El cantante mexicano Kalimba ofrecerá en Costa Rica dos conciertos, en los que repasará sus canciones más conocidas de una forma que jamás lo vimos: acompañado de la orquesta Universal y en medio de un proceso de transformación personal.
Será la primera vez que el artista cante junto a músicos nacionales en una puesta en escena que promete conectar al público y al cantante en medio de la melodía sinfónica. Las presentaciones se llevarán a cabo en el Teatro Popular Melico Salazar, el 28 y 29 de mayo.
La Nación conversó con el cantante, quien confesó que admira profundamente a los músicos que lo acompañarán, y adelantó que la velada tendrá temas propios y de homenaje, entre ellas Tocando fondo, El triste, A mi manera y Amar y querer.
Pero, más allá de eso, Kalimba vuelve al país con un nuevo propósito de su vida, donde Dios se convirtió en su pilar luego de atravesar lo que llamó “bajones emocionales”, aunque sin especificar a qué se debieron esos momentos difíciles. Lo que sí recuerda el mundo de la farándula, es que el cantante fue denunciado por supuesto abuso sexual en el 2011, acusación que luego fue desestimada, mientras que en el 2024 le fue abierto un proceso por el mismo presunto delito, el cual continúa en investigación.
En medio de ello, busca traer al país una voz con mensaje y así continuar haciéndolo a través de su música.

Un arraigo con Costa Rica y con Dios
Para Kalimba, Costa Rica tiene un significado especial. En nuestro país no solo ha encontrado un “público amoroso”, sino que también ha quedado encantado con la belleza de la naturaleza y su paz.
“Me gusta la gente. La verdad es que amo mucho a los ticos. Tengo grandes amigos allá; de hecho, mi pastor actual en la iglesia a la que asisto aquí en México es costarricense; lo amo mucho a él y a su familia”, confesó el mexicano.
El cantante, como muchos otros, dio a conocer que Costa Rica se convirtió en una salida para momentos complicados de su vida.
“Debo confesar que en un par de momentos de mi vida en los que, como todo ser humano, tuve bajones emocionales, un amigo de aquí me dijo: ‘Vámonos a Costa Rica, ahí te van a apapachar’. Y así fue. La gente es lindísima y ni hablemos de lo hermoso que es el país, la fauna constante, la flora, la comida”, explicó, haciendo énfasis en que la gente es el principal atractivo.
El artista, quien en sus palabras menciona constantemente a Dios, afirmó que ahora su vida tiene un nuevo giro y sobre todo un nuevo propósito de vida.
“Un día descubrí que yo no soy el protagonista de esta película; Dios lo es. A partir de ahí, mi propósito cambió. Ahora me siento muy alentado a llevar música que disfruten y, si después me siguen en redes, poder compartirles un testimonio que creo que deberían conocer”, afirmó.
Eso sí, Kalimba dejó claro que quienes asistan a su concierto podrán disfrutar de ello y no necesariamente de una prédica, aunque ahora su vida sea cercana a Dios.
“Creo que Dios me ha dado la sabiduría de entender que él nunca se ha forzado en la vida de nadie, por lo cual yo tampoco debo hacerlo. Soy muy respetuoso y Dios es un Dios de orden. El orden significa que si tú compraste un boleto para ver a Kalimba cantar sus grandes canciones, eso es lo que vas a recibir; no vas a recibir una prédica ni un testimonio”, contó.
Kalimba, en medio de su transformación personal, afirmó que “hay lugares para todo” y que en ocasiones lo han invitado a predicar; sin embargo, su concierto en Costa Rica será “un show de grandes canciones”.
“Verán a un Kalimba que conoce y ama a Dios profundamente, y una de las formas en las que él se manifiesta en mí, es amando a los demás y dándoles un gran concierto”, comentó.
Incluso, dijo que uno de sus propósitos es que su música lleve un mensaje sin necesidad de forzar un entorno religioso en sus presentaciones.
“Mi mayor propósito es que la música me dé la oportunidad de tener una conversación postconcierto con la gente y que conozcan mucho más del Dios que yo conozco. La música hace que muchos ojos volteen a verme, y una vez que lo hacen, yo les presento a mi razón para existir en esta tierra y seguir cantando: ya sea como papá, esposo, hijo, hermano, amigo o cantante, lo que sea que haga es para él”, finalizó.

Concierto sinfónico con homenajes
El artista, en medio de la entrevista, se mostró con sus lentes oscuros habituales, feliz no solo de compartir con su público, sino que también se mostró deseoso de conocer a los artistas ticos con los que compartirá escenario.
—¿Cómo será el espectáculo que verán los costarricenses?
Vamos con una orquesta completa. Ellos ya han estado ensayando desde hace un tiempo en comunicación conmigo y con mi gente.
”Poder interpretar estas grandes canciones y sumar mis baladas en una versión con una big band es increíble. Yo soy muy fan de los músicos; siempre he dicho que mientras más músicos haya en el escenario, mejor se pone la cosa”.
—¿Qué mensaje desea dejarle al público con el show?
Que sepan que seguimos disfrutando la música y que el ser humano puede, a través del arte, seguir conectando. Yo siempre he dicho que la música me ha hecho darme cuenta de que todos somos uno. Algo que amo es ver a personas que no se conocen y que, a través de una canción, se voltean a ver y conectan.
—¿Cómo es el proceso de acercarse a los músicos y trabajar sus canciones en este formato de orquesta?
Algo que admiro muchísimo de los músicos sinfónicos, y de los músicos en general, es que se han dedicado a esto toda su vida y saben leer música. Yo, por ejemplo, no leía música; apenas empecé el año pasado a estudiar para ser un músico formado y no solamente un entretenedor.
“Admiro mucho a los músicos formados porque, incluso a la distancia, mientras tengan las partituras correctas, saben perfectamente cómo matizar. Para ellos leer la música es relativamente sencillo, pero el verdadero reto es que en el escenario haya una conexión entre el cantante y la orquesta”.

—¿Qué le diría a los ticos que aún no se deciden a comprar la entrada?
Les voy a contar algo que me enorgullece y al mismo tiempo me da mucha humildad: muchas personas que han visto este concierto me han dicho después: ‘Yo te consideraba un entretenedor o un cantante de pop divertido con buena voz, pero cuando vi tu concierto de Big Band, descubrí que me estaba perdiendo de algo, vi una versión de Kalimba que no conocía’.
”Me dijeron que los hice vibrar y cantar, y ese es mi trabajo. No lo presumo por ego, sino para decirles: “Olvídense de Kalimba un segundo, les aseguro que este es un concierto que tienen que ver y que van a querer repetir”.
Si usted desea ver al artista y vivir la experiencia sinfónica, las entradas se encuentran disponibles en eticket.cr con entradas de los ¢30.100 hasta los ¢59.600.
