
Revisar el celular antes de dormir afecta de forma directa la memoria y la capacidad de aprendizaje. Así lo advirtió un estudio de la Universidad de Harvard que relacionó el uso nocturno de dispositivos electrónicos con alteraciones en los procesos cerebrales encargados de consolidar recuerdos.
Los especialistas explicaron que el sueño profundo funciona como el momento en que el cerebro organiza y archiva las experiencias vividas durante el día. Sin embargo, la exposición constante a pantallas interfiere con esa tarea biológica.
El principal problema se origina por la luz azul que emiten teléfonos, tabletas y computadoras. Esa iluminación reduce los niveles de melatonina y retrasa el inicio del descanso reparador. Como consecuencia, el hipocampo, región cerebral responsable de gestionar la memoria, pierde estabilidad durante las fases profundas del sueño.
Los neurólogos señalaron que las notificaciones, el contenido digital y la navegación en redes sociales interrumpen las ondas lentas que el cerebro necesita para procesar información. Esto provoca que los recuerdos se vuelvan más frágiles y que la atención disminuya durante el día siguiente.
Además del impacto lumínico, el contenido emocional consumido en plataformas digitales eleva los niveles de cortisol, hormona vinculada al estrés y al estado de alerta. Ese mecanismo activa sistemas de recompensa cerebral y dificulta la relajación necesaria para dormir.
Como resultado, las personas presentan olvidos frecuentes, menor capacidad para retener información y dificultades para concentrarse en tareas cotidianas o lecturas extensas. Los expertos advirtieron que el cerebro puede compensar el desgaste durante periodos cortos, pero el deterioro aumenta con el tiempo.
Ante este escenario, los especialistas recomendaron establecer una “franja oscura” entre 60 y 90 minutos antes de dormir. Durante ese periodo conviene evitar cualquier pantalla y optar por actividades tranquilas como leer en papel o practicar ejercicios de respiración.
Otra recomendación consiste en mantener el celular lejos de la cama y utilizar despertadores analógicos para reducir la tentación de revisar mensajes o redes sociales durante la noche.
Si la persona utiliza el dispositivo antes de dormir, los neurólogos aconsejaron exponerse a luz natural durante la mañana siguiente y realizar actividad física moderada para ayudar al reloj circadiano a recuperar estabilidad.
Los investigadores insistieron en que la memoria necesita rutinas constantes para mantenerse eficiente. Cambios simples en los hábitos nocturnos permiten que el cerebro complete sus funciones naturales sin interrupciones externas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
