
Madrid. El líder de los independentistas saharauis del Frente Polisario, objeto de dos querellas por “torturas” y “genocidio”, negó este martes cualquier responsabilidad ante un juez en España, donde su ingreso en un hospital desató una crisis entre Rabat y Madrid.
Hospitalizado desde abril en Logroño por complicaciones derivadas de la covid-19, Brahim Ghali fue interrogado por videoconferencia desde el centro médico donde se encuentra en la localidad del norte de España por un juez de la Audiencia Nacional, alto tribunal madrileño.
La audiencia, cerrada al público, duró una hora y media.
Poco después, el juez de la Audiencia Nacional anunció que rechazaba imponerle a Ghali prisión provisional o retirarle el pasaporte, tal y como pedían las acusaciones, dado que “no puede apreciarse riesgo de fuga alguno” y que accedió a declarar “incluso a la vista de (su) estado de salud”, señaló un comunicado del tribunal.
El juez debe todavía decidir si opta por encausarlo o por un sobreseimiento en los casos, en los que no ha sido formalmente inculpado.
Los señalamientos en contra del presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD, autoproclamada en 1976) son "rotundamente falsos" y tienen "un motivo absolutamente político para (...) minar la credibilidad del pueblo saharaui", afirmó a periodistas su abogado Manuel Olle, dando a entender que Rabat podría estar detrás de las acusaciones.
La audiencia ha suscitado gran interés en España y Marruecos, después de más de un mes de tensión al más alto nivel política y diplomático, que tuvo su culmen cuando, a mitad de mayo, entraron en el enclave norteafricano español de Ceuta unos 10.000 migrantes desde territorio marroquí.
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La declaración de Ghali este martes obedeció a una querella por detención ilegal, torturas y crímenes de lesa humanidad presentada en 2020 por Fadel Breika, disidente del Polisario y naturalizado español.
Breika afirma haber padecido "torturas" en el campo de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia. La querella fue inicialmente archivada, pero a inicios de año se reabrió.
La otra causa se remonta al 2007 y fue reabierta debido a la presencia en España del líder del Frente Polisario.
La denuncia fue presentada por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadedh) por presuntos delitos de “genocidio”, “asesinato”, “terrorismo”, “torturas” y “desapariciones”, cometidos presuntamente en los campos de Tinduf.
El lunes, el ministerio marroquí de Exteriores advirtió que la crisis no se resolverá sólo con la declaración del líder separatista saharaui ante la justicia y reclamó una investigación “transparente” sobre las condiciones de su llegada a España. Marruecos lo acusa de haber viajado “con un pasaporte falsificado”.
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El abogado de Ghali defendió este martes que su cliente “no vino escondido” y “entró con su pasaporte”.
Marruecos destacó que la crisis es "un examen para la fiabilidad" de la relación bilateral.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, replicó diciendo que le parece “inaceptable” que Marruecos permitiera un “asalto” a las fronteras españolas –la llegada de 10.000 migrantes a Ceuta– en respuesta a unas “discrepancias en política exterior”.
“En peligro de muerte”, el líder del Polisario llegó a España rodeado del mayor secreto el 18 de abril, a bordo de un avión medicalizado de la presidencia argelina y con un “pasaporte diplomático” en mano, según el diario El País.
Luego fue ingresado en un hospital de Logroño bajo un nombre falso, "por razones de seguridad".
En represalia a la acogida de quien Rabat considera un "criminal de guerra", las fuerzas marroquíes dejaron abierta la frontera con Ceuta hace dos semanas, lo que provocó un volumen inédito de llegadas de inmigrantes irregulares.
El Sáhara Occidental, excolonia española, es un gran territorio desértico situado al norte de Mauritania y considerado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como “territorio no autónomo”, ya que su estatus no ha sido fijado de forma definitiva.
Apoyado por Argelia, el Frente Polisario exige que se celebre un referendo de autodeterminación contemplado por la ONU, mientras Marruecos propone a lo sumo una autonomía bajo su soberanía.