
El conflicto armado en Colombia genera una amenaza crítica para la fauna silvestre en uno de los países más biodiversos del mundo. Un informe reciente reveló que al menos 44 especies de animales enfrentan un riesgo de extinción inminente.
Esta situación deriva de actividades que financian la guerra, tales como la minería ilegal, la deforestación y el narcotráfico. Estos factores afectan ecosistemas estratégicos como la Amazonía.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Universidad de Essex realizaron el estudio que vincula el deterioro ambiental con la violencia de guerrillas y narcotraficantes. El tribunal de paz indicó que el impacto más alarmante es la degradación de la diversidad biológica en el territorio.
Entre los animales con mayor peligro de desaparecer destacan diversas especies de ranas, cocodrilos, monos e insectos.
Los datos señalan que cada media hora un animal muere o resulta herido por acciones de grupos armados. Los autores del informe calificaron estas dinámicas bajo patrones de ecocidio.
Los grupos criminales utilizan animales para activar explosivos. Esta conducta se clasifica como un crimen de guerra y existen registros de su práctica en la actualidad.
Un antecedente letal ocurrió en 1996, cuando una carga explosiva en un burro causó la muerte de once policías. Además de los ataques, los animales son víctimas de rituales de brujería y religiosidad popular en zonas rurales.
El informe también documentó el uso de animales como método de tortura contra prisioneros de guerra. Los agresores utilizaron serpientes para causar daño físico y psicológico a las víctimas.
Asimismo, el tribunal recopiló casos de personas que eran abandonadas junto a caimanes en entornos acuáticos. Colombia arrastra más de medio siglo de guerra interna con un saldo de más de un millón de víctimas.
