Andrés Díaz P., Donovan Retana Piedra. 14 marzo
El concierto de Taking Back Sunday arrancó a las 9:45 p. m. y por dos horas deleitaron al público que apiñó en el Amón Solar. Foto de Melissa Hernández.
El concierto de Taking Back Sunday arrancó a las 9:45 p. m. y por dos horas deleitaron al público que apiñó en el Amón Solar. Foto de Melissa Hernández.

La banda Taking Back Sunday convocó a cientos de adultos jóvenes quienes, durante dos horas, recordaron sus días de adolescencia en el bar Amón Solar.

Este miércoles llegaron de golpe imágenes de las pavas, las uñas pintadas, las cadenitas colgando del pantalón, el Mall San Pedro y de las camisas que intercalan el rosado con el negro. Toda esa parafernalia de la moda emo que terminó olvidada en algún closet de la casa o no sobrevivió al documental de Marie Kondo.

La asistencia del público fue notable para una noche entre semana, la promesa de una trasnochada y de faltar al día siguiente a la clase de funcionales no mermó los ánimos, la gente lo dio todo: Se cantó y se saltó tanto que el sudor se convirtió en vapor en el estrecho reducto josefino.

La banda neoyorquina demostró que el género punk –y sus otras variables emo– no envejecen y aún se mantienen vigentes en algún rincón de la memoria de cientos de costarricenses así como el sentimiento: “¡Mae, todo el mundo me cae mal!”.

El encuentro arrancó a las 8 p. m, con una selección de canciones que calentaron la atmósfera. Blink 182, Glassjaw, My Chemical Romance, Sum 41 y otras bandas cuyos éxitos estuvieron apilados en un disco regrabable a inicios del 2000.

Instagram y Facebook estaban caídos, los asistentes lentamente iban actualizando sus redes sociales conforme las plataformas regresaban a la normalidad y el ambiente se preparaba para recibir a una de las bandas que aprovecharon el pico inicial en sitios como MySpace, en una era donde los videos en alta definición parecían ser un mito en YouTube.

A medida que la noche avanzaba, los espacios se iban acabando. Tanto, que algunos entusiastas de los neoyorquinos no pudieron conseguir entradas y no les quedó más remedio que escuchar los zuzurros del chivo desde la acera. Todos sabían que este chivo es lo equivalente a la tranquilidad de la adolescencia: no volverán a ocurrir.

En el camerino

Los miembros de la banda se levantaron del sofá para saludar amablemente al equipo de Viva. Adam Lazzara (voz), John Nolan (guitarra) y Shaun Cooper (bajo) dan esa idea de familiaridad que solamente las redes sociales pueden dar; se comportan como amigos ante quienes tienen al frente y responden con confianza.

Mark O’Connell (batería) se uniría a ellos en el escenario.

En la plática se descubre que prefieren escuchar música en Spotify, compran discos de acetato por la idea de cariño hacia el material físico que todo seguidor colecciona y hasta bromean con lo sorprendente que resulta el hecho que los miembros de la banda han sido golpeados únicamente un par de veces debido a las famosas acrobacias que Lazzara ejecuta con el micrófono para, según él, agregar algo más a las presentaciones en vivo de su parte.

“Yo inicialmente tocaba bajo, así que hacía movimientos para distraerme y no sentirme tan nervioso frente a la gente”, manifestó Adam, quien ha incluido sus maniobras incluso en videos musicales. Todo mientras mueve sus pies para deslizarse de un lado al otro en el escenario.

Además, comentaron con naturalidad que mantienen su relación con Gerard Way, creador del cómic The Umbrella Academy (el cual ha sido tendencia por su reciente adaptación en Netflix) y cantante de la banda de culto My Chemical Romance, con quien compartieron una gira en el 2007 durante el Project Revolution, compartiendo con actos como Linkin Park, Placebo y A.F.I.

“El mayor logro que hemos logrado como banda es que aún seguimos haciendo lo que hacemos y que a la gente aún le importe: ¡eso es enorme! Aún 20 años después la gente viene a nuestros shows”, confesó el guitarrista Nolan.

En Costa Rica, quienes los escuchaban en una época donde Spotify estaba lejos de ser parte de la vida cotidiana, han sufrido los efectos del paso del tiempo, pero empezaban a llenar el lugar coreando lo que el DJ del bar en ese momento les daba para alimentar sus oídos como preámbulo. Su vestimenta es distinta, así como lo es la estética actual de la agrupación.

“Siempre quisimos ser la mejor versión de nosotros mismos, fuera lo que fuera que pensáramos antes en ese momento y aún ahora, es parte de crecer frente a la gente”, agregó Lazzara mientras había una ausencia de zapatos Converse, camisetas negras o, como ellos dicen, estética de la tienda estadounidense ‘Hot Topic’.

13/03/2019. Barrio Amón. Concierto con Taking back Sunday, en Amón Solar. Fotografía: Melissa Fernández
13/03/2019. Barrio Amón. Concierto con Taking back Sunday, en Amón Solar. Fotografía: Melissa Fernández
Por fin, el concierto

Esta fue la primera visita de Taking Back Sunday a Costa Rica y entre los objetivos de la gira se encontraba darle un merecido repaso al disco Tell All Your Friends (2003), el cual se ha convertido en el epítome de la juventud de hace 15 años. Un disco que resalta por su energía, por las tendencias que impuso en el momento de su lanzamiento y quizá, más importante aún, por canalizar en palabras ese miedo al rechazo y la ansiedad ambas características inherentes de la juventud.

“La idea de este tour es salir para celebrar nuestra trayectoria con la gente que la hizo posible. Nosotros queremos tocar Tell All Your Friends, porque ese fue el disco que cambió nuestras vidas”, le explicó el cantante a Viva, minutos antes de comenzar el concierto.

Las luces se apagaron a las 9:45 p .m., en ese momento salió la banda compuesta por Lazzara, John Nolan (guitarra), Shaun Cooper (bajo) y Mark O’Connell, (batería). Sin mucho preámbulo más que el ensordecedor clamor del público, los neoyorquinos abrieron su repertorio con You Know How I Do, una canción que habla de relaciones destructivas, lo cual marca la tónica del disco.

La gente lo dio todo: Se cantó y se saltó tanto que el sudor se convirtió en vapor en el estrecho reducto josefino. Fotografía: Melissa Fernández
La gente lo dio todo: Se cantó y se saltó tanto que el sudor se convirtió en vapor en el estrecho reducto josefino. Fotografía: Melissa Fernández

Lo que ocurrió debajo de la tarima con solo los primeros acordes fue una explosión de camisas negras, piercings en la nariz y antebrazos tatuados. Un entrada digna para la desgarradora voz de Lazzara, quien hay que destacarle la entrega con la que se subió al escenario. Claro, en el epílogo de sus 30, casado y padre de tres hijos, que Adam todavía se mueva como lo hizo ayer y juegue con el micrófono es casi un milagro.

El concierto prosiguió con Bike Scene y Cute Without The 'E' (Cut from The Team), el cual marcó al primer hit de la jornada, o sea, esta canción tenía video en MTV. El público le respondió al quinteto cantando este himno a consciencia y con la mano en el corazón.

Ya con el primer cuarto de hora superado, Lazzara y los suyos ya tenían al público en sus manos. Los del frente no paraban de saltar o de mandarse con los brazos abiertos a una especie de ‘melee’. Por otro lado, algunos prefirieron quedarse en la parte de atrás estratégicamente cerca de la barra, una decisión que viene también con la edad.

“Qué bueno estar acá. Queremos celebrar con ustedes", exclamó el cantante, antes de proseguir con el orden del compilado de canciones que le cambió la vida. Siguieron There’s No "I" In Team, Great Romances Of The 20th Century, Ghost Man On Third, Timberwolves At New Jersey y The Blue Channel. Sin lugar a dudas, los que más disfrutaron de estas interpretaciones fueron los verdaderos seguidores de la banda, quienes tuvieron que esperar casi 17 años para poder corear junto a Adam las canciones que los marcaron durante una etapa de su vida.

Entre cada canción la gente que coreaba “Taking Back, Taking Back, Taking Back...” y Adam reía... “sí, así nos llamamos”, enfatizó el artista. Todos estaban genuinamente felices.

El guitarrista John Nolan cumple un rol fundamental en la presentación con sus coros. Fotos Melissa Fernández
El guitarrista John Nolan cumple un rol fundamental en la presentación con sus coros. Fotos Melissa Fernández

You’re So Last Summer, fue el otro hit de los neoyorquinos que encendió al Amón Solar, una de las canciones más icónicas del 2003. Este repaso no podía finalizar sin Head Club, la última pieza del disco. Con eso terminó la primera mitad del concierto; sin embargo tras una hora de estar saltando el público quería más y eso fue lo que recibieron.

A partir de ese momento fue hit tras hit, un repaso a la trayectoria de estos músicos que llevan más de 15 años sobre los escenarios. Se cantó: A Decade Under The Influence, Error Operator, Flicker, Fade, Up Against (Black Out), Liar (It Takes One To Know One) y This Photograph is Proof (I Know You Know), la cual fue de la banda sonora de Spider-Man 2, durante la interpretación de esta pieza los neoyorquinos hicieron un guiño a Sunflower, tema producido por Post Malone, el largometraje animado Spider-Man: Into the Spider Verse.

El concierto concluyó con MakeDamnSure, la canción estrella de Taking Back Sunday. “La verdad es que queremos seguir tocando pero hace diez minutos nos están diciendo que tenemos que terminar, así que disfruten de esta canción, una de las más importantes de nuestra carrerra”, aclamó Lazzara antes de finalizar el concierto. El público aún estaba conmocionado. ¿Quién sabe si algún día ellos volverán? Lo que es un hecho es que los días juventud no lo harán.