Mercado de Valores. 9 septiembre, 2020

En Europa a finales del siglo XVII se creía que todos los cisnes eran blancos. Ese era el color de los cisnes conocidos en la época, por lo que parecía una creencia irrefutable. Esto fue así hasta la llegada de los primeros exploradores a Australia quienes trajeron en sus barcos cisnes con plumas negras.

Con este hecho el autor de la teoría del Cisne Negro, Nassim Nicholas Taleb en su libro “El Cisne Negro. El impacto de lo altamente improbable” describe cómo una sola observación puede invalidar una afirmación generalizada. De esta forma, ejemplifica las limitaciones del conocimiento y la incapacidad para predecir la historia.

Un acontecimiento identificado como Cisne Negro se caracteriza por ser inesperado, provocar un impacto grande y, por lo general, una vez acontecido, la naturaleza humana trata de explicarlo y mostrarlo como predecible. Ejemplos de este tipo de eventos son la I Guerra Mundial, los atentados del 11 de septiembre o, inclusive el descubrimiento de la Internet.

En el otro extremo, se encuentra la teoría del Rinoceronte Gris, desarrollada por Michele Wucker en su libro “The Gray Rhino” donde emplea el término para referirse a aquellas situaciones muy obvias, altamente probables, pero que aun así son ignoradas. Como un gran rinoceronte gris que viene a embestirnos.

Los rinocerontes grises nos afectan debido a la estructura sobre la cual tomamos las decisiones; nuestros sesgos hacen que prestemos más atención a aquella información positiva para nosotros y obviemos la información que no nos gusta. Un ejemplo de un gran rinoceronte gris es la muerte; eventualmente todos moriremos, sin embargo, no todas las personas dedican suficiente tiempo y recursos para asegurar que su legado sea transmitido a sus seres queridos.

Así que, surge la pregunta ¿Cómo sobrevivo a un entorno de rinocerontes grises y cisnes negros? El primer paso es identificar los posibles escenarios que pueden generar un impacto negativo. Parece simple, pero ignorar los riesgos es un error más común de lo que pensamos. Antes del COVID-19, muchos expertos habían señalado el riesgo de una pandemia e inclusive el World Economic Forum en su informe The Global Risks Report 2020 señaló el riesgo de enfermedades infecciosas dentro de las principales amenazas a nivel global. Aún así, como se ha demostrado, la mayoría de los países no se encontraban preparados para responder ante una pandemia.

Hacer una lista de las cosas que nos pueden suceder, ver los rinocerontes de frente nos da una mejor percepción de la realidad de nuestro entorno; inclusive habrá ocasiones donde tengamos que lidiar con varios rinocerontes al mismo tiempo.

El segundo paso consiste en determinar el impacto que tendrán los riesgos en el logro de nuestros objetivos. La gestión de los cisnes negros descansa sobre la idea de enfocarnos en las posibles consecuencias más que en la posibilidad de ocurrencia, debido a su alta incertidumbre.

Por último, defina su apetito al riesgo. Es decir, cuáles riesgos está dispuesto a tolerar y cuáles no. Evite aquellos riesgos en los que no cuenta con la capacidad para afrontar las consecuencias y mitigue aquellos que son producto de las actividades que desarrolla.

En Mercado de Valores contamos con un equipo interdisciplinario para apoyarle en la gestión efectiva de sus riesgos.