Lysalex Hernández A.. 10 enero
La historia de Los Soprano pretendía retratar la mafia italo-estadounidense de los años 90.HBO para La Nación

La noche en la que se estrenó la serie Los Soprano, probablemente yo me estaba preparando para alguna exposición de clases o repasando para uno de esos exámenes de matemáticas que tanto detestaba.

Estar aquí, 20 años después, escribiendo del aniversario de estreno sobre un programa que llegó a la pantalla chica para marcar un antes y un después en la historia de la televisión me llega a parecer realmente increíble.

Lo confieso: nunca fui de ese grupo de fanáticos que cayó rendido ante los encantos de Tony Soprano, el protagonista de la historia, en un primer momento. Para quedar prendada de la humanidad detrás de este líder de la mafia italiana en los suburbios de New Jersey, en Estados Unidos, tuvo que pasar un buen tiempo.

¿Motivos? La enorme curiosidad que me generó leer un artículo que aseguraba que esta serie era la mejor de todos los tiempo de la televisión.

Indudablemente, nadie podría negarse a darle una oportunidad a un programa que, desde mi opinión muy personal, sigue siendo el mejor en su estilo, y en el que a lo largo de las seis temporadas que duró al aire logró captar la atención de millones de personas en todo el mundo.

Emitido bajo la señal del canal HBO, Los Soprano supo granjearse a pulso la fama de la que todavía goza en la actualidad. No en vano se convirtió en la primera serie de cable en ganar un premio Emmy, esto en el año 2004.

Para David Chase, escritor, director y productor del show, la trama influenció y abrió caminos para la llegada de programas como Breaking Bad, todo porque el público aprendió a apreciar esas historias en las que resultaba fácil llegar a identificarse.

“El recurso de un héroe profundamente defectuoso y sus problemas. Y cuando los programas de noticias hablan de Donald Trump, por ejemplo, dicen que es como Los Soprano. La gente usa Los Soprano como ejemplo de maldad y culpabilidad”, declaró Chase al medio TV Show cuando se le preguntó sobre la influencia de la serie en la televisión de hoy en día.

Ese es, precisamente, uno de los puntos fuertes del drama: desde el primer capítulo se mostró la vulnerabilidad de Tony, interpretado por James Gandolfini, quien falleció de un infarto en el 2013, un hombre que, aunque era el líder de una red criminal, le tocaba afrontar las situaciones más cotidianas: ataques de ansiedad, problemas familiares y la necesidad de reinventarse en sus “negocios”.

El actor James Gandolfini dio vida a Tony Soprano durante los ocho años que duró la serie. HBO para La Nación
Recreación

Chase supo utilizar el concepto de un jefe de la mafia que abría su corazón en el sofá de la terapeuta Jennifer Melfi para explorar nuevos territorios y conquistar al televidente con todas sus andanzas familiares y “profesionales”.

Tony intentaba ser un buen hombre de familia, al mismo tiempo que desempeñaba su rol como capo de la mafia. Las presiones a las que se ve sometido resultaron de ser de tal magnitud que debe buscar ayuda, eso sí, a escondidas de los suyos, pues alguien como él no se podía darse el lujo de “exhibir todas esas debilidades”.

Con mucho realismo y altas dosis de humor negro, la serie supo sacarle provecho al máximo el estereotipo de los gangsters italo-estadounidenses, mezclando con los típicos problemas de una familia americana de los noventas.

Retratar esa realidad hizo que Chase fuera objetivo de cientos de críticas por parte de la comunidad italiana que residía, en ese entonces, en los Estados Unidos, ya que para ellos no se destacaban las cualidades de sus ciudadanos.

“Yo era italo-estadounidense, y quería ver retratos de italo-estadounidenses. Ahora esta gente diría: ‘No representaste a los italianos como son. No todos los italianos son gangsters’. Eso también era cierto para el programa. La doctora Melfi (Lorraine Bracco) no era un gangster. Otras personas con las que se encontraban no eran mafiosos. Pero los personajes principales sí que lo eran”, aseguró el escritor en la misma entrevista.

Precisamente, el director explicó que en busca de darle un nuevo aire a la trama, y bajo la premisa de mostrar esos aspectos que el público pasó por alto, es que en la actualidad se está en la etapa de preproducción de The Many Saints of Newark, precuela cinematográfica de la legendaria serie.

Según declaró Chase a la agencia Europa Press, en esta nueva producción, la infancia y adolescencia de Tony Soprano tendrá un papel muy importante en la nueva historia, que en esta oportunidad contará con la dirección de Alan Taylor.

“Lo que más me atraía era la infancia de Tony. Estaba interesado en explorar eso... La película tratará las tensiones entre los negros y los blancos en ese momento, y Tony Soprano formará parte de esto, pero de niño”, afirmó Chase a Deadline.

El 10 de setiembre del año 2000,James Gandolfini ganó un premio Emmy en la categoría de mejor actor de una serie de drama. El intérprete falleció el 19 de junio del 2013, a los 51 años, como consecuencia de un infarto. Fotografía: AFP/La Nación
Elenco

Con un total de 106 premios en su haber, entre ellos 21 Emmy y cinco Globos de Oro, además de la trama que se desarrolló en los 86 capítulos de la serie, que está disponible en la plataforma streaming de HBO GO, el reparto resultó clave para convertirse en una historia de culto en todo el mundo.

El programa contó con la participación de Edie Falco, como Carmela, la esposa de Tony y Lorraine Braco en el papel de su terapeuta. También formaron parte del elenco Dominic Chianese (Corrado Junior Soprano) y Michael Imperioli (Christofer Moltisanti), además de la actriz Nancy Marchand, quien interpretaba a la madre del criminal, Livia Soprano.

Mención aparte merece Gandolfini, quien logró darle un realismo fascinante a las distintas facetas de su personaje. Fue gracias a la versatilidad en su interpretación que el público logró verse reflejado en algunas de sus acciones paternales, pero que también reprochó su actuar cuando sacaba a relucir su lado más violento con sus enemigos.

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Los Soprano

“James Gandolfini hizo una composición portentosa con ese personaje capaz de ofrecer caras muy distintas según la faceta de él que estemos viendo. Resulta igual de creíble cuando saca a relucir su lado más encantador –no cabe duda de que es un tipo que, de entrada y si no sabes a lo que se dedica, resulta de lo más simpático y está dotado de un carisma muy especial– como cuando desata su lado más violento atemorizando morosos o imponiendo una incuestionable disciplina entre sus tropas”, escribió en su página web David Garrido Bazá, reconocido cinéfilo y blogger español.

Lo cierto es que más allá de ser una serie de televisión, Los Soprano llegó a convertirse en una realidad que obligó a su público a replantearse sus límites morales. No en vano, muchos de ellos lograron verse reflejados en Tony, tanto en lo bueno como en lo malo de su historia.