
Tras la jubilación, muchas personas pierden la estructura diaria que antes imponían el trabajo y los desplazamientos. Este cambio afecta el reloj biológico y provoca despertares muy tempranos o, por el contrario, jornadas de sueño prolongadas sin descanso real.
Especialistas en sueño advierten que definir una hora fija para despertarse resulta clave para recuperar un ritmo saludable. La ausencia de rutinas claras altera los ciclos de descanso y vigilia, lo que impacta la energía diaria.
El neurólogo Christopher Winter, director de la clínica Charlottesville Neurology and Sleep Medicine en Estados Unidos, señaló que recomienda a las personas jubiladas establecer una hora constante para levantarse. Su experiencia clínica y académica respalda esta práctica como base para un buen descanso.
De acuerdo con los expertos, el mejor rango para despertarse tras la jubilación se ubica entre 6:30 y 7:30 a. m. Este horario coincide con los ritmos circadianos naturales y permite aprovechar la luz solar para regular la producción de melatonina, hormona vinculada al sueño.
Levantarse dentro de esa franja ayuda a sincronizar el descanso con el ciclo día-noche. Esta práctica reduce la somnolencia diurna y favorece un sueño nocturno más profundo y reparador. También facilita la exposición temprana a la luz natural, asociada con mayor vitalidad y mejor estado de ánimo.
La elección entre madrugar o dormir más depende del cronotipo personal. La especialista en medicina conductual del sueño Jade Wu explicó que los beneficios varían según la tendencia natural de cada persona a levantarse temprano o tarde.
Además del horario para despertarse, los especialistas aconsejan limitar las siestas prolongadas. Un descanso breve puede resultar útil, pero dormir demasiado durante el día retrasa el sueño nocturno y desajusta el reloj biológico.
La actividad física matinal también cumple un papel relevante. Caminar, estirarse o realizar ejercicios suaves por la mañana impulsa el ritmo circadiano y mejora la calidad del descanso nocturno. Las actividades al aire libre potencian este efecto gracias a la luz natural.
La alimentación con horarios regulares contribuye a estabilizar el reloj interno. Desayunar a la misma hora cada día ayuda a distribuir mejor los períodos de energía y descanso. Evitar comidas pesadas o cafeína en la tarde facilita la preparación del cuerpo para dormir.
El cuidado del ambiente del dormitorio resulta otro factor clave. Un espacio fresco, oscuro y sin dispositivos electrónicos antes de dormir favorece la producción de melatonina y una transición más natural hacia el descanso nocturno.
Estas pautas buscan restaurar el equilibrio del ritmo circadiano, que con frecuencia se altera tras la jubilación. Mantener un horario constante para despertarse aparece como un paso simple para conservar energía y bienestar a lo largo del día.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
