
Abril inició con una Luna llena y la expectativa del regreso de misiones tripuladas a la Luna. Más allá de ese arranque, el calendario astronómico del mes concentra fenómenos visibles que combinan precisión orbital y oportunidades para la observación a simple vista.
Conjunciones y acercamientos visibles
El 15 de abril, la Luna menguante aparece en el horizonte este antes del amanecer, seguida por Mercurio, Marte y Saturno. Según la Fundación Cientec, este “desfile” ocurre en cuestión de minutos: cada planeta emerge en secuencia mientras la luz solar aún no domina el cielo.
Tres días después, el 18 de abril, se produce una alineación de cuatro planetas —Saturno, Marte, Mercurio y Neptuno— en un sector reducido del cielo. De acuerdo con a plataforma Star Walk, el fenómeno será difícil de observar por su cercanía al Sol, aunque el hemisferio sur tendrá mejores condiciones.
El 19 de abril, la Luna y Venus comparten el cielo vespertino hacia el oeste. Ambos cuerpos destacan por su brillo y pueden observarse durante cerca de una hora y media tras la puesta del Sol, según la Fundación Cientec.
Al día siguiente, el 20 de abril, Mercurio, Marte y Saturno alcanzan su mayor cercanía aparente en el cielo matutino. Este tipo de conjunción múltiple requiere un horizonte despejado y una observación temprana, ya que los planetas permanecen bajos sobre el horizonte.
Un cometa cruza el sistema solar interior
A mediados de mes, el calendario suma un evento menos frecuente. El cometa C/2025 R3 (PanSTARRS), descubierto en septiembre de 2025, alcanza su mejor ventana de observación alrededor del 17 de abril, coincidiendo con Luna nueva.
El objeto, de órbita no periódica estimada en unos 160.000 años, proviene posiblemente de la nube de Oort. Datos de la NASA ubican su mayor acercamiento a la Tierra entre el 26 y 27 de abril, a unos 70,8 millones de kilómetros, lo que podría coincidir con su punto máximo de brillo.
Meteoros: el punto más activo del mes
Entre el 21 y 22 de abril ocurre el máximo de la lluvia de meteoros Líridas. Este fenómeno, documentado desde el año 687 a. C., se origina en los restos del cometa C/1861 G1 (Thatcher).
Según la Fundación Cientec, se esperan cerca de 18 meteoros por hora en el pico, mientras que la NASA advierte que, aunque la tasa es moderada, pueden presentarse incrementos inesperados. La visibilidad mejora después de la medianoche, cuando la radiante —ubicada entre las constelaciones de Lira y Hércules— se eleva en el cielo.
El evento coincide con una Luna en fase creciente, que se oculta temprano, lo que favorece la observación en horas avanzadas de la noche.
Además, desde el 20 de abril comienza la actividad de las Eta Acuáridas, otra lluvia asociada al cometa Halley, aunque su máximo llegará hasta en mayo.
Una ocultación visible desde Centroamérica
El 25 de abril, la Luna pasa frente a Régulus, una de las estrellas más brillantes de la constelación de Leo. Este fenómeno, conocido como ocultación, será visible desde Costa Rica y otras regiones de América.
La estrella desaparecerá detrás del borde oscuro de la Luna y reaparecerá más de una hora después por el lado iluminado. Este tipo de eventos permite observar con claridad el movimiento lunar frente al fondo estelar.
Recomendaciones para observar el cielo
Las condiciones de observación influyen tanto como el evento mismo. Según el sitio especializado Space.com, hay tres factores clave:
- Adaptación a la oscuridad: los ojos requieren al menos 15 minutos sin exposición a luz intensa. Pantallas y linternas afectan la visibilidad de objetos débiles.
- Contaminación lumínica: zonas rurales ofrecen mejores condiciones. En ciudad, bloquear luces cercanas mejora el contraste del cielo.
- Comodidad y temperatura: observar meteoros implica permanecer inmóvil durante largos periodos. Ropa abrigada y superficies reclinables facilitan la experiencia.