
El presentador televisivo Omar Cascante vivió una aterradora situación con su bebé de 1 año, durante un paseo familiar, este fin de semana. Cascante narró el difícil momento y dio un mensaje de espiritualidad.
“Hay milagros que no se gritan, pero que tampoco se esconden. ¿Sabe por qué? Porque pueden cambiar la fe de alguien que de repente hoy se levantó débil”, dijo el exconductor de Buen día al iniciar su relato.
Según explicó, este sábado 7 de febrero visitó un río con varios miembros de su familia, incluido su hijo menor, Santiago. El niño estaba comiendo una galleta pequeña, cuando un pedacito se le quedó atorado en el tracto respiratorio.
Santiago, según detalló Cascante, comenzó a toser, lo que no causó preocupación al principio. Sin embargo, la tos continuó, alarmando a todos los que estaban cerca.
“Al inicio lo normal, lo que cualquier papá hace, pero de repente la tos comenzó a convertirse en miedo, en incomodidad, él comenzó a luchar por respirar y esos instantes, bueno, se estiran, se hacen eternos. Los abuelos se asustaron, su mamá se asustó, yo también, pero yo decidí guardar la calma”, narró.
El periodista aseguró que le dio palmadas en la espalda un poco más fuertes, pero que esto no conseguía lograr que respirara bien.
“Qué momentos esos, por Dios, él respiraba, sí, pero no como debía, algo seguía obstruyendo su respiración. Esos son momentos donde la fuerza humana no alcanza”, afirmó Cascante.

De acuerdo con el presentador televisivo, todo cambió luego de que su papá pronunciara unas palabras que lo caracterizan.
“Dijo: ‘Dios, en el nombre de Jesús, ayúdanos’. Eso lo cambió todo, cambió la atmósfera, yo seguí actuando”, expresó.
Posteriormente, Cascante continuó auxiliando a su bebé y hasta echó mano del recuerdo, buscando entre los aprendizajes que le quedaron de las entrevistas que realizó a especialistas.
Luego de apretarlo contra su pecho, finalmente el pedazo de galleta salió expulsado, Santiago logró respirar adecuadamente y todo quedó en un susto.
“Hoy doy gracias a Dios porque Santiago está bien, porque la historia pudo ser muy diferente y porque una vez más confirmo esto: orar nunca es en vano. Aunque el milagro llegue en silencio, nunca es en vano”, sentenció Cascante.
“Siga pidiéndole a Dios por sus hijos, siga pidiéndole a Dios que les guarde donde sea que vayan porque las oraciones funcionan”, concluyó su mensaje.
