
Brasil utiliza una biofábrica en Curitiba para producir millones de mosquitos infectados con una bacteria especial. El científico Luciano Moreira lidera este proyecto que busca frenar la propagación del virus en el país suramericano.
Los insectos conocidos como “wolbitos” portan la bacteria Wolbachia. Este microorganismo impide que el mosquito Aedes aegypti desarrolle y transmita el dengue a los seres humanos. El método consiste en liberar estos ejemplares en zonas urbanas para que sustituyan a la población silvestre mediante la reproducción.
La planta de producción inaugurada en 2025 genera cerca de 100 millones de huevos semanales. Las hembras infectadas transmiten la bacteria a sus crías de forma natural. Los encargados despachan los huevos en cápsulas hacia diversos centros municipales para su posterior eclosión.
El impacto de la técnica en ciudades como Niterói y Campo Grande resultó positivo. El medio AFP reportó que el dengue cayó un 89% y un 63% en dichas localidades. Hasta ahora, la iniciativa protegió a seis millones de brasileños desde sus primeras pruebas en 2011.
Pese a los avances, Brasil registró más de 6.000 muertes por esta enfermedad en 2024. Luciano Moreira advirtió que el cambio climático aumenta la diseminación del virus hacia zonas del sur del país que antes eran frías.
La expansión nacional enfrenta obstáculos logísticos y financieros. El ministro de Salud, Alexandre Padilha, admitió que la implementación tiene desafíos operativos importantes. La meta del Gobierno es llevar el método a 70 municipios para el cierre del año 2026.
Factores externos como el crimen organizado en las favelas y el uso de larvicidas incompatibles dificultan la labor en sitios como Río de Janeiro. La experta Ludimila Raupp señaló que existieron fallas de coordinación institucional en la implementación local.
Moreira aclaró que los resultados tardan aproximadamente dos años en percibirse. El científico enfatizó que los “wolbitos” son una estrategia complementaria y no sustituyen medidas como la vacunación.
