
“Tell me about a complicated man”. Esa es una de las líneas más famosas de la literatura universal. ¿O no? “Háblame, Musa, del hombre de múltiples tretas que por muy largo tiempo anduvo errante, tras haber arrasado la sagrada ciudadela de Troya“, comienza la versión de La Odisea de Carlos García Gual, una de las más populares en español. Pero la sencilla frase de arriba, de la académica Emily Wilson, comienza su traducción de la épica griega antigua. En redes sociales llevan diez años peleando por eso. Y ahora, con la película de Christopher Nolan, más todavía.
En 2017, Emily Wilson, clasicista británico-estadounidense, presentó la primera traducción íntegra de La Odisea en inglés hecha por una mujer. El hecho era noticioso por sí solo, de modo que apareció promoviéndola en diversos medios. Y así empezó la controversia. “Muse, tell me how he wandered and was lost / When he had wrecked the holy town of Troy”, continúan sus versos.
Lo primero que uno pensaría es... ¿quién pelea por una traducción? Ciertamente pueden ser polémicas, pero en principio sería drama de los departamentos académicos. Sin embargo, en nuestra era de “guerra cultural”, donde ninguna obra de arte ni de cultura pop sale indemne, las redes sociales han debatido sobre las decisiones de Emily Wilson. La batalla reavivó con el estreno de la versión de Christopher Nolan del poema de Homero (disponible en las salas de Costa Rica).
La versión de la académica británica fue una de las referencias utilizadas por Nolan para su adaptación de La Odisea. Su trabajo reabrió una vetusta discusión: si un clásico debe traducirse palabra por palabra o volver a escribirse para cada generación. ¿Existe realmente una traducción “correcta” de un clásico?
La respuesta de la mayoría de los especialistas es que no. Decime de un asunto complicado.

¿Qué hay detrás de una traducción de ‘La Odisea’?
Cada traducción es, inevitablemente, una interpretación. Casi ningún idioma tiene una equivalencia 1:1 a otro, porque son como entes vivos que se modifican y crecen según sus ecosistemas. Cada sociedad moldea las palabras según sus necesidades e historia.
El griego en que fueron compuestas la Ilíada y la Odisea pertenece a un mundo desaparecido hace casi tres milenios. Muchas de sus palabras admiten varios significados; sus versos provenían de la tradición oral y, aunque pasaron a la versión textual que llegamos a conocer, muchos nacieron para ser recitados en voz alta.
Asimismo, las referencias culturales de la épica no siempre encuentran un equivalente moderno. Traducir a Homero implica tomar cientos de decisiones que inevitablemente transforman el texto, línea por línea. Para empezar, muchos hemos leído La Odisea en prosa, no en verso, y ahí ya la diferencia es abismal.
En 2017, la versión de Wilson, profesora de la Universidad de Pennsylvania, fue reconocida por su claridad, su ritmo y su decisión de conservar los 12.110 versos del original en un inglés contemporáneo y fluido. Despúes de las primeras traducciones desde el siglo XVI, muchas versiones inglesas (y españolas) han optado por un lenguaje arcaizante; es decir, que siguieron tomando elementos lingüísticos antiguos como reflejando el carácter histórico de la obra.
Por ejemplo, pensemos en la primera línea en la versión de Luis Segalá y Estalella, del siglo XX, y también muy leída en Costa Rica. “Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto...”.
Wilson optó, en inglés, por un lenguaje más directo. Uno de los ejemplos más citados aparece desde el primer canto. Cuando el poema describe a las esclavas del palacio que mantienen relaciones sexuales con los pretendientes de Penélope, muchas traducciones inglesas las calificaban como “maids” (doncellas o criadas). Wilson optó por llamarlas “slave women” o “enslaved women” (“mujeres esclavizadas”), argumentando que el texto griego deja claro que carecen de libertad y que suavizar ese hecho distorsiona la realidad social de la época.
Otro caso célebre es el de las sirvientas ejecutadas al final de la obra. Wilson sostuvo que muchas versiones anteriores tendían a justificar la violencia ejercida contra ellas mediante un lenguaje moralizante que no siempre está presente en el original.

El asunto ha disparado incontables memes, burlas y críticas concienzudas en Reddit, en foros y en redes sociales. Como siempre, en el X (Twitter) de Elon Musk, el asunto toma matices de derechismo, machismo y afines. Una simple búsqueda revela cientos de pleitos entre usuarios sobre la traducción de Wilson. La toman como ejemplo de lo woke, de lo que está mal en el acercamiento “progre” a la historia.
Otros comentan que, como es natural, cada época produce sus versiones de los clásicos (esas obras que, según Italo Calvino, no han terminado de decir lo que tienen que decirnos).
Controversias de Homero
“Toda traducción es una interpretación”, ha repetido Wilson en entrevistas y ensayos. Para ella, el objetivo no consiste en modernizar a Homero, sino en evitar que siglos de traducciones añadan significados que el poema nunca expresó.
La discusión fue mucho más allá de una cuestión lingüística. Algunos críticos la acusaron de leer el texto desde una sensibilidad contemporánea y de introducir una perspectiva feminista ajena al mundo antiguo. Otros críticos defienden justamente lo contrario: que ninguna traducción es neutral y que las versiones clásicas también reflejan los prejuicios de las épocas en que fueron escritas.
El helenista Gregory Nagy, de Harvard University, ha insistido durante décadas en que ni siquiera existe un “Homero” completamente fijo. Las epopeyas surgieron de una larga tradición oral y como sintetizó: sin la interpretación oral, la tradición oral deja de serlo... Sin ella, la propia idea de Homero pierde su integridad. El poema cambió incluso antes de ser escrito.
Ni hablemos de lo complicado que es no traducir, sino adaptar una obra literaria al cine. Ese es otro debate interminable que atañe a La Odisea. De hecho, en estos días que ya se ha visto la película, ha empezado la discusión por sus significados. Al final, qué dicha que podemos dedicarle tanto tiempo al arte.
