Irene Rodríguez. 4 mayo
De izquierda a derecha: Yaricsa Segura Marín, Luis Fernando Ríos Hidalgo, Heilyn Dayanna Calvo Vargas, y Prisly Segura Marín.
De izquierda a derecha: Yaricsa Segura Marín, Luis Fernando Ríos Hidalgo, Heilyn Dayanna Calvo Vargas, y Prisly Segura Marín.

Dos proyectos que tienen como objetivo mejorar los cultivos de dos productos costarricenses: el café y el pepino, serán la bandera que Costa Rica lucirá en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (ISEF, por sus siglas en inglés).

Este evento tendrá lugar del 14 al 18 de mayo en Pittsburg, Pensilvania, Estados Unidos.

Allí, Heilyn Calvo Vargas, del Colegio Técnico Profesional de Acosta y Luis Fernando Ríos Hidalgo, y las hermanas Yaricsa y Prisly Segura Marín, del Liceo Unesco, de Pérez Zeledón, se medirán contra 1.700 estudiantes de 75 naciones de todo el mundo.

"Sabemos que será una experiencia muy grande. No solo en la parte académica, si no por todo lo que vamos a aprender y a construir por allá", detalló Calvo durante la presentación oficial de los proyectos, realizada la mañana de este viernes.

Calvo no conocía a los compañeros del otro equipo. Es más, ellos estuvieron dentro de los ganadores de la Feria Científica Nacional y no se vieron. Luego fueron a competir con otros cuatro proyectos al ISEF nacional y hasta el final se conocieron. Sin embargo, todos concuerdan en que hubo una química instantánea.

"Nosotros vimos el proyecto de Heilyn y comentábamos con ella que ojalá los dos pasáramos al ISEF en EE. UU. para ir todos juntos, y pues, así fue", destacó Yaricsa.

Calvo agregó: "esta competencia fue de lo mejor que pudo pasarnos porque, definitivamente no nos habríamos conocido de otra forma y ahora tenemos una amistad lindísima".

Prisly Segura, Luis Fernando Ríos y Yaricsa Segura Marín, del Liceo Unesco de Pérez Zeledón idearon una mezcla llamada BAMI que, a través de bambú y miel de purga, puede mejorar los cultivos de pepino. Fotografía: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo
Prisly Segura, Luis Fernando Ríos y Yaricsa Segura Marín, del Liceo Unesco de Pérez Zeledón idearon una mezcla llamada BAMI que, a través de bambú y miel de purga, puede mejorar los cultivos de pepino. Fotografía: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo
Mejorar el cultivo de pepino

El papá de Yaricsa y Prisly tiene fincas donde cultiva diferentes tipos de frutas y verduras. Él les comentó a sus hijas que estaba utilizando una mezcla de miel de purga y bambú como abono orgánico y les dijo que le estaba funcionando muy bien.

"Nosotras vimos que incluso las frutas sabían mejor, así que nos dispusimos a investigar esta mezcla, a mejorarla, a ver cómo podíamos obtener mejores cultivos", detalló Yaricsa.

Ríos agregó: "uno de los principales problemas es que los cultivos duran mucho en producir, muchos agricultores tienen pérdidas a la espera de la cosecha y poder generar ganancias, entonces eso desmotiva a muchos productores".

Con esto en mente, el equipo se puso a ver cuál era la mejor concentración de la mezcla y a probarla en plantaciones de pepino. Ellos compararon su producto con el agroquímico más utilizado en este tipo de cultivos –llamado 103010– y con otro producto orgánico para ver cuál tenía mejores resultados.

"Normalmente el pepino se cosecha en unos dos meses y medio, nosotros logramos hacerlo en tres semanas, sin plagas, con la misma calidad y potenciando el sabor. Además de que al ser orgánico no tiene químicos que pudieran afectar la salud", puntualizó Yaricsa.

La idea de los jóvenes es replicar esta investigación en otras plantaciones. De hecho, ya comenzaron a estudiarla en moras, naranjas, plátanos, café, plantas maderables y florales –específicamente en rosas–. Los primeros resultados han sido satisfactorios para ellos.

Prisly agregó:"sabemos que podemos tener muy buenos resultados y esto puede beneficiar a muchos productores, porque también tendríamos un producto más barato, dado que el bambú se encuentra en muchos lugares y la miel de purga es muy barata".

Por un café de mayor calidad

El otro proyecto nació en Acosta, cuando en su lugar de residencia, Heilyn Calvo vio de cerca el problema de la roya y todo lo que este puede afectar a los productores locales.

"Mi papá hizo almácigos de café y yo pude ver tres cosas: duraban mucho para crecer, no todas las semillas pegaban y la roya acababa con muchas plantaciones", detalló la joven.

Heilyn Dayanna Calvo Vargas, oriunda de Acosta, presentó un proyecto para que el café tenga menos problema con la roya y pueda cultivarse mejor. Fotografía: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo
Heilyn Dayanna Calvo Vargas, oriunda de Acosta, presentó un proyecto para que el café tenga menos problema con la roya y pueda cultivarse mejor. Fotografía: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo

Al llegar a décimo año, la joven vio cómo trabajaba su profesora de agropecuario en el laboratorio de biotecnología y cómo utilizaba esta ciencia para mejorar algunos cultivos. Entonces, ella quiso hacer lo propio con el café.

"El café es base de subsistencia para muchas familias de Acosta, y no solo eso, es parte muy importante de la cultura tica, a todos nos interesa tener buena calidad y cantidad de café", indicó la joven.

Manos a la obra, Heilyn tomó cuatro variedades de café: una resistente a la roya a través de técnicas de laboratorio y tres variedades que se cultivan comúnmente en la zona.

La joven trabajó con semillas de las que se les extrajo el embrión y este se puso a crecer en laboratorio en un medio de cultivo. Después de eso los pasaba a un invernadero para lograr aclimatarlos y que crecieran.

"En Acosta yo hice un almácigo y duró dos meses en crecer. Con esta tecnología lo logré en siete días", enfatizó la joven.

Capacitación

Desde que se anunció que estos jóvenes participarían del ISEF Challenge, diferentes instancias se dedicaron a apoyarlos para que estos proyectos fueran pulidos y llevados a un nivel de competencia internacional.

Los participantes recibieron mentorías del Laboratorio Nacional de Nanotecnología (Lanotect) del Centro Nacional de Alta Tecnología (CENAT), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), de la Universidad Nacional (UNA) y de la Universidad de Costa Rica (UCR).

"Ellos ya traían un mentor desde el colegio, pero como nosotros estamos más acostumbrados a la investigación y experimentación científica les dimos más guías sobre cómo pulir el documento, la parte experimental y la de exposición. Es llevarlos de la mano para que puedan competir a ese nivel internacional que exige el ISEF", señaló Andrea Rivera, coordinadora de extensión y divulgación del Lanotec.

Por su parte, Patricia Sánchez, coordinadora del programa de Agromática del CENAT, recalcó: "son proyectos que tienen en común el buscar mejorar cultivos muy importantes para el país, son ideas que pueden llevar a mejores plantaciones y cosechas en el que las plagas tengan menores impactos".

Los jóvenes destacaron que esta participación les mejoró sus proyectos y ahora sueñan con compartirlos y vivir la experiencia en todo sentido. Por ejemplo, ni Ríos ni Calvo han viajado en avión.

Mientras tanto, Prisly contó que la feria es un premio al esfuerzo que ella ha hecho luego de perder el octavo año.

"Mucha gente asocia al que pierde un año de colegio con el 'vago', yo me propuse desde que me 'quedé' en que me iba a esforzar más para lograr cosas grandes, y aquí estoy. Nadie tiene por qué desmotivarse si pierde un año", aseguró la joven.

El ISEF Challenge es considerada la exposición colegial de proyectos de investigación científica más grande del orbe. Costa Rica participa en estas justas desde 1998, con la llegada de la empresa Intel al país.

Los jóvenes que participan de ella pueden ganar unos $4 millones (más de ¢2.000 millones) en becas para estudios superiores y premios.