AFP . 19 octubre, 2018
Fragmentos de Luzia, el fósil humano más viejo que se haya encontrado en Brasil, fueron hallados entre los escombros del Museo Nacional de Rio de Janeiro, luego que el pasado 2 de setiembre, un voraz incendio consumiera la estructura. Foto: AFP
Fragmentos de Luzia, el fósil humano más viejo que se haya encontrado en Brasil, fueron hallados entre los escombros del Museo Nacional de Rio de Janeiro, luego que el pasado 2 de setiembre, un voraz incendio consumiera la estructura. Foto: AFP

Entre los escombros del Museo Nacional de Río de Janeiro en Brasil, que en setiembre quedó devastado por un incendio, fueron hallados fragmentos de la que es considerada la joya de su colección: Luzia, el fósil humano de 12.000 años.

"El cráneo fue encontrado fragmentado. Ya encontramos prácticamente todo el cráneo y el 80% de los fragmentos ya fueron identificados", declaró Alexander Kellner, director del museo.

También fue encontrado un fragmento del fémur.

Considerado el fósil humano más antiguo de Brasil, Luzia fue descubierta en 1970 en el estado de Minas Gerais (sudeste) por una misión dirigida por la antropóloga francesa Anette Laming-Emperaire.

A partir de su cráneo, un equipo de la Universidad de Mánchester (Inglaterra), dirigido por Richard Neve, realizó una reconstrucción digitalizada de su rostro, que sirvió de base a una escultura sobre su hipotética figura.

Una reconstrucción del rostro de Luzia, el fósil humano de 12.000 mil años, que se convirtió en la joya más preciada del Museo Nacional de Rio. Foto: AP
Una reconstrucción del rostro de Luzia, el fósil humano de 12.000 mil años, que se convirtió en la joya más preciada del Museo Nacional de Rio. Foto: AP

Esta escultura quedó reducida a cenizas el 2 de setiembre, junto con la mayoría de las 20 millones de piezas del museo, pero los fragmentos originales del cráneo, conservados en una urna de metal en un armario, fueron encontrados.

"Los trozos fueron hallados hace unos días. Sufrieron alteraciones, daños, pero estamos muy optimistas con lo encontrado y todo lo que representa", declaró Cláudia Rodrigues, profesora del Museo Nacional, que participa en los trabajos de búsqueda.

Considerado el principal museo de Historia Natural de América Latina, el Museo Nacional, que celebró su bicentenario en junio, era conocido por la riqueza de su departamento de paleontología, con más de 26.000 fósiles.

El antiguo palacio imperial abrigaba, por ejemplo, un esqueleto de dinosaurio descubierto en Minas Gerais y numerosos especímenes de otras especies extinguidas (perezosos gigantes y tigres dientes de sable).

El espectacular incendio causó una fuerte conmoción en Brasil y la comunidad científica internacional.

La negligencia del Estado fue apuntada como la principal responsable de esta catástrofe, vista como una “tragedia anunciada” derivada de la falta de recursos destinados a la manutención de las instalaciones culturales en Brasil.

Con el correr de los años, el Museo había tenido importantes dificultades de presupuesto, y tuvo que ser temporalmente cerrado en 2015 “por falta de recursos para su mantenimiento”, según había expresado el ministro brasileño de Cultura Sergio Sa Leitao.

En agosto de 1995, el edificio sufrió importantes perjuicios por tormentas que dañaron el departamento de arqueología y especialmente a momias egipcias de más de 3.000 años de antigüedad.

Los daños también fueron importantes en el sector de paleovertebrados y algunas partes de un esqueleto de tiranosaurio se disolvieron en el agua.

De acuerdo con estimaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la restauración del museo tomaría unos 10 años.

“Estimamos algo cerca de 10 años en base a ejemplos de situaciones similares”, había dicho Marlova Jovchelovitch Noleto, representante en Brasil de la instancia de la ONU.

Durante una visita al país, la jefa de la misión de emergencia de Unesco, Cristina Menegazzi, advirtió que “no existe en este momento ninguna solución mágica que permita reconstruir el museo en algunos meses” y que el trabajo de identificación de restos de piezas será “largo”.