
La vida de Ebb y Flow, las naves gemelas que conformaron la misión Grail, llegó a su fin habiendo generado el mapa de campo gravitacional de mayor resolución que se tiene de un cuerpo celeste.
En mayo del 2012, la agencia espacial estadounidense (NASA) divulgó los primeros resultados del Gravity Recovery and Interior Laboratory (Grail).
Gracias a este mapa, los científicos pueden ahondar en el conocimiento de la estructura interna del satélite natural. También se muestra que el campo gravitacional de la Luna es diferente al de cualquier planeta en nuestro sistema solar.
Las naves, llamadas Ebb y Flow, orbitaron la Luna a una distancia de 50 km del suelo y con una distancia de separación entre sí de 200 km, lo cual les permitió registrar las variaciones en el campo gravitacional a partir de las formaciones topográficas –como cráteres y montañas– que afectaban la distancia entre ellas.
“Cuando vemos un cambio notable en el campo de gravedad, se puede sincronizar con las características topográficas superficiales como cráteres, montañas o riachuelos”, explicó Maria Zuber, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), investigadora principal de la misión Grail.