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Natalia Monge, la mujer demúltiples personalidades

Con el talento que derrocha a diario en Pelando el Ojo, la joven se ha convertido en una de las imitadoras más destacadas. Hoy, ella se reparte entre sus obligaciones en la radio, en canal 6 y en los estudios

Natalia Monge es un mujer menuda, de paso ligero, pero decidido... acostumbrada a hablar rápido, pero viendo a los ojos. Se define como arriesgada y prudente a la vez. Temeraria cuando se trata de tomar decisiones laborales, pero retraída cuando son asuntos personales.

Ella, al igual que sus personajes, es una mezcla de personalidades. Y, contrario a lo que muchos creen –por el medio en que se desenvuelve–, es seria y en ocasiones no entiende el humor de sus colegas, quienes conscientes de ese detalle le juegan bromas al aire.

Natalia es reservada y se adelanta a decir que no es a cualquiera a quien deja entrar en su vida. Aunque tiene muchos conocidos, sus amigos son contados con los dedos de una sola mano.

Su habilidad para imitar a otras personas o crear personajes ficticios, hoy la colocan como una de las imitadoras más destacadas de la escena nacional. Ella se convirtió en uno de los rostros conocidos de canal 6, durante la transmisión de las corridas de toros, junto con sus compañeros del programa radial Pelando al Ojo, del que forma parte desde hace tres años.

En los últimos meses, ha capturado la mirada de muchos televidentes, al parodiar a la cantante Shakira, con peluca rubia, vestuario incluido, y cantando el popular Waka-waka de la colombiana.

Quizás por su talento o por su reservada forma de ser, no es tan sencillo desmenuzar a esta mujer de muchas voces y personalidades.

Enredada. Desde que estaba chiquilla, Natalia tenía la manía de involucrarse en cuanto proyecto se le pusiera enfrente. Por eso, hoy pasa con el tiempo limitado, entre su nuevo trabajo en radio Monumental, el cual comparte con su participación en Pelando el Ojo, y los estudios.

“Siempre he sido muy metida en todo, en el buen sentido de la palabra, como muy ‘bombetilla’. Desde que estaba en la escuela siempre me metía en todos los cursos que no implicaran gastos adicionales para mis papás”, recuerda esta joven, quien recién cumplió 26 años.

“Ahora soy la coordinadora de negocios de Internet y estamos desarrollando un proyecto muy ambicioso (en Monumental). Estoy llevando la Maestría en Comunicación Corporativa, y los fines de semana trabajo con los toros. A veces, hago presentaciones privadas con Pelando el Ojo. Me siento muy satisfecha”, dice la imitadora.

Sobre su participación en las corridas de toros, la joven vecina de Heredia dice haber descubierto otra faceta que le ha despertado su interés: la televisión.

“Me llama la atención ser presentadora, pero no en el papel de charlatana. Sin embargo, es cuestión de verlo (si se presenta la oportunidad)”, comenta.

“El equipo del 6 me ha hecho sentir muy bien; es maravilloso, me acogieron tan bien. Nunca me sentí cohibida, nunca me sentí con miedo de hablar por estar sentada con personas que tienen gran peso en la televisión”, asegura.

Fue en ese canal donde ella estrenó a su personaje de Shakira, el cual ya incorporó en las presentaciones privadas que hace con sus compañeros de la radio.

“Me gustaba imitar a Shakira desde que estaba en el colegio. Y ahora con lo del Estadio Nacional ella volvió a adquirir carácter noticioso en el país. Sí, la tuve que practicar mucho más, la parte de la caracterización, el Waka-waka, el vestuario...”, explica.

El despertar. Fue, por cierto, en el colegio donde Natalia comenzó a descubrir sus dotes de imitadora; primero parodiando a una profesora y después a la presidenta, Laura Chinchilla.

Su compañero de Pelando el Ojo Cristian Hernández fue quien descubrió su talento para imitar, cuando en una ocasión coincidieron en un programa radial, y él comenzó a hablarle como cubano, a lo cual ella le respondió de la misma forma.

Después de eso recibió una invitación para asistir a dicho programa, como espectadora, y ahí está desde entonces.

“(Ser imitadora) nunca fue un plan concreto. Nunca me dije: ‘quiero ser imitadora profesional’. Sí sabía que tenía una cualidad artística, y sabía que no quería desperdiciar todo eso”, asegura.

Para Monge, la vida no tiene casualidades sino mezclas de oportunidades, pues lo de imitar le llegó después de que cerrara un difícil capítulo en su vida: dejar el ballet para siempre, después de una lesión en los tendones de Aquiles.

Tras superar el trago amargo, la trigueña ha hecho de las suyas con sus personajes, de los que tiene un promedio de 10. Algunos son creados por ella y otros basados en una figura pública.

“Ahorita tengo dos (personajes) en la mira y uno ya estoy comenzando a maquetearlo. Uno de ellos es Maureen Salguero; la observo montones y ella me dijo que me iba a ayudar facilitándome grabaciones suyas”, comentó Monge, quien se reservó el nombre de su segunda “víctima”.

De sus personajes más populares y que más fácil se le dan, por su timbre de voz, es el de Carolina Sánchez, presentadora de Informe 11, Las Historias, a quien no le perdió detalle en sus carcajadas.

Entre los que más le ha costado está el de Piñar Chismeros, que hace alusión a la directora de canal 7, Pilar Cisneros.

“(Para seleccionar a los conocidos que imita) detecto si es un personaje potencial, después de escucharlo mucho. A partir de ahí se lo propongo a Norval (Calvo), hago la imitación; no es que se tira al aire de una vez, antes lo pulo. Puedo durar en eso tres meses”, dice.

Monge ha contado con el favor de las personalidades a las que imita, aunque aclara que su deber no es cuidarle la imagen a nadie.

“Ellos (las personalidades) están felices de la vida (de que los imite). Más bien se me ha acercado gente para preguntarme cuándo los imito. La imitación lejos de ser una burla, una ofensa, muchos la toman como un halago”, apunta.

“No hay un deber de cuidar la imagen a nadie. Todo lo que nosotros decimos al aire sobre un personaje es porque lo hemos escuchado de otras fuentes, como los periódicos y la televisión. Así que si, por ejemplo, Maureen Ballestero comete un error, nuestra Maureen Ballestero (su personaje) va a sufrir esas consecuencias al aire”, puntualiza la artista.

Por ahora, Natalia Monge disfruta de su faceta en la radio, aunque asegura que la imitación no es algo a lo que piensa dedicarse para siempre, pues está segura de que esta faceta le abrirá la puerta para comenzar la siguiente.

Enamorada. Aunque no le faltan los pretendientes, la trigueña está muy enamorada de su novio, el periodista Alonso Mata, con quien sostiene una relación desde hace más de cuatro años.

En estos momentos, la pareja atraviesa una prueba de fuego, pues Mata se encuentra en España, donde hace una pasantía.

“Ha sido muy duro, se extraña mucho a la persona. Aunque siempre hablamos, uno necesita a la persona cerca y eso ninguna tecnología te lo da todavía. Lo que hacemos es tener entre nosotros detalles, para no extrañarnos tanto. Antes, nos levantábamos en las madrugadas a chatear, pero no lo hemos vuelto a hacer porque se vuelve muy cansado”, dice Monge, quien en Semana Santa tiene planeado ir a España para visitarlo.

Por ahora, la pareja no tiene prisa en casarse, aunque admite que ya han hablado del tema, y que tener una familia para ella está por encima de todo.

“Mi gran meta en la vida es tener a mi familia, dos hijos. Para mí, es lo fundamental; probablemente, yo no esté completa si no logro eso”, concluye la imitadora.