Yuri Lorena Jiménez. 3 mayo
Luis Miguel con su mánager, el argentino Hugo López, en una escena del episodio final de la serie sobre el cantante mexicano.
Luis Miguel con su mánager, el argentino Hugo López, en una escena del episodio final de la serie sobre el cantante mexicano.

Ni se le ocurra seguir leyendo esta nota si no ha tenido tiempo de ponerse al día con el episodio Ayer, liberado este domingo 2 de mayo, en lo que fue el cuarto episodio de la segunda temporada de Luis Miguel, la serie. O bien, continúe pero bajo su propia responsabilidad porque contiene spoilers.

De hecho esta entrega lleva la temporada exactamente a la mitad --son ocho episodios--, por lo que la historia empieza a abrir vericuetos que poco a poco se decantarán en varios hechos reales que marcaron la carrera y la vida de Luis Miguel, El Sol de México.

Y es que si bien es cierto la serie se ha tomado licencias para contar algunos tramos de la biografía del intérprete no tan apegados a la realidad, este último capítulo parece alinearse con hechos reales. Por ejemplo, la anécdota de que el cantante exigía un espejo gigantesco cada vez que grababa videos cantando, es verídica, según confirmaron distintos medios de espectáculos dentro y fuera de México.

Pero bueno, ya en la faceta más íntima y donde no hay mayores claroscuros está la fraternal, más bien paternal relación que establece desde muy joven Luis Miguel con su mánager, el argentino Hugo López, quien se ha convertido en uno de los personajes más queridos por los fans de la serie y el que, según aseguran quienes lo conocieron, está muy bien reflejado por el actor César Bordón.

Como se narró en anteriores episodios, Hugo había luchado contra un cáncer al que logró vencer. Sin embargo, poco a poco empezaron a surgir señales preocupantes sobre la salud de López, quien ocultó los detalles a Micky y advirtió al resto del staff que no le comentaran una palabra al intérprete.

Pero varias señales como el adelgazamiento, la palidez y una persistente tos han venido dando a entender que López está sufriendo una recaída. Luis Miguel, en medio del ajetreo por grabar el álbum Aries (1993) y en el que decidió repetir el video por que no le gustó la primera versión, no repara mucho en el aspecto físico de Hugo... hasta que durante la conversación final del episodio cuatro, se percata de la decrepitud de Hugo, se preocupa y le dice que se vaya a casa a descansar.

Es cuando mánager y artista se cruzan una mirada silenciosa hasta que Luis Miguel le lanza la pregunta: “¿Te encuentras bien?”. Con Hugo a punto de responder, termina el episodio.

En este contexto, el portal argentino Infobae había publicado una reseña de los hechos en el 2018, incluida una entrevista con Lucía Miranda, viuda de López. “A principios de 1993 mi marido se enteró de que tenía cáncer de colon. Su papá había muerto tres años antes de la misma enfermedad (...) Me lo cuenta él, y a su vez me prohíbe que lo cuente: no se lo podía decir ni a su mamá. Hugo era una persona muy particular en su forma de pensar. Incluso no se lo contó a nadie de Televisa, donde era director, y mucho menos a Luis Miguel”, agregó la señora.

El noble hombre esperó hasta el último momento para darle la noticia al cantante, tanto así que falleció solo 14 días después y con apenas 51 años. La reacción de Luis Miguel, de acuerdo con la viuda de López, fue desgarradora.

Hugo López impulsó la carrera internacional de Luis Miguel. Su relación artística empezó a finales de los 80. Foto: Captura de pantalla
Hugo López impulsó la carrera internacional de Luis Miguel. Su relación artística empezó a finales de los 80. Foto: Captura de pantalla

Luis Miguel lo visitó en el Centro Médico ABC, del DF y, según rememoró Lucía, tuvo una reacción frenética al cruzar la puerta.

“No me olvido de esas lágrimas al salir de la habitación. Luis Miguel golpeaba las paredes y decía: “¡P*ta, esta p*nche enfermedad del cáncer! ¡¿Cómo puede ser que ahora me pase esto con Hugo?!”.

Visto lo visto, tanto en la realidad como en la ficción y tras encariñarnos tremendamente con Hugo, es muy probable que la forma en que Micky recibe tan pésima noticia se apegue a la realidad e, insisto, hay que tener a mano con qué secarse las lágrimas.