Áncora

Brunhilda de Portilla, la compositora costarricense que se volvió el alma de la Navidad

Con sus villancicos, la compositora y educadora de 90 años musicaliza la Navidad en Costa Rica. En una conversación con Jacques Sagot, ella recorre su vida y recuerda a otra Costa Rica: una de puertas abiertas, mucha generosidad y mucha música.

19/12/2019/ Retratos de la compositora de Villancicos Brunhilda de Portilla en su casa en Atenas de Alajuela / Fotografía: John Durán
19/12/2019/ Retratos de la compositora de Villancicos Brunhilda de Portilla en su casa en Atenas de Alajuela / Fotografía: John Durán JOHN DURAN
Brunhilda de Portilla creó villancicos como Mi niño campesino, Din don din don, Los pastorcillos y Vamos al rezo del Niño. Fotografía: John Durán. (JOHN DURAN)

Brunhilda de Portilla es un ser de luz. Un alma diáfana, pura, íntimamente ligada al universo del niño. Poeta y músico por los cuatro costados. Originalmente pensé en entrevistarla. Pronto me di cuenta de lo absurdo de mi proyecto. Ella es una fuerza de la naturaleza. Está para ser contemplada, escuchada, en actitud de maravillado silencio. Por eso, preferí cederle enteramente la palabra.

“No ceso de darle gracias al Creador por el don que me hizo de la música y la poesía. Yo no toco ningún instrumento. Tenía toda la música del mundo en mi cabecita de niña. A lo sumo llegué a tocar una organeta que me permitía darle forma a mis melodías. Yo fui una niña muy bendecida. Cantaba todo el día. En el campo y en la casa, mientras hacía mis labores, cantaba sin cesar. En una aparatillo del tiempo del fusil de chispa grababa mis melodías y luego las escribía.

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