Áncora

‘Tiempo entre vivos’, una serie de historias donde se inserta el fantasma desolado de la muerte

Nueva obra de relatos, escrita por el poeta y narrador Víctor Hugo Fernández

EscucharEscuchar

Víctor Hugo Fernández (1955) es autor de una literatura visceral. Tanto sus poemas como sus relatos se adentran en el desamparo de la vida moderna. Ese sentido de aislamiento que se trata de mejorar con múltiples fantasías. Su importante poemario, La vida que no estaba (2022), editado en versión bilingüe, explora una soledad culposa, irredimible, en un mundo que ya no da el rostro, o que ha perdido el rostro.

Su último libro de relatos, Tiempo entre vivos, podemos concebirlo como una sola historia con estancias que demarcan la escenografía de una contemporaneidad insólita que todos conocemos, pero que se ha hecho costumbre. En este sentido, el autor solo se apresta a enseñarnos lo que ya conocíamos, hundiendo un poco más sus fauces, como un insoportable sabueso, en las profundidades de los miedos enterrados.

El libro nos abre el recorrido con Romance en el río, la antípoda de eros, una evocación macabra del amor que empieza bien, pujante, como el agua cristalina y que es sorprendido por los desmanes de esa suerte de contraparte que vela en la sombra. Si lo quisiéramos abordar como un pasaje realista, nos desbordará tanto realismo, tanto énfasis en la realidad cruda. En todo caso, es cierto que algunos romances, no todos por supuesto, puedan tener ese desenlace y que en el trasfondo de estos sea inevitablemente efímera la lírica y larga y desconsiderada la presencia de la fiera.

Víctor Hugo Fernández es el autor de 'Tiempo entre vivos'.
Víctor Hugo Fernández es el autor de 'Tiempo entre vivos'. (Cortesía)

Duermevela es el siguiente episodio. Se trata de la eterna noche del escritor que lucha contra sus propias impotencias. La tonalidad es psicológica, la reflexión en torno al obstáculo deviene trampa mortal. En muchas de esas líneas se verán reflejados los que intentan ingresar al campo de las letras. Tiene como objetivo plantear que el oficio es una cuestión de vida o muerte y que no se trata solo de una afición, como podrían pensar los despistados. Amores fugaces es uno de los temas recurrentes de Fernández en torno al amor de oportunidad, ese que de pronto ingresó a la vida moderna como moda. Lo metódico y sistemático suplanta el viejo encuentro espontáneo. Hay asepsia y distancia. Y después olvido, necesidad de alejarse de un modo clínico. El deseo convertido en una experiencia clínica consume al narrador ante la exasperante vacuidad que encuentra en una compañía que solo es una adherencia robótica.

Con El cirujano y el carnicero, Fernández explora ese realismo visceral que le conocimos en unos de los relatos mejor escritos en este país, títulado por el autor Me llaman Minaya, donde conjuga una serie de hechos de la antigua Penitenciaría Central (Peni). La historia ha aparecido en medios internacionales y está desprovista de enigma. Fernández solo le añade sus propios ingredientes con un estilo periodístico: “El carnicero de Madrid, un joven chef de noble cuna, descendiente de destacados histriones, tan bello, misterioso y seductor, como Tadzio el fantasma humanizado que habita en Muerte en Venecia”.

Plantea el relato la fatalidad de la seducción, es decir, el artilugio por medio del cual puede esperar, paciente, un destripador. Esta temática, de modo general, resume los intereses de Fernández en cuanto a que el más invitador afrodisíaco esconde un ardid. Si algunos encuentros amorosos llevan a la miseria de la soledad urbana, otros conducen, de manera inevitable a la sed de los monstruos, muchos de los cuales, sabemos, simulan vasta normalidad. En ese caso, el cirujano, experto en cambiar el aspecto de los necesitados de nueva belleza, se deja llevar por la mampostería y no advierte que ese espejo mismo del que vive es su propio señuelo.

En Margherita, nos enfrentamos a un signo pandémico que no es el covid-19, sino la oportunidad de salir airoso de los negocios clandestinos, muchos de ellos colmados de promesas. Lo que hace Fernández es narrar un acontecimiento de las decenas que ocurren a nuestro alrededor: “Muchos hijos de sus amigas y vecinos desaparecían como consecuencia de esta vida violenta y descontrolada que se había apoderado de la zona. Ella sospechaba de las actividades de su marido, pero había preferido hacer lo de los avestruces cuando huelen problemas y enterraba la cabeza en un agujero para fingir no darse cuenta”. Y como los avestruces funciona a veces todo un país para no imaginar todo lo que ha perdido, como ocurre con el nuestro, donde el ciudadano no pierde una noticia de fútbol, pero ya omite de modo presuroso las estadísticas del Poder Judicial.

'Tiempo entre vivos' es un libro de relatos que habla de las formas de la muerte.
'Tiempo entre vivos' es un libro de relatos que habla de las formas de la muerte. (Cortesía)

Representa La sanadora una historia extensa que recrea el propósito de Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley. Parece ser un homenaje a quien evidenciara la posibilidad de que el mundo tuviera más nexos con lo imposible y concediera la llave espontánea de liberar los traumas personales y los límites de los sentidos. El autor inspecciona un grupo social que advirtió, quizás, otra manera de convivir con los espíritus de la naturaleza y de escuchar sus lenguajes mediante ritos conservados por pocos. En el último momento, la vieja sanadora tomará la decisión de que su muerte siga siendo mágica mediante las ceremonias que aprendió y realizó en su propio pueblo: “Durante mi vida, las veces que consumí ácido lisérgico fue siempre en compañía de tu abuelo, el oköm, quien siempre estuvo allí para guiarme y ayudarme a regresar de la mejor manera. Esta sería la primera vez que lo haría en su ausencia y lo hago de esa manera porque voy en su búsqueda”.

En términos generales, Tiempo entre vivos revela un grupo de historias donde se intercala el fantasma desolado de la muerte. Mientras haya tiempo hay prisión, parece sugerir el autor. Incluso la consigna de descansar sin significado está vacía, como la inesperada decisión del pensionado en Un mal día.

En este sentido, el autor delata, más que presenta, un mundo agitado y sin perspectiva que ha dejado de seducir del modo en que casi siempre quisiéramos o que tal vez conocimos, y que se ha vuelto inexplicablemente inhabitable, a pesar de las apariencias y por lo cual, también, la búsqueda de placer se ha vuelto tan urgente y hueca.

LE RECOMENDAMOS

Madre sale frustrada de juicio al conocer sentencia contra la CCSS por muerte de su bebé en el vientre

Josselyn Quirós Solano, una madre demandó a la CCSS hace 14 años por la muerte de su bebé en el vientre, reconoció entre lágrimas la frustración que experimentó este miércoles al conocer la nueva sentencia dictada por el Tribunal Civil de Cartago.
Madre sale frustrada de juicio al conocer sentencia contra la CCSS por muerte de su bebé en el vientre

Teletica romperá con tradición de años en su programación de Semana Santa

Teletica anunció que sus transmisiones de Semana Santa tendrán variantes. Acá están los detalles
Teletica romperá con tradición de años en su programación de Semana Santa

Director del OIJ confirma causa de muerte del hijo de estrella de los Yanquis

Los resultados del examen de toxicología forense confirmaron que el joven Miller Gardner, hijo del exjugador de los Yanquis de Nueva York, Brett Gardner, falleció por inhalación de monóxido de carbono.
Director del OIJ confirma causa de muerte del hijo de estrella de los Yanquis

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.