Víctor Fernández G.. 15 junio
Alba August interpreta a Simone, la joven líder del grupo de sobrevivientes a los que sigue la primera temporada de 'The Rain'. Netflix
Alba August interpreta a Simone, la joven líder del grupo de sobrevivientes a los que sigue la primera temporada de 'The Rain'. Netflix

The Rain es una serie que lanza una pregunta sencilla y fascinante: ¿qué sucedería si no pudiésemos mojarnos en la interperie?, ¿cómo serían nuestras vidas si tuviésemos que huir de la lluvia, de los ríos, de los charcos?

Imaginarse tal escenario en un país pasado por agua como Costa Rica es aterrador. Para buena fortuna de los protagonistas, la acción sucede en los países escandinavos, donde sí hay lluvia pero no en las cantidad demenciales del trópico.

Eso no le importa a Simone y Rasmus. Ellos son los personajes principales de este drama de Netflix, el primero que el gigante del streaming produce en Dinamarca. En mayo se subieron los ocho episodios de su temporada debut y la recepción ha sido bastante positiva, sin que los diálogos en danés fuesen un problema para las audiencias de otras latitudes (igual está disponible doblada y con subtítulos, así que calma).

La serie se enmarca dentro del género posapocalíptico que ha sido explotado hasta el abuso por Hollywood en la última década. Haga de cuentas que The Rain es el hijo que The Walking Dead y The Hunger Games tendrían en Dinamarca.

El asunto va así: la mayoría de la población escandinava es aniquilada por un agresivo virus que aparece de modo súbito en el agua de lluvia. Simone y Rasmus son hijos de un científico conocedor de las causas de la tragedia y quien los ocultó oportunamente en un búnker subterráneo, donde los hermanos pasan refugiados del mundo... seis años. Al verse obligados a volver a la superficie se unen a cinco jóvenes sobrevivientes, mientras lidian con otros grupos humanos y buscan a su padre y la eventual cura del virus.

Establecer paralelismos con The Walking Dead es inevitable. Sin embargo, The Rain propone aportes interesantes: la amenaza no son zombis descontrolados, sino algo tan natural e ineludible como el agua (caer en un charco es sentencia de muerte). Además, la serie danesa le da un propósito a sus personajes, más allá de la mera sobrevivencia: hay esperanza, el grupo se mantiene en constante marcha, los muchachos tienen espacio para quererse, celarse, descubrir sentimientos y explorar lo bueno, malo y feo de la naturaleza y la humanidad.

Los ocho capítulos alternan entre la historia principal (el presente) y los flashbacks al pasado de los protagonistas, pues en medio del apocalipsis todos guardan secretos y culpas.

Martin (Mikkel Følsgaard) es un exmilitar que asume el cuido de varios jóvenes en la serie. Su liderazgo se ve afectado por la llegada de Simone al grupo. Netflix
Martin (Mikkel Følsgaard) es un exmilitar que asume el cuido de varios jóvenes en la serie. Su liderazgo se ve afectado por la llegada de Simone al grupo. Netflix

La mayor fuerza la imprime Alba August, quien interpreta a Simone. Su personaje está moldeado a imagen y semejanza de Katniss Everdeen, la heroína de The Hunger Games, lo cual hace fácil identificarse con ella: valiente, desprendida, dispuesta a dar la vida por los demás, ingeniosa y emotiva.

Junto a Simone marchan su inmaduro hermano Rasmus (Lucas Lynggaard Tønnesen); el militar Martin (Mikkel Følsgaard); el resentido Patrick (Lukas Løkken); la religiosa Lea (Jessica Dinnage); el imprudente Jean (Sonny Lindberg), y la enigmática Beatrice (Ángela Bundalovic, en la mejor actuación del ensamble).

Al cierre de la temporada la trama pierde un poco de fuerza, pues se centra más en una conspiración de grandes corporaciones que parece tomada de la más floja película de Resident Evil. Afortunadamente, The Rain se despidió con promesas de algo mejor, con los jóvenes expuestos de nuevo a los peligros de la interperie (ya Netflix confirmó que Simone y Rasmus volverán en el 2019).

Dele la oportunidad a esta serie. No le va a cambiar la vida ni aspira a eso pero sí promete brindarle material para una maratónica no extenuante.