
La lluvia de meteoros Eta Acuáridas alcanzará su punto máximo entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de mayo de 2026 y podrá observarse desde Costa Rica en las horas previas al amanecer, según información de la NASA y del sitio Time and Date, que confirma visibilidad en San José.
La NASA detalla que esta lluvia de meteoros está activa entre el 20 de abril y el 21 de mayo y que su pico principal ocurre durante las primeras semanas de mayo. EarthSky precisa que el mejor momento de observación será antes del amanecer del 5 de mayo, aunque las mañanas del 4 y 6 de mayo también ofrecerán buena actividad.
Las Eta Acuáridas son conocidas por la velocidad de sus meteoros, que ingresan a la atmósfera terrestre a unos 65,4 kilómetros por segundo. Esa rapidez permite que dejen estelas luminosas persistentes durante varios segundos o incluso minutos.
De acuerdo con la NASA, en condiciones ideales pueden observarse hasta 50 meteoros por hora durante el pico. Sin embargo, en el hemisferio norte la tasa suele reducirse a cerca de 10 meteoros por hora debido a la posición más baja del radiante, ubicado en la constelación de Acuario.
EarthSky, los Museos Reales de Greenwich y Star Walk coinciden en que el hemisferio sur ofrece las mejores condiciones para observar este fenómeno, ya que el radiante asciende más alto en el cielo antes del amanecer. Costa Rica, por su ubicación, se encuentra en una posición favorable frente a latitudes más al norte.
El fenómeno recibe su nombre por Eta Aquarii, una de las estrellas de la constelación de Acuario, desde donde aparentan originarse los meteoros. Los meteoros provienen de restos del cometa 1P/Halley, conocido como cometa Halley. Cada vez que este cuerpo celeste pasa cerca del Sol deja una estela de polvo, hielo y roca.
En el mes de mayo, la Tierra atraviesa esa trayectoria y los fragmentos ingresan a la atmósfera, donde se desintegran y producen los destellos visibles.
El cometa Halley tarda cerca de 76 años en completar una órbita alrededor del Sol. Su última aparición visible desde la Tierra fue en 1986 y su próximo regreso al sistema solar interior está previsto para 2061, según datos de la NASA.
Para observar la lluvia de meteoros no se requiere telescopio ni binoculares. Se recomienda buscar un sitio alejado de luces artificiales, acostarse mirando hacia el este y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 30 minutos.
En 2026, la observación tendrá una dificultad adicional por la presencia de una Luna gibosa menguante brillante. EarthSky advierte que su luz reducirá la visibilidad de los meteoros más débiles, por lo que sugieren ubicar árboles, edificios u otros obstáculos que ayuden a bloquear el resplandor lunar.
