
El actor Morgan Freeman visitó una vez más Costa Rica. En esta ocasión, el ganador del Óscar y leyenda de Hollywood se hospedó en Guanacaste por invitación de unos amigos estadounidenses.
Durante su visita, tuvo un gesto que una artista costarricense nunca olvidará. Freeman partió de vuelta a su país, pero hizo algo inusual entre las estrellas que llegan a suelo tico. La mayoría viene por las olas y el sol, pero pocas veces apuestan por el arte nacional como él, quien se llevó una escultura de la tica Sandra Rubinstein.
Según relató Rubinstein, el intérprete de 88 años quedó maravillado mientras ella le mostraba su catálogo, hasta que topó con la pieza que eligió: “Esa. Esa es la que quiero”, dijo convencido, apenas vio la escultura.
De acuerdo con las personas que atestiguaron el momento, Morgan Freeman recibió la pieza con cariño, la abrazó y, prometiendo que la pondría en un lugar privilegiado, hasta le puso un apodo: “La voy a llamar Didi”.
La escultura, originalmente, lleva el nombre de Determinación y es de la autoría de Rubinstein, quien ya ha expuesto sus obras en galerías del extranjero. Muestra una silueta femenina en color negro, atravesando un marco cuadrado de bronce.
Rubinstein compartió la gran emoción que sintió al ver la reacción positiva de la estrella de Hollywood hacia su arte.
“El arte siempre me ha regalado grandes experiencias durante mi vida. Esta la atesoraré por siempre porque me recordó, a través de la sensibilidad de Morgan Freeman, que nuestra misión como artistas es traducir, de manera sincera y visceral, nuestros más profundos sentimientos, alineados a la percepción de belleza que puede conmover con solo una mirada”, comentó.

