
El cuerpo humano tiene un límite metabólico que, una vez superado, activa mecanismos de defensa que incluyen la degradación de tejidos para mantenerse en funcionamiento. Un nuevo estudio, publicado en Current Biology, determinó que ese techo energético equivale a 2,5 veces la tasa metabólica basal (TMB).
La TMB corresponde a la cantidad de energía, medida en calorías, que el cuerpo necesita para funciones vitales como la respiración, la circulación, la digestión y el control de la temperatura. Esta medida representa el consumo energético mínimo para sostener la vida.
Para comprobar cuál es el verdadero límite del rendimiento físico humano, los investigadores analizaron a 14 atletas de alto nivel, entre ellos ultramaratonistas, ciclistas y triatletas. El objetivo fue determinar si era posible superar ese supuesto techo metabólico bajo condiciones extremas.
Los participantes fueron monitoreados tanto en entrenamientos como durante competencias. Para calcular el gasto energético, consumieron agua con deuterio y oxígeno-18, dos isótopos que permiten rastrear la cantidad de calorías utilizadas mediante el análisis de la orina y el dióxido de carbono exhalado.
Durante los picos de actividad, los atletas llegaron a quemar entre 6 y 7 veces su TMB, lo que equivale a entre 7.000 y 8.000 calorías por día. Sin embargo, en esfuerzos de larga duración, que se extendieron por períodos de entre 30 y 52 semanas, el consumo promedio de energía se estabilizó en 2,4 veces la TMB. Este hallazgo confirmó la existencia de un techo metabólico difícil de romper.
Según los científicos, aunque se puede exceder ese límite en el corto plazo, mantener un gasto superior a 2,5 veces la TMB durante períodos prolongados es insostenible. El cuerpo comienza a consumir sus propios tejidos como medida de emergencia, lo que eventualmente lleva a una disminución del volumen corporal.
Además, el estudio evidenció que el cuerpo redistribuye de forma inconsciente la energía, reduciendo el gasto en funciones secundarias y enfocándose en el rendimiento físico. Este ajuste automático se traduce, por ejemplo, en una menor necesidad de moverse fuera del ejercicio o en una mayor predisposición al descanso, como una siesta.
Aunque la respuesta fisiológica puede variar según el individuo, los investigadores concluyeron que ningún ser humano ha logrado mantener un gasto energético superior al 2,5 veces su TMB durante largo tiempo sin consecuencias.
Para alcanzar ese límite sería necesario correr en promedio 17 kilómetros al día durante un año, lo que, según el equipo científico, resulta impracticable para la mayoría de las personas debido al riesgo de lesiones antes de que se manifieste cualquier efecto metabólico extremo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
