
Cada vez más parejas optan por dormir en habitaciones separadas para mejorar su descanso nocturno. Datos de la encuesta global del sueño Global Sleep Survey indican que el 18% de las parejas adopta esta práctica, conocida como “divorcio del sueño”.
Este fenómeno consiste en dormir en camas o habitaciones distintas para evitar interrupciones durante la noche. Las razones principales incluyen ronquidos, movimientos frecuentes durante el sueño y diferencias en los horarios de descanso.
El informe señala que estos factores pueden convertir el momento de dormir en una fuente de incomodidad o interrupciones constantes. Ante este escenario, algunas parejas reorganizan sus rutinas nocturnas para proteger la calidad del sueño de cada persona.
La calidad del descanso tiene efectos directos en la vida cotidiana. Daniela Escalona, experta en sueño de la marca Emma colchón, explicó que dormir bien aumenta la energía durante el día. También facilita la regulación de las emociones y mejora la comunicación en las relaciones personales.
La especialista indicó que dormir en la misma cama forma parte de la rutina de muchas parejas. Sin embargo, cuando aparecen ronquidos, movimientos o horarios distintos, el descanso compartido puede volverse incómodo. Según explicó, cuidar el sueño también contribuye a una mejor convivencia.
Los resultados de la encuesta muestran que el impacto del “divorcio del sueño” no es igual para todas las parejas. El 31% de quienes adoptaron esta práctica afirma que su relación mejoró después del cambio.
En contraste, el 30% considera que la convivencia empeoró tras dejar de compartir la misma cama.
Las percepciones también cambian en el ámbito íntimo. Según el estudio, el 28% de las personas asegura que su vida sexual mejoró después de dormir por separado. En cambio, el 22% afirma que ocurrió lo contrario.
Más allá de la dinámica de pareja, el informe advierte sobre los efectos de la falta de sueño. Dormir mal puede generar irritabilidad, menor tolerancia a la frustración y problemas de concentración.
Estos factores pueden provocar tensiones en la convivencia diaria. También pueden intensificar conflictos dentro del hogar y dificultar la comunicación entre los miembros de la familia.
Ante esta situación, Escalona señaló que cada pareja puede encontrar soluciones para priorizar el descanso sin afectar la conexión emocional. En algunos casos, ajustes en el entorno o en las rutinas nocturnas reducen las interrupciones.
Entre las opciones mencionadas se encuentra el uso de colchones diseñados para disminuir la transferencia de movimiento. Este tipo de tecnología permite que una persona se mueva durante la noche sin interrumpir el sueño de su pareja.
También existen otras alternativas. Algunas parejas utilizan tapones para los oídos, mascarillas para dormir o cobijas separadas para adaptarse a distintas preferencias de temperatura.
Estas estrategias buscan lograr un equilibrio entre el descanso individual y la cercanía emocional dentro de la relación. Según la especialista, priorizar la calidad del sueño no implica necesariamente perder la conexión afectiva.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
