
Una tragedia familiar sacudió hace ocho años a los Cannon; su pequeña hija Katie desapareció en el vasto desierto, en El Cairo. El dolor sacudió profundamente a los padres hasta que una llamada reavivó la alegría y la ilusión... aunque por muy poco tiempo.
“Su hija Katie fue encontrada”, fueron las palabras que emocionaron a los papás. Increíblemente, la pequeña fue hallada con vida; sin embargo, no de la manera en que todos anhelaban.
La posesión de la momia, película de terror del director Lee Cronin y los productores Jason Blum (Paranormal Activity, The Purge y Halloween) y James Wan (The Conjuring, Saw, Aquaman), llevará al público a descubrir los terrores que hay detrás de la desaparición y encuentro de la niña. Este filme llega a los cines de Costa Rica este jueves 16 de abril como una de las películas de terror más esperadas de la temporada.
Esperado y terrorífico reencuentro
La noticia de que Katie estaba viva golpeó a la familia Cannon, pero no de la manera alegre que todos podríamos creer. Ambos padres se debaten entre la alegría y la preocupación, mientras dos hermanos se suman a la tensa dinámica familiar.
La gran pregunta de todo lo que sucede es, ¿por qué Katie pasó ocho años dentro de un sarcófago de 3.000 años de antigüedad?. A partir de ahí, la premisa del filme se divide entre el terror y la investigación, llevando a la audiencia por historias paralelas de detectives, creencias, amor y dolor.
A Katie la encuentran con vida, sí; ¿pero qué clase de vida? El misterio poco a poco se va desentrañando y da paso a conocer una historia donde un mito toma vida: la momia. La niña está poseída por una antigua entidad egipcia y desata una espiral de horror sobrenatural, provocando decisiones extremas por parte del padre para intentar salvarla.
“Quise contar algo que tuviera más que una simple trama principal; que también hubiera otras cosas sucediendo en segundo plano. Hay un gran enfoque detectivesco en esto, lo cual quizá sea un poco diferente a una película de terror”, explicó el director en las notas de producción de la cinta.

Aquí entra otra dualidad. El monstruo (la momia) protagonista de la historia provoca que la familia y seres queridos de Katie quieran estar cerca de ella pese al miedo y el dolor que pueden sentir.
“Se trata de mejorarla, curarle la piel, curarle la carne, hacerla sentir más cómoda. Encontrar una forma de comunicarse con ella, pero sin reconocer que algunas de las cosas que, aparentemente, le pasan, están en realidad relacionadas con lo que ocurrió en primer lugar”, agregó el director.
Sobre este punto tan controversial, la actriz Laia Costa (Larissa, la madre) afirmó que usualmente se huye del monstruo, pero en este caso, la película busca que todos estén más cerca de la entidad, conectar con ella.
“A mi parecer, la película aborda miedos muy profundos. Sí, hay sustos repentinos y horror corporal, pero además de eso explora miedos sobre la vida: la paternidad, las relaciones, la responsabilidad y la pérdida. El miedo a perder a un hijo es el núcleo de la historia y el misterio que rodea esa pérdida es algo que permanecerá en la mente del público”, manifestó el actor Jack Reynor, quien encarna en la película a Charlie, el papá de Katie.

¿Y la niña? La actriz Natalie Grace se metió en la piel de Katie, por lo tanto también del monstruo.
“Hay una línea muy fina entre Katie y la momia; no quisimos que fuera simplemente una chica poseída porque ya se ha visto mucho de eso en el cine. Quisimos que hubiera algún tipo de distinción”, explicó la artista.
Comentó que la característica principal es que hay un rincón en el cerebro de la niña donde todavía hay un poco de su naturaleza humana; esa, según dijo, es su red de seguridad. “El demonio se ha apoderado de todo lo demás. Eso es muy importante, porque es un equilibrio delicado que hay que mantener. Vemos destellos de ella a lo largo de la película, pero hay que mantenerse dentro de esa línea”, aseveró.
Una nueva lectura de la momia
Esta cinta es una relectura de la momia, un monstruo icónico del cine. Películas como la de 1932, protagonizada por Boris Karloff, o la popular saga de Brendan Fraser, entre otras, sirvieron de inspiración para esta versión mucho más oscura, violenta y perturbadora del mito, alejándose de propuestas aventureras tipo blockbuster y enfocándose en el terror corporal y una mitología egipcia más siniestra.
“Con el estado actual del mercado, sabíamos que la película debía ser especial, algo distinto, que realmente se sintiera nuevo. Y más tratándose de la momia que tiene tanta historia. Ha habido muchísimas versiones a lo largo del tiempo. En muchos sentidos, es un personaje que ha acompañado toda la historia del cine. Es un ícono increíble”, concluyó James Wan.

