
La NASA prevé que el telescopio espacial Nancy Grace Roman descubra alrededor de 100.000 exoplanetas en regiones poco exploradas de la Vía Láctea, una cifra superior a los casi 6.300 mundos detectados hasta ahora por distintas misiones y observatorios.
La misión utilizará principalmente el método de tránsito, que detecta disminuciones periódicas en el brillo de las estrellas cuando un planeta pasa frente a ellas. Además, aplicará la técnica de microlentes gravitacionales, que permite identificar aumentos temporales de brillo causados por la gravedad de estrellas y planetas.
Según Elisa Quintana, investigadora del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, Roman ampliará la búsqueda de exoplanetas hacia otras regiones de la galaxia. La científica afirmó que la misión permitirá estudiar cómo varía la formación planetaria en distintos entornos de la Vía Láctea.
La mayoría de exoplanetas conocidos se encuentran a unos pocos miles de años luz de la Tierra. Sin embargo, uno de los estudios centrales del telescopio observará el bulbo galáctico, la región central de la galaxia donde las estrellas están más concentradas, hasta alcanzar sectores del lado opuesto de la Vía Láctea.
La misión detectará cerca de 100.000 planetas mediante tránsito y más de 1.000 a través de microlentes gravitacionales. Esta última técnica puede identificar planetas similares a la Tierra o Marte y detectar cuerpos ubicados en zonas habitables o en órbitas más lejanas.
Actualmente, el sistema solar se encuentra a unos 27.000 años luz del centro galáctico. No obstante, científicos consideran que se formó aproximadamente 10.000 años luz más cerca de esa región y luego migró hacia su posición actual.
El estudio también analizará diferencias químicas entre estrellas del bulbo galáctico y las ubicadas en otras zonas de la galaxia. Según la NASA, esas variaciones podrían influir en la formación y composición de los planetas.
Robby Wilson, investigador posdoctoral del Centro Goddard, indicó que estrellas con mayores cantidades de elementos pesados suelen albergar más planetas, especialmente gigantes gaseosos.
Roman también podría estudiar atmósferas de miles de planetas detectados mediante tránsito. El telescopio medirá patrones de temperatura y comportamiento climático en exoplanetas, especialmente en los llamados “Júpiteres calientes”, cuerpos similares a Júpiter que orbitan muy cerca de sus estrellas.
Wilson explicó que el análisis de variaciones de brillo permitirá identificar diferencias entre el lado diurno y nocturno de esos planetas, así como posibles patrones de circulación atmosférica.
La misión observará cerca de 100 millones de estrellas durante su estudio del bulbo galáctico. Según Jorge Martínez-Palomera, astrónomo de la NASA Goddard, esa información permitirá comparar poblaciones planetarias lejanas con sistemas cercanos y ampliar el conocimiento sobre otros mundos en la galaxia.
