
Desayunar más tarde en la vejez se asocia con un aumento del riesgo de muerte prematura. Así lo concluyó un estudio internacional publicado el 4 de setiembre en la revista Communications Medicine, el cual analizó datos de 2.945 adultos mayores en el Reino Unido durante un período de más de 30 años, entre 1983 y 2017.
La investigación fue realizada por la Harvard Medical School. Los científicos observaron que, conforme las personas envejecen, tienden a postergar tanto el desayuno como la cena, lo que reduce la ventana de alimentación diaria.
No obstante, fue el momento del desayuno el que se destacó como marcador clave en los hallazgos.
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Retrasar el desayuno aumentó entre 8% y 11% el riesgo de muerte
El estudio encontró una asociación estadísticamente significativa entre un desayuno tardío y un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Por cada hora de atraso en la primera comida del día, se observó un aumento entre 8 % y 11 % en la probabilidad de fallecer.
Este resultado posiciona al horario del desayuno como un posible indicador temprano del estado de salud en adultos mayores.
No se trata de una causa, sino de un síntoma
Los investigadores aclararon que el desayuno tardío no provoca directamente la muerte prematura. En cambio, sugieren que puede ser un reflejo de problemas de salud ya existentes.
El estudio apunta a varios factores que podrían estar detrás del atraso en las comidas, especialmente entre los adultos mayores. Por ejemplo, trastornos del sueño, como el insomnio, pueden dificultar levantarse temprano, lo que retrasa la primera comida.
Además, la debilidad física propia del envejecimiento hace que preparar alimentos se vuelva una tarea complicada. Esto lleva a muchas personas a procrastinar el desayuno. También se identificaron problemas de salud mental, como la depresión, que tienden a desorganizar los horarios alimenticios y reducir el apetito.
Por estas razones, el estudio considera que un desayuno tardío puede funcionar como una señal de alerta visible ante un posible deterioro general de la salud.

Una herramienta preventiva simple
Los autores del estudio destacaron la utilidad práctica del hallazgo. Según indicaron, observar el horario en que los adultos mayores toman sus comidas puede convertirse en una herramienta simple, no invasiva y de bajo costo para detectar un posible deterioro físico o mental.
Recomendaron que pacientes y médicos presten atención a cambios en las rutinas alimentarias, ya que podrían indicar problemas de salud subyacentes. También sugirieron que mantener horarios constantes para las comidas podría incorporarse dentro de estrategias más amplias para favorecer un envejecimiento saludable.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
