
¿Quién dijo que leer es aburrido? Un cuento es imaginación a flote, son palabras convertidas en juego y una herramienta poderosa para crear puntos de encuentro entre las familias para fomentar el gusto por la lectura desde la niñez.
Destinar unos 30 minutos diarios a leer en voz alta un cuento ayuda a niñas y niños a desarrollar habilidades de comprensión lectora, cultiva empatía, fomenta la capacidad de escucha y fortalece las relaciones de confianza y apoyo en el hogar.
Cuanto antes empiece el contacto con la lectura, menor será el temor hacia las letras y menos ardua la transición hacia la escuela. Jugar con las palabras desde edades tempranas facilita el proceso de alfabetización y la lectura se traduce en una actividad lúdica de la cual el niño o la niña no querrá escapar.
El ejercicio de narrar una historia en familia tiene su encanto sin importar si es desde las páginas de un libro impreso o desde la pantalla del celular. Compartir es la clave y fomentar el diálogo es el punto de partida para hacer de este juego un hábito que motive a los más pequeños a crear nuevos ambientes, personajes, cuestionar su entorno y ser capaces de proponer nuevas soluciones para cada historia. Los resultados son siempre estimulantes, porque la imaginación tiene poderes ilimitados.
Para que la narración de cuentos en voz alta sea un juego para disfrutar en familia, mamá y papá deben perder la vergüenza de sentarse sobre el suelo, mirar a los ojos y entonar nuevas voces para extraer a los personajes de las páginas: en síntesis, estar dispuestos a sumergirse por completo en cada historia y recrear cada ambiente en su casa.
Cada personaje es una oportunidad para repensar comunidades más solidarias, dispuestas a cuidar de la naturaleza y con mejores hábitos para una sana convivencia.
Algunos consejos para fomentar el hábito de la lectura en familia son:
- La selección del cuento debe ser compartida: involucre al niño o a la niña en la toma de decisiones despierta su motivación y curiosidad.
- El contacto visual y el diálogo durante la historia son imprescindibles.
- No tiene que ser necesariamente una rutina antes de ir a dormir: el peor error es que niñas y niños vinculen el cuento como actividad aburrida, que provoca sueño.
- Aventúrese a entonar nuevas voces, a gesticular y entonar bien el texto. Es fundamental para captar la atención de niñas y niños. Lo mejor es perder la vergüenza y fomentar la participación activa de los más pequeños.
- Realice preguntas durante la historia que permitan comprobar la comprensión del niño o la niña sobre lo que se está narrando. En Costa Rica, según el Informe de las pruebas TERCE preparado por la Unesco, la mitad de los escolares avanzan a secundaria sin comprender lo que leen, con serias deficiencias de ortografía y una débil capacidad para construir argumentos.
- Estimule la creatividad y la imaginación de su hijo o hija: desarrolle la escucha activa, pero permita que el niño o la niña intervenga, que haga preguntas y proponga que él o ella finalicen la historia, que creen nuevos personajes o dibujen en conjunto lo que entendieron sobre la historia.
Conectar con empatía. Las aulas y los hogares tienen el deber de educar con empatía, escuchando las preguntas y emociones que niñas y niños desean expresar, haciéndoles partícipes de la toma de decisiones: un libro es una herramienta idónea para generar ese diálogo. Sea en la casa o en la escuela, lo importante es que lean y que la lectura sea el punto de partida hacia la conversación y la duda.
La educación de calidad debe enfocar sus esfuerzos en un modelo que aspire a la formación de personas autocríticas, reflexivas de las necesidades de su entorno y conscientes de su identidad cultural y de la historia nacional.
No dejemos que el ajetreo cotidiano nos robe el tiempo y las palabras del cuento para los más pequeños. Niñas y niños necesitan de una persona adulta que les acompañe a cuestionar su entorno, para que ellas y ellos mismos sean capaces de plantear nuevas preguntas, nuevos personajes y proponer soluciones.
Solo así podremos influir positivamente en un sistema educativo que, desde la casa y la escuela, promueva la formación de liderazgos positivos, empoderándoles a partir de la magia que tienen la palabra escrita y hablada como herramientas para la esperanza y para la libertad.
Cuénteme su opinión sobre este tema a mi correo barrantes.ceciliano@gmail.com
