaxias.
Las colisiones entre estrellas de neutrones generan reacciones nucleares capaces de producir estos elementos y dispersarlos en las regiones externas de las galaxias, donde luego pueden incorporarse en nuevas generaciones de estrellas.
El equipo también evaluó una explicación alternativa: que la explosión provenga de una galaxia mucho más lejana situada detrás del grupo de galaxias observado. Sin embargo, los investigadores consideran menos probable esta hipótesis.
El programa del observatorio Chandra es gestionado por el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA, en Huntsville, Alabama. Las operaciones científicas se coordinan desde el Centro de Rayos X Chandra del Observatorio Astrofísico Smithsonian en Cambridge, Massachusetts.