Lucía Astorga. 21 agosto, 2019
La empresa Ad Astra Rocket cuenta con la infraestructura para producir hidrógeno, almacenarlo y recargar los vehículos eléctricos que cuentan con esta tecnología. Esta infraestructura está presente en sus instalaciones en Liberia, Guanacaste. Foto Rebeca Alvarez
La empresa Ad Astra Rocket cuenta con la infraestructura para producir hidrógeno, almacenarlo y recargar los vehículos eléctricos que cuentan con esta tecnología. Esta infraestructura está presente en sus instalaciones en Liberia, Guanacaste. Foto Rebeca Alvarez

¿Puede el hidrógeno promover los esfuerzos de Costa Rica para lograr la descarbonización de su economía? Ocho empresas consideran que sí y por eso decidieron aliarse para desarrollar nuevas tecnologías en materia de movilidad y energía, que no contaminen el ambiente.

La Alianza por el Hidrógeno cobró vida con la participación de Purdy Motor, Linde, Grupo Electrotécnica, Matelpa, Siemens, Cummins, Relaxury y Ad Astra Rocket. También la integran la Fundación Costa Rica – Estados Unidos para la Cooperación (Crusa) y la asociación Estrategia Siglo XXI.

“Surge como una instancia de articulación de organizaciones que ven el hidrógeno como un vector energético que tiene muchísimo potencial para promover la descarbonización de la economía costarricense, con diferentes aplicaciones”, expresó Juan Guillermo Murillo, coordinador de Programas y Proyectos y Gestión del Conocimiento de Crusa.

La Alianza también cuenta con el apoyo financiero del laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Lab), por medio del convenio de cooperación técnica no reembolsable “Camino a la Descarbonización: Promoviendo la Economía de Hidrógeno en Costa Rica”.

Este documento fue suscrito por el BID, Crusa y Ad Astra Rocket Company (como socio técnico), sentando las bases para que surgiera formalmente la Alianza.

“El proyecto tiene un financiamiento de poquito más de $800.000 del BID, donde también hay contrapartidas financieras y técnicas que ascienden a $3.8 millones”, manifestó Murillo. La esperanza es que en los próximos años se puedan crear en el país la condiciones habilitantes que den al hidrógeno una viabilidad comercial y que estas se puedan replicar en el resto de América Latina.

La visión
La Alianza por el Hidrógeno realizó el pasado 29 de julio su primera sesión plenaria, con la participación de los representantes de las organizaciones que la conforman. Foto: Crusa
La Alianza por el Hidrógeno realizó el pasado 29 de julio su primera sesión plenaria, con la participación de los representantes de las organizaciones que la conforman. Foto: Crusa

El hidrógeno no es un combustible, ni tampoco una fuente de energía. Su particularidad es que funciona como transportador químico de energía (vector), de tal manera que esta pueda liberarse posteriormente de forma controlada.

“Lo que más ha sonado es su potencial utilización para la electrificación del transporte, (aunque) tiene otros potenciales usos”, indicó José Castro Nieto, director científico de Ad Astra Rocket.

La Alianza ve un particular potencial en el uso del hidrógeno para las actividades de transporte de larga distancia, masivo y de carga, así como para el uso de montacargas.

"La gente tiene la impresión de que los vehículos con hidrógeno es una tecnología muy distinta a las otras y en realidad, en cuanto a transporte, los vehículos son eléctricos solo que son de hidrógeno.

“Lo que pasa es que nosotros en nuestra idiosincrasia estamos acostumbrados a que el vehículo eléctrico es el que se enchufa, el de hidrógeno no se enchufa, sino que tengo que llevarlo a una estación donde me llenan un tanque y nosotros tradicionalmente estamos acostumbrados que si un tanque se llena con algo, es porque tiene un motor de combustión interna”, explicó el investigador.

Otros usos que podría tener es como energía de respaldo o primaria para la industria, los comercios, las telecomunicaciones y los centros de datos.

Experiencia tica
Nyuti (estrella, en Chorotega) es el primer bus eléctrico de hidrógeno de Centroamérica. Fue utilizado para trasladar a Carlos Alravado a su toma de posesión. Foto Rebeca Alvarez
Nyuti (estrella, en Chorotega) es el primer bus eléctrico de hidrógeno de Centroamérica. Fue utilizado para trasladar a Carlos Alravado a su toma de posesión. Foto Rebeca Alvarez

La discusión con respecto al posible potencial del hidrógeno en Costa Rica no es algo nuevo. Por muchos años el principal impulsor de la materia ha sido la empresa Ad Astra Rocket, que ya cuenta con una pequeña estructura para generar y almacenar hidrógeno, en sus instalaciones en Liberia, Guanacaste.

También cuentan con el primer bus eléctrico de hidrógeno de Centroamérica, llamado Nyuti, que se puso en funcionamiento en 2017, así como vehículos particulares que se están utilizando en la provincia, donde se ubica la única estación de reabastecimiento del país.

Esta infraestructura es vista por la Alianza como una fase de demostración técnica, de que en Costa Rica se cuenta con el conocimiento científico para poder contar con un ecosistema de hidrógeno funcional, que con el tiempo puede llegar a ser más grande y complejo.

“Las etapas que siguen, son las que van a habilitar que el hidrógeno sea viable”, dijo Castro, quien considera que el futuro del transporte eléctrico consistirá en la coexistencia de las baterías y los tanques de este elemento químico.

“Se van a complementar en lugar de estar compitiendo la una contra la otra, pero cada una con un nicho muy particular en el cual desempeñarse”, añadió.

La ruta del hidrógeno

Alianza entre sector privado y cooperación internacional quiere potenciar las distintas aplicaciones de este elemento, como una alternativa limpia a los combustibles derivados del petróleo.

FUENTE: ALIANZA POR EL HIDRÓGENO.    || w. s. / LA NACIÓN.

La Alianza, desde su Comité Director (compuesto por Crusa Purdy Motor y Ad Astra) se enfoca en la actualidad en el desarrollo de un plan estratégico y de comunicación, como un ente independiente a sus participantes.

Además, buscan desarrollar estudios comparativos de movilidad eléctrica, que permitan referenciar el uso de las distintas alternativas disponibles y como se comporta el hidrógeno con respecto a ellas.

Asimismo, esperan generar un estudio macroeconómico de la cadena de suministro de hidrógeno y una hoja de ruta para la implementación de políticas públicas, adecuada a los retos de la economía del hidrógeno.

“Lo que creemos es que desde el sector privado y la cooperación, se le puede dar muchísimo impulso a este tema”, acotó el representante de Crusa.

Cuestionamientos
26 de enero del 2017. Alto de Ochomogo en Cartago. Planta de la Refinadora Costarricense de Petróleo. Foto: Albert Marín
26 de enero del 2017. Alto de Ochomogo en Cartago. Planta de la Refinadora Costarricense de Petróleo. Foto: Albert Marín

Pero no todos están convencidos de que el hidrógeno sea una solución realista para sustituir los combustibles fósiles y aún mantener a Costa Rica como una nación competitiva.

Ese es el caso de Carlos Roldán, profesor de Química del Tecnológico de Costa Rica (TEC) y fundador del Programa de Energías Limpias de esa casa de estudios, quien considera que el hidrógeno puede servir para proyectos particulares pero no a escala nacional.

“No podemos ser soñadores y optimistas de que eso va a resolver el problema energético del país, más bien puede agravarse, si por ejemplo los políticos mantienen la posición de no exportar petróleo y decirle a Costa Rica que a fuerza tenga que ir hacia hidrógeno”, manifestó.

Roldán considera que “económicamente es un suicidio apostar al hidrógeno por la cadena de valor que implica” y también, por el alto costo que a su criterio significaría cambiar todos los vehículos de combustión por la nueva tecnología.

El profesor universitario defiende la idea de que Costa Rica “aproveche sus recursos energéticos”, como el petróleo y gas natural.

Incluso fue el autor de un proyecto de ley para delegar en la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), la responsabilidad de buscar, explotar y refinar petróleo, gas natural y otros hidrocarburos en el territorio nacional.

“(...) el petróleo seguirá siendo utilizado a nivel internacional en los próximos 50 años. Si nosotros no aceptamos eso y no hacemos nada, entonces los países más sensatos que nosotros (productores de petróleo) van a tomar la delantera”, expresó.

Roldán considera que la meta de no utilizar los combustibles fósiles, no va a solventar el problema energético del país, si no más bien, podría agravar la situación económica nacional.

“Somos insensatos y peligrosamente ilusorios y vanidosos. La gente que quiere que Costa Rica sea el primer país del mundo en no usar petróleo, está pensando desde un punto de vista de vanidad, que queremos darle una lección al planeta y la pregunta es, ¿qué ganamos con eso?.

“Si tenemos petróleo y gas natural, es preferible extraerlo, aunque paralelamente estemos trabajando en otras fuentes limpias. El problema que estamos teniendo es que el país se ha polarizado mucho por cuestiones ambientalistas, a unas tecnologías muy incipientes, caras y sin garantía de que vayan a ser exitosas”, advirtió.

El investigador piensa que el país debe seguir trabajando e investigando con cualquier tipo de fuente energética alternativa, sin dejar de lado el petróleo.

"Países como Estados Unidos lo que han hecho es apostarle a una gran cantidad de fuentes energéticas, incluyendo las fósiles.

“Es actualmente el principal productor de biocombustibles y también está impulsando mucho el hidrógeno, pero no son tontos, duplicaron la producción de petróleo en menos de nueve años, solo este año están produciendo 16% más de petróleo que el año pasado”, aseguró.