Televisión

‘Amor. Boda. Azar’, la comedia romántica de Netflix sobre los reencuentros inesperados y las decepciones amorosas

El largometraje protagonizado por Sam Claflin y Olivia Munn se ha colado, por varios días seguidos, entre las producciones más vistas por los costarricenses en la plataforma de ‘streaming'.

Película 'Love Wedding Repeat'. Fotografía: Netflix para La Nación

Probablemente no sea la mejor comedia romántica que vaya a ver, pero por alguna u otra razón, la película Amor. Boda. Azar llama la atención entre los más recientes estrenos de Netflix.

Los ticos han sido testigos de ello, pues desde que la cinta llegó a la plataforma de streaming, hace una semana, frecuentemente se cuela entre las 10 producciones más vistas de nuestro país.

La película se desarrolla durante la boda de Hayley, quien se enfada cuando ve que un invitado no deseado llega a presenciar su enlace nupcial. Mientras tanto, su hermano, Jack, tratará de hacer todo lo posible para que el intruso no destruya la boda, al mismo tiempo que debe lidiar con una exnovia (y su nuevo novio), y con la chica que años atrás lo había cautivado, pero que no volvió a ver más.

Y aunque todo transcurre relativamente bien, a la mitad de la trama, dirigida por Dean Craig, ocurren hechos que cambiarán el curso de la historia, el azar se hará presente y provocará más de un dolor de cabeza.

Al final, lo cierto es que unos intentarán encontrar el amor, otros conservarlo y, por el contrario, hay quienes estarán preparados para pasar la página.

La cinta Amor. Boda. Azar es un remake de la película francesa Plan de Table, que se estrenó en el 2012, y tiene una duración de aproximadamente una hora con 40 minutos.

Este filme es protagonizado por Sam Claflin, Olivia Munn, Freida Pinto, Eleanor Tomlinson, Allan Mustafa y Alexander Forsyth.

Opiniones divididas

A pesar de la fama que ha estado tomando la película, los críticos tienen opiniones divididas sobre el filme. Por ejemplo, Benjamín Lee, de The Guardian, afirma que la producción es incapaz de convertir una intrigante escena en algo que valga la pena.

“En el obstinado esfuerzo de Netflix para recuperar y mantener la comedia romántica, ciertamente se puede criticar la calidad de su producción (...). Con su última, la farsa británico-italiana Amor. Boda. Azar, es difícil imaginar que, incluso el amante de las comedias románticas más sediento, alabe su lanzamiento en línea”, dice el crítico.

Pero ahí no acaban lo que los medios especializados y los críticos del sétimo arte tienen que decir sobre el largometraje, ya que consideran que su diseño es un poco anticuado y la hacen parecer aburrida.

“La cuarentena está causando que muchos de nosotros anhelemos ver películas cómodamente; y regresar a los años 90 con personas atractivas que luchan por desenredar enredos románticos en un entorno magnífico, debería ser el boleto. Pero hay una diferencia entre la familiaridad agradable y la obsolescencia derivada. Aquí hay muy poco ingenio en medio de todos los malentendidos cursis y el caos absurdo”, agrega David Rooney, en la crítica de The Hollywood Reporter.

No obstante, hay quienes rescatan la actuación de Claflin y Munn, así como el hecho de que al fin y al cabo, es una película que logra entretener al televidente.

Además, coinciden en que la idea inicial de la película es buena, sin embargo, esa originalidad no se vio reflejada en el guion y la convirtió en una comedia romántica más.

De hecho, IndieWire afirma que la cinta “desperdicia sus mejores ideas” y “le teme a su concepto inteligente”.

“Pierde cuando intenta ser graciosa y no logra construir un romance inolvidable. Sin embargo, el encanto de su protagonista y el espíritu lúdico de la trama la convierten en una película curiosa; que entretiene más por la intriga que genera su propuesta, que por su efectividad como comedia romántica”, afirma La Nación de Argentina.

Sin embargo, por alguna razón la cinta sigue despertando la curiosidad de los costarricenses, quienes definitivamente después de verla tendrán algo que decir al respecto.

Kimberly Herrera

Kimberly Herrera Salazar

Periodista graduada de la Universidad Internacional de las Américas. Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana.

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