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Ivermectina: ¿funciona contra la covid-19 un antiparasitario usado en vacas, caballos y perros?

En Estados Unidos, miles de personas corren a buscar ivermectina, un medicamento para vacas y caballos, con la esperanza de que alivie la covid-19. Explicamos qué es este fármaco y si realmente funciona contra el coronavirus.

Expli | En EE.UU., miles usan ivermectina contra la covid-19: ¿realmente funciona este medicamento de vacas y perros? August 23, 2021. (Photo by Luis ROBAYO / AFP)

El uso de ivermectina pasó de 3.600 prescripciones por semana a 88.000 por semana en Estados Unidos (EE.UU.). Es un caso similar a lo que ocurrió en 2020 con la hidroxicloroquina que promovía el expresidente Donald Trump.

La ivermectina, un medicamento más común en animales que en humanos en Norteamérica, es la nueva “medicina de moda” que supuestamente ayuda a paliar los efectos de la covid-19.

¿Realmente ayuda contra la enfermedad producida por el SARS-CoV-2?

Nop. Ni cerca. No existen panaceas, pero es interesante entender por qué muchas personas creen que sí. O bien, en todo caso, por qué eligen creer que este medicamento en particular sí ayuda a contrarrestar el coronavirus.

Es un antiparasitario.

Es decir, un medicamento antiinfeccioso usado en humanos y animales para el tratamiento de infecciones causadas por bacterias y parásitos. Puede administrarse de forma oral o puede ser aplicado sobre la piel para funciones externas.

Aunque se usa en personas para malestares de salud muy puntuales como lombrices parasitarias, es una medicina principalmente utilizada para la salud de los animales en países como Estados Unidos.

En medicina veterinaria, la ivermectina puede usarse por especialistas para tratar sobre todo la dirofilaria immitis (parásito nemátodo del perro que puede infectar otros animales como gatos, ganado, zorros e incluso al ser humano -- en casos muy raros). También se usa contra acariasis (infestación de ácaros), entre otros males.

En medicina humana, este medicamento puede recetarse según recomendación profesional para tratar pediculosis de la cabeza (infestación de piojos), sarna, oncocercosis (enfermedad parasitaria crónica que puede ocasionar ceguera infecciosa), estrongiloidiasis (una parasitosis intestinal), entre otras infestaciones parasitarias.

“La ivermectina sí es un producto que se utiliza en salud humana. Para tratar algunos tipos de parasitosis, para tratar piojos, sarna, tiene algunas indicaciones. Obviamente no las mismas que se utilizan en salud veterinaria. En salud animal. Son procesos de manufactura que tienen algunas diferencias entre sí, aunque cumplen ciertos estándares en ambos controles”, explica María Luisa Ávila Agüero, médica infectóloga pediatra, ministra de la Salud de Costa Rica entre 2006 y 2011.

En Costa Rica, esta medicina está registrada ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) como “Ivermectina 6 miligramos en tabletas”, del grupo de medicamentos amebicidas y antihelmínticos.

En nuestro país el producto no es de venta libre. Se necesita receta médica para adquirirlo.

Es un medicamento barato que se usa frecuentemente en países donde las infecciones por parásitos son más comunes.

Como vemos, no se trata de un medicamento contra virus o coronavirus que causan enfermedades respiratorias. La FDA trató de dejarlo claro en su cuenta de Twitter el pasado 21 de agosto, escribiendo:

“No eres un caballo. No eres una vaca. En serio, todos ustedes, ya párenla”.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) tuiteó eso como respuesta al súbito aumento de casi 90.000 prescripciones de ivermectina por semana para tratar o prevenir la covid-19.

Porque ha recibido “buena prensa” o “buena imagen” desde plataformas de divulgación masiva, como por ejemplo la de Joe Rogan, un podcaster con más de 13 millones de seguidores en Internet, que tiene contratos con Spotify y otras plataformas, y quien es crítico de las vacunas, de llevar mascarillas y de otras prácticas recomendadas por científicos y profesionales de la Salud durante la pandemia.

Pues bien, a Rogan le dio covid comenzando setiembre, y anunció que tomaba ivermectina. Sus seguidores más fieles prefieren tomar a personajes como Rogan de ejemplo, en lugar de escuchar a profesionales que llevan su vida dedicada a la ciencia, y los últimos dos años a la pandemia.

Pero además de los Rogan y otras personalidades con canales de difusión masiva que hacen eco de las noticias falsas, un estudio preliminar de abril-junio de 2020, mostró resultados positivos del uso de la ivermectina contra la replicación del coronavirus. Pero tenía un problema grande: las dosis utilizadas en el análisis eran mucho mayores que las permitidas para el humano.

Entre abril y junio de 2020, investigadores australianos desarrollaron y publicaron un estudio donde encontraron que el medicamento bloqueaba los coronavirus en cultivos celulares, 48 horas después de la infección. Pero la ivermectina daba resultados con una dosis tan alta que podría tener efectos secundarios peligrosos para las personas. Un estudio con esas mismas dosis no se ha realizado en personas, aunque más de un año después, comenzando setiembre de 2021, hay al menos 31 estudios en proceso que buscan más datos sobre cuán efectiva o inefectiva es la ivermectina para tratar o prevenir la covid-19.

De hecho, la FDA emitió una alerta casi de inmediato tras la publicación del estudio australiano en su momento, para evitar lo que está sucediendo ahora: que cientos de miles de personas salten tras el medicamento porque leyeron, vieron o les dijeron que funciona.

Un problema que todo esto genera, es que miles de personas prefieren no vacunarse, y en cambio se automedican con ivermectina, o bien con alguna otra ocurrencia que se encuentran en redes sociales.

Eligen la desinformación, las fake news o simplemente las mentiras, en vez de elegir lo comprobado científicamente como efectivo: por ejemplo, las vacunas. Es una forma más del triunfo de los rumores y las creencias por encima de los hechos verificados.

Ño. Lamentablemente, y contrario a lo que sus entusiastas pregonan en Internet, la ivermectina no es un ejemplo de medicina barata y efectiva contra la covid-19.

Una investigación que analizó 14 estudios sobre ivermectina, donde participaron 1.678 personas, no pudo encontrar pruebas de que el medicamento funcione mejor para tratar o prevenir covid-19 que los placebos.

“En general, la evidencia confiable disponible no sostiene el uso de ivermectina como tratamiento o prevención de covid-19”, apunta la investigación, disponible en la Cochrane Library.

Dos de las autoras de la publicación --Maria Popp y Stephanie Weibel, del departamento de anestesiología y cuidados intensivos del Hospital de Wurzburgo, Alemania-- dijeron lo siguiente al New York Times:

“Existe un gran interés en utilizar medicamentos conocidos y económicos como la ivermectina que están fácilmente disponibles como tabletas orales. (...) Incluso si estas circunstancias parecen ideales, los resultados de los estudios clínicos disponibles llevados a cabo hasta ahora no pueden confirmar los beneficios ampliamente anunciados”.

Por su parte, esto dice la infectóloga pediatra costarricense María Luisa Ávila Agüero, quien ha seguido de cerca este tema: “Para la covid-19 ha habido muchas publicaciones que demuestran que (la ivermectina) no sirve absolutamente para nada. No tiene ningún fundamento el uso. Incluso algunas personas postulaban que tal vez con dosis más altas, pero en algunas ocasiones podrían ser dosis tóxicas. No es algo que se deba utilizar”.

En EE.UU., el único medicamento aprobado por la FDA para tratar la covid-19 --ojo, no es una cura porque no existe una cura, pero sí es un tratamiento de síntomas-- es el remdesivir, un fármaco antiviral de la empresa farmacéutica estadounidense Gilead. El tratamiento por paciente tiene un costo de unos $3.000, y EE.UU. prácticamente lo acaparó para uso doméstico en 2020, aunque la Unión Europea selló contratos multimillonarios con Gilead a finales del año pasado.

Pero incluso el remdesivir genera dudas entre los científicos. “Resultados decepcionantes en ensayos clínicos”, apuntó la revista Science.

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