
Una mujer en Florida presentó una demanda judicial contra el complejo de apartamentos donde residía. La afectada aseguró que una infestación de arañas provocó graves daños a su salud que culminaron con la amputación de dos dedos del pie. El proceso quedó registrado el 25 de noviembre ante el Tribunal del Condado de Pinellas.
La demandante, Patricia Shields, responsabilizó al complejo Grand Oak Apartments, ubicado en Largo, Florida. Según el expediente, la administración ignoró reiteradas advertencias sobre la presencia de arañas en la vivienda. La situación obligó a la mujer a abandonar el apartamento y posteriormente a quedar sin hogar.
Shields se mudó al complejo en noviembre de 2024. Dos semanas después detectó la presencia constante de arañas en el baño. Según su versión, los insectos salían del respiradero. Al informar a la administración, recibió como respuesta que el complejo solo atendía infestaciones de cucarachas. También le indicaron que debía asumir el costo de una limpieza adicional.
La demanda detalló que la mujer vive con discapacidad, posee ingresos fijos y participa en el programa Sección 8, destinado a facilitar vivienda a personas de bajos recursos. A pesar de esa condición, la administración no tomó medidas frente a las alertas.
Impacto físico y advertencias médicasEl documento judicial señaló que, con el paso de las semanas, Shields presentó picaduras en distintas partes del cuerpo. Primero aparecieron en la frente. Luego surgieron en las piernas. La situación derivó en múltiples consultas médicas y tratamientos continuos.
En una ocasión, la mujer llevó una bolsa con arañas a la oficina administrativa del complejo. Según su relato, el personal indicó que no eran venenosas. Posteriormente, ella realizó una búsqueda en internet y afirmó identificar una de las especies como reclusa parda.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, este tipo de araña puede liberar una neurotoxina. La sustancia destruye tejido cutáneo y provoca lesiones que requieren atención médica especializada.
Amputaciones y salida forzada del apartamentoEl episodio más grave ocurrió en junio de 2025. Según la demanda, una araña marrón de gran tamaño mordió a Shields en el dedo gordo del pie cuando salió del baño. La lesión empeoró con el tiempo y derivó en la amputación de ese dedo.
El expediente indicó que el médico tratante advirtió que permanecer en el apartamento representaba un riesgo para su vida. A pesar de esa advertencia, la administración se negó a liberarla del contrato de arrendamiento.
Dos meses después, en agosto, una nueva picadura provocó la amputación de un segundo dedo del pie. En total, Shields afirmó haber sufrido nueve picaduras de araña durante su estancia en el apartamento.
La acción legal sostuvo que, debido a la negativa del complejo de finalizar el contrato, la mujer quedó sin un lugar donde vivir tras abandonar la vivienda. Ahora solicita una compensación económica de $50.000 por los daños sufridos y por la falta de respuesta ante una situación que, según alegó, fue advertida de forma reiterada.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
