AFP . 17 abril
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Moscú. Los líderes de Ucrania, Alemania y Francia pidieron el viernes a Rusia que retire sus tropas de la frontera con Ucrania, después de que Moscú exigiera a París y Berlín que usen su “influencia” para que Kiev cese sus “provocaciones”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, recibió en París a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para una reunión a la que se unió más tarde la canciller alemana, Angela Merkel, por videoconferencia, para abordar las recientes tensiones entre Kiev y Moscú.

Los tres líderes expresaron "su preocupación por el incremento de tropas rusas en la frontera con Ucrania, así como en Crimea, anexionada ilegalmente" y pidieron su retirada "para lograr la desescalada", según un comunicado conjunto.

Zelenski, por su parte, pidió que se celebre una cumbre con Rusia, Francia y Alemania para tratar de aliviar las tensiones con Moscú.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y Zelenski se reunieron por última vez cara a cara en París en diciembre de 2019 en un encuentro auspiciado por Macron y al que también asistió Merkel, que contribuyó a reducir las tensiones en los meses posteriores.

"Quiero que asistamos los cuatro" para discutir "la situación de seguridad en el este de Ucrania y la desocupación de nuestros territorios", dijo en París, tras la reunión con Macron.

Los líderes de Francia y Alemania han sido mediadores en el conflicto desde 2015, en el llamado formato de Normandía, y han estado supervisando un frágil alto el fuego.

Zelenski dijo que esperaba que se pudiera restablecer el alto el fuego tras una reunión de altos consejeros de los cuatro países prevista para el lunes.

En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, había instado a Merkel y Macron a convencer a Kiev que "detenga cualquier acto de provocación" y "hagan hincapié en la necesidad de un cumplimiento incondicional del alto el fuego".

En las últimas semanas, Moscú ha desplegado decenas de miles de tropas a lo largo de la frontera norte y este de Ucrania, así como en Crimea, la disputada península que se anexionó en 2014.

Un nuevo brote de enfrentamientos en el este de Ucrania puso fin al alto el fuego acordado el pasado mes de julio, que dio paso a un periodo de relativa calma en el conflicto.

Los combates se han cobrado más de 13.000 vidas desde 2014.

Ucrania, donde el presidente pro-Kremlin fue derrocado en una revuelta popular en 2014, ha dejado clara su ambición de entrar en la OTAN, lo que ha irritado a Rusia.

"No podemos permanecer indefinidamente en la sala de espera de la Unión Europea y la OTAN", dijo Zelenski en una entrevista con el diario francés Le Figaro publicada el jueves.

"Si pertenecemos a la misma familia, debemos vivir juntos. No podemos salir juntos para siempre, como eternos prometidos, tenemos que legalizar nuestra relación", estimó.

Sin embargo, la adhesión a la OTAN parece lejana en vista de la hostilidad de Rusia y la reticencia de muchos Estados miembros de la Alianza, incluida Francia, por temor a provocar a Moscú.

En cuanto a la adhesión a la UE, sigue siendo igual de hipotética. "Podemos apoyar a Ucrania (...) pero eso no significa la adhesión, no es una perspectiva seria", dijo el jueves el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune.

La situación en el este de Ucrania se produce en el marco de un nuevo repunte de las tensiones entre Moscú y Washington, ya que el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, busca una línea más dura contra Putin.

Estados Unidos anunció el jueves sanciones y la expulsión de 10 diplomáticos rusos en represalia por lo que, según la Casa Blanca, es una injerencia del Kremlin en las elecciones estadounidenses, un ciberataque masivo y otras actividades hostiles.

Rusia dijo el jueves que expulsaría a diplomáticos estadounidenses y sancionaría a funcionarios de su país en respuesta, al tiempo que recomendó al embajador de Estados Unidos volver a Washington.

Biden propuso el miércoles una cumbre con Putin, una oferta que Rusia sigue considerando. Finlandia dijo que está dispuesta a acoger esa reunión.