Natalia Monge fue la primera humorista en imitar a Pilar Cisneros. Para ese entonces, ella era el talento emergente que deslumbraba en el elenco de Pelando el ojo y Cisneros, la reconocida directora del noticiero de Teletica.
La propia Pilar, recuerda Monge, le reconoció que nunca antes habían creado un personaje basado en ella y en seguida le agradeció, sentenciando sonriente y con los brazos abiertos: “Haga conmigo lo que quiera”.
Tal aprobación, aunque nunca fue un fin que Natalia persiguiera, se convirtió en algo así como último sello en el pasaporte de su Piñar Chismeros, quien ya viajaba por cada rincón del país a través de la radio.
Pero pasaron 15 años de esa escena. Ahora el cuadro luce un paisaje completamente distinto, mire por donde se mire, y a lo que menos pintaba era a la posibilidad de volver a escuchar a Cisneros en los micrófonos del canal de La Sabana. De paso, tampoco figuraba en las quinielas que Chismeros apareciera otra vez.
Y hay que decir que las razones sobraban para creer que la existencia de estos escenarios, actualmente, era tan factible como pellizcar un vidrio.
Para empezar, desde que Monge fue contratada en Teletica, hace más de un lustro, las circunstancias la hicieron potenciar su faceta como presentadora y en consecuencia, amainar las dosis de humor y mantener en el cajón a muchos de sus personajes.
Por su parte, Pilar Cisneros volvió al ojo público, tras pensionarse de Canal 7 en 2013, pero esta vez lo hizo para ocupar una curul en la Asamblea Legislativa y liderar, como la representante más vocal, a la bancada oficialista.
Además, en este nuevo rol, no han sido pocos ni suaves los ataques que ha lanzado contra Teletica, su antiguo empleador.
Sin embargo, con un alegre “¡Yuju!” de saludo, este fin de año su voz irrumpió en las transmisiones taurinas de la televisora. De repente, resultó que lo que se suponían murallas que resguardaban esta realidad en la ciudad de los imposibles, no eran más que paredes de paja que fueron a dar al piso con el huracán de talento de Natalia Monge.
“Fue un pegue, un vacilón. Hicimos situaciones que…. O sea, ¿Quién se imagina a la verdadera Pilar entrando a un palco de transmisión y diciendo yuju, yuju? ¿Quién se la imagina siendo vegetariana comiéndose un plato de chicharrones? Eso solo puede pasar en la magia de las transmisiones que esta vez por dicha pude hacer con Teletica”, detalló Monge.

En las últimas ediciones del evento taurino, a la conductora de Buen día le tocó hasta narrar las competencias de barrileras; pero este año, la producción quiso que su comedia tuviera mayor protagonismo.
Fue así que pasó a sus jefes una lista de los personajes que, según su consideración, podrían funcionar y Piñar Chismeros se coló entre los seleccionados.
Con entusiasmo, la humorista se puso manos a la obra y en poco tiempo ya tenía calibrada aquella voz que estaba algo empolvada entre su extenso catálogo, pues únicamente la había dispuesto para las conferencias con humor que brinda para audiencias corporativas.
“Es que es mía”, dice con honesta sonrisa, explicando cómo nada más necesitó concentrarse un poco para traer de vuelta a su Chismeros, una de las imitaciones que más tiempo le requirió crear y que más resonó con el público durante los primeros pasos de su carrera en el humor.
Eso sí, a pesar de su dominio sobre esta imitación, no oculta que hubo retos. Algunos fueron técnicos, como el cuidar su garganta de los complejos tonos que requiere el personaje.
Los otros representaban algo más profundo: conseguir el equilibrio perfecto entre valentía y prudencia para interpretar en un contexto de alegría a una figura que hoy gravita en un espacio de conflictos, polarización y hostilidad.
“El humor en cualquiera de sus géneros, al igual que la música u otras manifestaciones artísticas, es una perfecta herramienta para manifestar desde protestas hasta la paz. Siempre para mí el humor es un mecanismo perfecto para que el mensaje que vos querés llegar, llegue, con un atajo al cerebro de la gente”, explicó la presentadora.
“Si yo con este personaje me pongo a decir mensajes de odio, lo voy a conseguir, voy a conseguir un odio colectivo. Pero si yo llevo mensajes de amor con este personaje, voy a conseguir amor. Y yo creo que el equipo de trabajo que se apuntó a las loqueras con la recreación que hicimos de esta caricatura, logró que la gente la pasara muy, pero muy bien”, enfatizó.
El resultado puede decirse sin dudas, fue un éxito. A la vez, dio paso a un peculiar viaje en el tiempo y hasta oficializó un “multiverso” a lo Marvel, pero de la comedia criolla.
Porque poner el 7 fue como abrir una cápsula del pasado, con la voz intacta de la Cisneros que presentaba las noticias. Y también implicó que esa caricatura primigenia conviviera en la misma línea temporal con la Piñar política que, de voz de Katherine González, a diario está enfrascada en pleitos en Pelando el ojo.
Esto, reconoce Monge, la hace mirar con satisfacción que el camino que recorrió inspirada en grandes mujeres del arte nacional, como Carmen Granados, también abrió las puertas para las demás.
“¿Cuántos Hernán Medford hemos escuchado y escucharemos? Porque está la imitación original, la imitación de la imitación y la imitación de la imitación de la imitación; pero eso, al final de cuentas, abre camino”, declaró la humorista.
“Me encanta saber que puedo ser inspiración para otras mujeres. Y yo espero que hoy, si hay una más, mañana sean dos, tres… Qué lindo, porque en su momento tocó duro y ha valido la pena”, agregó.
Volver a imitar en televisión
Este cierre del 2025 e inicio de 2026 no significó solo un reencuentro con Chismeros, sino en general con las imitaciones en televisión.
Así, por ejemplo, pudo poner en segundo plano la elocuencia y la sonrisa a cámara de presentadora, para sacar toda la fisga que tiene su imitación de Jennifer Segura, quien hoy es compañera suya en Buen día. Además, le sirvió para romper el bloqueo del pudor que condenó a esta caricatura al silencio.
“Desde que entré a Buen día con ella, yo el personaje lo bloqueé mentalmente. Yo decía: ‘No, jamás yo la voy a imitar porque ella lo puede tomar a mal’. Nunca lo había tomado a mal, pero ya nuestros roles son otros”, relató la humorista.
“Ella no solo es lo preciosa que se ve por fuera, yo le digo que parece una muñeca de caja, como de porcelana, sino que siempre tiene algo halagador que decirle a los demás. También tiene esta cosa de conectar, que el autoanálisis, empoderarnos y esa parte de psicología riquísima… Claro, ¡a mí se me hacía la boca agua como imitadora!”, añadió entre risas.

Hasta tiempo de volver a jugar y afilar el genio tuvo esta temporada taurina, pues producto de la improvisación dio vida a Alexia, una versión criolla de la inteligencia artificial Alexa.
En uno de los tantos madrazos que se escaparon desde a Michael Blake hasta a Ítalo Marenco, Monge respondió con voz robótica que esa palabra no estaba permitida y a sus compañeros de elenco les pareció un recurso que debía explotarse más.
Entonces, a Carlos Álvarez se le ocurrió que esta IA había sido configurada por Blake, lo que la dotaba de un lenguaje no especialmente correcto; Gallina contribuyó a pulir los chistes y “ahí empezó la fiesta” que le sumó un personaje más a su repertorio.
—Alexia fue la prueba de que sigue conectada con esa parte lúdica de crear ¿Cómo seguir alimentando esa chispa con una carrera ya consagrada que, pareciera, no tiene necesidad de inventar más?
En La gran belleza -una película italiana que es un clásico- el protagonista, que es un escritor, llamado Jep Gambardella, dice que hace tiempo no volvió a escribir un libro porque no encontró esa inspiración divina, esa musa. Al igual le pasa a Fran Lebowitz, que es una gran referente de Nueva York y en un documental ella dice, “No voy a escribir libros porque no tengo en que inspirarme. Punto”.
“Yo creo que eso pasa y también de repente encontrás algo que te despierta eso, como pasó con Alexia. Si estuviera en la presión de tener que sacar personajes nuevos, probablemente la lista la hubiese engrosado más, pero por dicha no tengo esa presión”.

—¿Hubo algún personaje de los que se quedaron fuera que particularmente le hubiera gustado implementar?
“Siempre quedo con ganas de más, pero claro, era la dosis justa. Me encantaría meter a las cantantes, pero el tiempo aquí en nuestras transmisiones es más limitado, entonces no da para. Yo siempre en las reuniones les digo a mis jefes: ‘Aquí estoy, ¿qué de mí necesitan?’”
—¿Hay algún personaje de su carrera que haya enterrado del todo?
Hubo uno que en un momento lo guardé por solicitud de la persona imitada porque fue una caricatura que sí podría resultar ofensiva. Y como no es mi estilo, hay mucho donde escoger, yo dije: “Tenés razón, te agradezco que me lo hayás dicho”. No era necesario, yo puedo hacer otras cosas que también van a entretener y no tienen que ir en detrimento de alguien. Entonces ese sí, tal vez, pero es que yo no descarto que vuelva a aparecer.
Los secretos de ser versátil
¿Qué es Natalia Monge? Imitadora, humorista, presentadora, comunicadora... todas esas respuestas calzan, pero no se le han convertido en etiqueta.
Porque en este país, suele mandar la ley de que o se es solemne o payaso; a lo sumo papa sin sal. Sin embargo, Monge es una de las pocas figuras públicas de Costa Rica que ha podido lucir su versatilidad sin que el público lo resienta.
“He tenido la oportunidad, la bendición de Dios, primero que todo, de topar con personas muy valiosas en mi camino. Tanto del pasado, presente y -que las necesitaré en el futuro- que me han dado la mano con confianza”, recalcó.
“Hay gente talentosa por montones y no a todo el mundo se le da la oportunidad o las oportunidades que yo he tenido, que yo trato de aprovechar al máximo”, agregó.
Ella misma, cuando se aventuró a la comedia llegó a dudar si esta incursión invalidaría su perfil profesional en Relaciones Públicas. Para dicha del público, esa reticencia se desvaneció ante el sabio consejo de su padre: “Usted siempre ha sabido marcar la diferencia”.
El tiempo le dio la razón y su formación como comunicadora, lejos de verse invalidada, se volvió la base que amarra con solidez todo el abanico de facetas que componen su marca personal.
“Ha sido muy bonito porque simplemente es ser quien yo soy. Cuando me tengo que poner seria, me pongo seria. Cuando me tengo que soltar y apuntarme en la payasada, ahí voy. Entonces es como ‘¿Qué necesita de mí?’ Chip, programo y vámonos”, confesó.
