
El pasado 1.º de abril, como parte de la misión Artemis II de la NASA, los ojos del mundo se posaron sobre la nave Orion mientras cuatro astronautas emprendían su viaje alrededor de la Luna. Lo que pocos saben es que detrás de esa trascendental misión espacial, un costarricense tuvo un papel fundamental.
Luis Vargas Palma, ingeniero industrial de 29 años, oriundo de San Ramón, trabajó en la plataforma de despegue de la nave y en los sistemas críticos de la misión. Actualmente, este joven profesional forma parte de Amentum, una compañía que brinda servicios a la NASA en el Centro Espacial Kennedy, Florida.
De Louisiana al Centro Espacial Kennedy
Su trayectoria hacia las estrellas no fue un vuelo directo. A los cinco años, Luis migró con su familia a Estados Unidos y se establecieron en Louisiana. Aunque estudió ingeniería industrial, su primer trabajo no fue en ese campo: trabajaba preparando sándwiches en una reconocida cadena mientras buscaba su despegue profesional.
“Yo trabajaba ‘dándole vuelta a la torta’ como diría mi mamá (risas), y cuando me gradué empecé a buscar trabajo, pero en un inicio no tuve suerte, apliqué en más de 100 lugares y me decían que no”, recordó.
El universo espacial siempre gravitó en su imaginación, pero nunca se visualizó orbitando tan cerca de ese mundo. Pese a los numerosos rechazos, Vargas mantuvo su rumbo guiado por la fe: “Nunca dejé de orar”, afirmó.
El primer impulso hacia el espacio
Finalmente, una compañía le dio el “sí” que tanto buscaba: Syncom Space Service, en Nueva Orleans. Este fue su primer contacto con la NASA, aunque desde la distancia, pues la empresa prestaba servicios a la agencia espacial, pero a una distancia importante de donde ocurrían los despegues.
“No empecé como el trabajo de mis sueños; eso lleva tiempo. Ahí solo armaban cohetes. El trabajo era bueno, pero sabía que no era lo que quería hacer toda la vida”, explicó.
Consciente de que quería alcanzar una órbita más alta, Luis comenzó a buscar oportunidades en compañías ubicadas en el Centro Espacial Kennedy. “Yo quería estar donde pasan más cosas, pero trabajar directamente con la NASA es un proceso complicado, entonces busqué con una compañía que trabajara para la NASA”, mencionó.
Fue entonces cuando Amentum abrió su escotilla. Tuvo que trasladarse a Florida y comenzar una nueva fase profesional, pero esta vez en el epicentro de la acción espacial.
Desde entonces, su labor combina ingeniería de sistemas e industrial: trabaja tanto con los artefactos como con los sistemas que dan vida a las naves. “A veces me pongo las orejeras y estoy con los sistemas y otros días estoy afuera, listo para entrar por si pasa algo”, explicó.

Misión Artemis II: en la rampa de lanzamiento
Para la misión Artemis II —en la que los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen viajaron por 10 días en el espacio para rodear la Luna—, Vargas desempeñó un papel crucial en la plataforma de despegue.
Formó parte del red crew (equipo rojo), un selecto y altamente entrenado escuadrón de técnicos e ingenieros que son los últimos en aproximarse al cohete cuando todo está casi listo para el despegue. Su labor se despliega en los minutos finales antes del lanzamiento, cuando el cohete ya está cargado de combustible y la tripulación está dentro de la cápsula.
En ese breve pero crítico lapso, el equipo realiza una revisión física final de la nave y la torre de lanzamiento —incluyendo puertas, sellos, conexiones y umbilicales—; asiste directamente a los astronautas ajustando trajes, asientos, cinturones y sistemas de soporte vital; y resuelve cualquier problema de último minuto en la plataforma.
Además, permanecen listos para evacuar a la tripulación en caso de emergencia justo antes del despegue.
Luis estaba preparado para entrar en acción si algo fallaba de emergencia. También tuvo que desconectar y conectar un sistema que utiliza el cohete, monitorearlo constantemente y coordinar con el equipo.
“Nos comunicamos por una radio, que escucha mucha gente. Me dijeron que en algunas misiones hasta el presidente lo escucha, entonces imagínate qué cosa”, recordó entre risas.
Según Vargas, colaborar en esta misión fue una experiencia que quedó grabada en su memoria para siempre. “Nunca podré olvidar esa experiencia. Ver con mis propios ojos al cohete despegar, desde una distancia tan cerca, es irreal”, manifestó.
Casi nunca los cohetes despegan en el primer intento —la mayoría de las veces algo falla y el lanzamiento se pospone—; sin embargo, ese día las estrellas se alinearon para que el despegue ocurriera. “Viendo que lo lanzaron por primera vez, se sienten nervios, cualquier cosa puede pasar, pero gracias a Dios todo salió como debía”, aseguró.

Persistencia: el combustible del éxito
Lleno de alegría, Vargas afirmó que su familia está muy orgullosa de él. “Ellos siempre me dicen que sabían que lograría algo grande, y ahora saber que estuve en algo tan histórico, me llena de mucha alegría y me hace sentir muy bendecido y agradecido con Dios, por darme esa experiencia tan linda”, afirmó.
Esa familia y su persistencia fueron el propulsor que lo llevó a ese trabajo tras múltiples rechazos. Aplicó a distintos trabajos más de 100 veces, pero tras muchos “no”, no se desanimó, porque sabía que solo necesitaba un “sí” entre tantos “no”.
Una vez llegó esa oportunidad, entendió que su perseverancia en buscar trabajo valió la pena. Esa es la recomendación que hoy comparte con quienes, como él, buscan una oportunidad.
“No puedes decir que no vas a aplicar a más trabajos luego de que te dijeran que no. Hay que seguir y seguir. No necesitas que 5 te digan que sí, solo uno”, comentó.
Al ser consultado por el secreto para llegar a donde está, su respuesta fue clara: orar. “Yo todos los días hablo con Dios y todo lo que hago es para su honra y gloria”, afirmó.
A quienes en redes sociales le envían mensajes de reconocimiento, les agradece de corazón. “Estoy aquí representando a Costa Rica, que para mí es un honor; es un país pequeño, pero con un corazón muy grande. Al ver el apoyo me llena de mucha alegría; se siente muy bien eso”, manifestó.
Sobre su futuro, el ingeniero se ve trabajando aún más de cerca con los cohetes, siempre orbitando en el mundo espacial que tanto le apasiona.

¿Qué busca la misión Artemis?
La misión Artemis es el programa de exploración lunar de la NASA con el que Estados Unidos y sus socios internacionales buscan regresar de forma sostenida a la Luna y usar esa experiencia como trampolín hacia Marte.
Tras el vuelo de prueba sin tripulación de Artemis I, la reciente Artemis II llevó a cuatro astronautas a volar alrededor de la Luna y regresar a la Tierra, validando en condiciones reales el cohete SLS y la nave Orion como sistema de transporte humano más allá de la órbita terrestre.
Con esa fase superada, las siguientes misiones—como Artemis III—tienen como objetivo que astronautas vuelvan a alunizar, sobre todo en la zona del polo sur lunar. El programa contempla desplegar la estación orbital Gateway y construir una presencia humana permanente en la superficie, con hábitats, rovers e infraestructura científica, sentando las bases para futuras misiones tripuladas a Marte.

