La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Arizona, determinó que esa anomalía se originó tras un choque ocurrido hace cientos de millones de años. En ese evento, la galaxia menor atravesó el disco de la mayor.
El estudio describe que la estructura galáctica quedó completamente alterada. Las fuerzas gravitacionales dispersaron las estrellas. El gas perdió su movimiento organizado al atravesar un entorno más denso.
Los investigadores explicaron que este proceso generó una especie de presión sobre el gas. Esa presión provocó la pérdida de su rotación habitual. El fenómeno se asemeja al desplazamiento de gotas al moverse en el aire, según detalló el equipo científico.
La investigación también resolvió una contradicción histórica. Observaciones previas sugerían que el gas de la galaxia rotaba. Esto hacía suponer que las estrellas debían comportarse igual. Sin embargo, no ocurría así. El nuevo análisis reveló que esa rotación era una ilusión causada por la deformación tras el impacto.
El hallazgo cuestiona el uso de la Pequeña Nube de Magallanes como modelo astronómico. Esta galaxia se utilizaba como referencia para estudiar el universo primitivo por su tamaño, composición y baja presencia de elementos pesados. Ahora, los científicos consideran que no representa un sistema típico.
Además, el choque aporta información sobre la materia oscura. Un estudio publicado en 2025 detectó que la colisión dejó señales en la galaxia mayor. Su estructura central aparece inclinada. Este efecto depende de la cantidad de materia oscura presente en la galaxia menor.
Los expertos señalaron que estos eventos muestran que las galaxias no son sistemas estáticos. Las interacciones violentas pueden ser más frecuentes y determinantes en su evolución de lo que se pensaba.
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