Interés Humano

‘Ojos’ del gran telescopio James Webb escarbarán origen del Universo

Tecnología infrarroja le permite ver las primeras estrellas y galaxias que se formaron hace 13.500 millones de años

El telescopio espacial James Webb, situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, terminó la fase de alineamiento de sus instrumentos científicos, que ya están operativos y se alista para capturar imágenes sobre la creación del Universo, anunció la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Sus cuatro poderosos instrumentos, tres procesadores de imagen y un espectómetro, se alinearon con éxito con el espejo principal (de 6,5 metros de diámetro), cuyo despliegue terminó a principios de enero, dos semanas después del despegue del telescopio, bautizado en honor a James Edwin Webb, el segundo administrador de la historia de la NASA (1961-1968).

La agencia espacial informó de que cada instrumento alcanzó su “temperatura operacional” y está listo para ser usado. Se confirmó que los instrumentos son capaces de “capturar imágenes nítidas y bien orientadas”. Por ejemplo, de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana satélite de la Vía Láctea, que fue tomada por el instrumento Mirim.

Se espera que las primeras observaciones científicas estén para el verano boreal, previsto para finales de junio en el hemisferio norte.

“Esta primera imagen es magnífica, porque tenemos ya la calidad que buscábamos”, escribió en Twitter el responsable científico de Mirim en el organismo de investigación científica francés CEA, Pierre-Olivier Lagage. ”Todo va perfectamente y (...) estoy seguro de que con el JWST (James Webb Space Telescope) haremos que la ciencia avance a pasos de gigante”, añadió.

“Estas imágenes de prueba muestran lo que se puede lograr entre personas de diferentes países y continentes cuando existe una visión científica valiente para explorar el universo”, agregó Lee Feinberg, al mando de los componentes del telescopio JWST en el Goddard Space Flight, de la NASA.

El telescopio James Webb costó $10.000 millones. Concentra la esperanza de astrónomos del mundo entero pues permitirá observar las primeras galaxias, formadas unos 200 millones de años después del Big Bang, o la gran explosión base de la teoría de la evolución universal.

Su pieza central es un enorme espejo principal, de 6,6 metros de diámetro, formado por otros 18 espejos hexagonales más pequeños. Están hechos de berilio y recubiertos de oro para reflejar mejor la luz capturada desde los confines del Universo.

El observatorio cuenta con cuatro instrumentos científicos: generadores de imágenes para tomar fotografías del cosmos y espectrómetros, que descomponen la luz para estudiar las propiedades químicas y físicas de los objetos observados.

El espejo y los instrumentos están protegidos por una enorme visera, formada por cinco capas superpuestas. Son del tamaño de una cancha de tenis, delgados como un cabello, y fabricados en kapton, un material elegido por su resistencia a las temperaturas extremas: un lado estará expuesto a más de 110 °C y el otro a -235 °C.

También habrá abordo un módulo de servicio con el sistema de propulsión y comunicación. En total, el observatorio pesa el equivalente a un autobús escolar.

James Webb tiene dos misiones científicas importantes que juntas representarán más del 50% de su tiempo de observación. La primera es explorar las edades iniciales del Universo, que se remontan a unos pocos cientos de millones de años después de la gran explosión. Los científicos quieren observar las primeras galaxias y las primeras estrellas del Universo.

Su segunda gran misión será estudiar exoplanetas, o planetas alrededor de estrellas distintas del Sol, en busca de un entorno habitable mediante el estudio de su atmósfera.

La gran novedad de James Webb es que solo operará por medio del infrarrojo cercano y medio. Podrá ver a través de nubes de polvo impenetrables para su antecesor, el Hubble, que tiene una pequeña capacidad de infrarrojos, aunque opera principalmente en luz visible y ultravioleta. También se planean observaciones más cercanas en nuestro sistema solar, de Marte o Europa, una luna de Júpiter.

Este proyecto se puso en marcha en la década de 1990, y su construcción se inició en el 2004. Su despegue se ha pospuesto muchas veces, inicialmente en el 2007, luego en el 2018, en particular por la complejidad de su desarrollo.

El observatorio es el resultado de una inmensa colaboración internacional e integra también instrumentos canadienses y europeos. Más de 10.000 personas trabajaron en este proyecto. Funcionará durante, al menos, cinco años y, potencialmente, hasta más de 10 años.

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