Irene Rodríguez. 9 mayo
Catalina Rosales es la investigadora a cargo del jarabe. Fotografía: Ruth Garita/ITCR
Catalina Rosales es la investigadora a cargo del jarabe. Fotografía: Ruth Garita/ITCR

La intoxicación de un animal es algo que requiere atención inmediata y una planta que se siembra en la zona norte de Costa Rica tiene propiedades que pueden solventar esta emergencia.

El Centro de Investigación en Biotecnología (CIB) del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) trabaja en la elaboración de un jarabe que pueda provocar el vómito en el animal envenenado y así disminuir los efectos de la sustancia tóxica.

En este proceso se cuenta con la ayuda del veterinario Edwin Marín.

Los investigadores no pueden revelar cuál es esta planta, ya que se encuentran en proceso del registro de la patente.

Sin embargo, sí hay datos que pueden compartirse. Dentro de ellos, los científicos indicaron que en un principio creyeron que solo el tallo tiene esta propiedad beneficiosa, pero, luego de analizar los distintos componentes de la planta, vieron que las hojas también poseen este compuesto, aunque en menor medida. De esta forma, se puede aprovechar casi toda la planta.

De acuerdo con Catalina Rosales, ingeniera en biotecnología que lidera las pesquisas, este jarabe no cura del todo al animal, pero sí lo estabiliza lo suficiente como para que lo puedan llevar a un veterinario y el especialista pueda actuar.

"El jarabe se caracteriza porque tiene altas concentraciones de azúcar y eso es apetecible para, por ejemplo, los perros. También, al ser líquido, hace que sea más fácil administrarlo", aseguró Rosales en un comunicado de la casa de estudios superiores.

¿Cómo es el jarabe?

Rosales explicó que este producto tiene niveles bajos de preservantes y se utiliza agua con poco alcohol para así no poner en riesgo la salud del animal. Ya se realizaron las pruebas de toxicidad correspondientes.

Marín expresó en el comunicado que el jarabe está diseñado para producir el vómito una sola vez y no de manera constante. Esto evita que el animal se deshidrate, lo que más bien puede perjudicar su salud.

El producto aún no puede comercializarse, pues antes debe ser probado. Por ahora se está a la espera de los permisos para las pruebas en una población mayor de perros. El Comité Institucional para el Cuido y Uso de Animales (Cicua) de la Universidad de Costa Rica (UCR) está en proceso de estudio para brindar los permisos correspondientes.

Estas pruebas no incluyen administrar algún veneno a los canes que participen de la prueba. Solo se les daría el jarabe y se comprobaría su efecto vomitivo.

Una vez que se tengan los resultados, los científicos esperan entrar en una fase de producción comercial, que se realizaría mediante un convenio entre el ITCR y la empresa Laboratorios Gaher.