
Hace 40 años, nadie esperaba encontrarlo y apareció, renovando así la esperanza de recuperar una especie de tortugas gigantes que se creía extinta.
Sin embargo, este domingo, los guardaparques del Parque Nacional Galápagos (PNG), en Ecuador, encontraron al Solitario George sin vida cuando este iba camino al bebedero.
“Estaba en buenas condiciones. El viernes, su último día de alimentación, comió normalmente. No había nada que nos sugiriera que algo así ocurriría”, dijo Washington Tapia, biólogo del PNG, quien conoció a la tortuga siendo un niño y la cuidó por dos décadas.
Aunque todavía se debe realizar la necropsia (examen
¿Por qué la muerte de esta tortuga conmueve a los científicos y conservacionistas? El Solitario George simboliza la lucha de decenas de personas por resarcir lo que otros hicieron tiempo atrás cuando llevaron a esta especie al borde de la extinción.
“Fue un animal especial, complejo en su comportamiento. Cuando su cuidador Fausto Llerena llegaba, se acercaba como a saludarlo”, relató Tapia.
En 1972, un grupo de cazadores se encontró con la tortuga en la isla Pinta. Ellos realizaban tareas de erradicación de cabras, una de las especies introducidas por el ser humano que estaban alterando el ecosistema del archipiélago.
El hallazgo del Solitario George fue un acontecimiento en la comunidad científica porque su especie (
Asimismo, los piratas introdujeron una serie de animales a las islas que compitieron con las tortugas por comida. Ejemplo de ello fueron las cabras.
Durante tres décadas, los científicos buscaron –tanto en Galápagos como en zoológicos– otro individuo genéticamente cercano para que pudiera reproducirse.
Por unos 15 años, el quelonio convivió con dos hembras originarias de la isla Isabela. En el 2008, el macho logró aparearse, pero los huevos resultaron infértiles.
Asimismo, los científicos intentaron con inseminación artificial pero no obtuvieron buen esperma.
“Nunca aceptó otro macho en su corral, algo que se intentó para que aprendiera el comportamiento reproductivo”, comentó Tapia.
El año pasado, otras dos hembras provenientes de la isla Española ingresaron al corral del Solitario George. Según un estudio genético de la Universidad de Yale, estas tortugas eran genéticamente más compatibles que sus predecesoras.
“A pesar de los esfuerzos, fue tarde para salvar la especie”, afirmó Tapia y agregó: “La muerte del Solitario George es la extinción total de una especie más en el planeta y un mensaje a los seres humanos de que no ser responsables con nuestras acciones puede llevarnos a consecuencias fatales”.