
Índigo no es una leyenda; es una travesía musical que duró cuatro años y que está bien documentada en dos de los discos más reverenciados hechos en Costa Rica.
De 1995 a 1999, el trío trajo nuevos colores y texturas a la escena local, y generó una mezcla de rock con pop y secuencias electrónicas que ha podido trascender más allá de la separación de la banda.
Su presencia construyó un legado que influyó a muchos de los músicos que hoy dominan la movida local, y sus integrantes continuaron haciendo aportes a la expresión musical, aquí y allá.
En enero del 2012, para satisfacer sus recuerdos y los de los fans, el grupo preparó una suerte de regreso que más bien fue como un ensayo para darle rienda a una aventura que pronto culminará.
Este sábado 20 de diciembre, casi tres años después de ese espontáneo encuentro, Índigo ofrecerá una única presentación en el Jazz Café de San Pedro, en la que repasará todas las canciones que hicieron en esos cuatro años.
Las entradas para presenciar tan esperada reunión tienen un valor general de ¢10.000, y están a la venta en los locales del Jazz Café, en San Pedro y en Escazú.
Esa noche, en cuenta las nueve canciones de Índigo (1996) y las nueve de Sub (1997), más dos temas de La Clase (banda a la que pertenecían dos de sus integrantes), el repertorio escalará hasta 20 piezas: será una fiesta de lujo.
Sobre las tablas estarán los músicos usuales: Henry D’Arias (voz), Ricardo Nieto (guitarra) y Gonzalo Trejos (bajo). Los acompañarán Gilberto Jarquín (Malpaís), en la batería; Federico Miranda (Gandhi), en la guitarra, y Juan Pablo Calvo (Time’s Forgotten), en teclados y secuencias.
“Va a ser como una conclusión para la banda. Antes ni existía la tecnología de secuencias y ahora es más accesible; entonces, vamos a sonar como siempre quisimos sonar, para cerrar con broche de oro y dejar un buen recuerdo”, comentó D’Arias, quien luego de Índigo formó bandas como Trival y The Electric Creatures.
Trejos, quien antes de Índigo había tocado con Café con Leche y Modelo para Armar, entre otras bandas, se unió a las filas de Time’s Forgotten, y Nieto estudió Ingeniería de Sonido en Estados Unidos y sacó el disco Giant Robots and Sunsets , en el 2007.
De hecho, el viaje de Nieto para completar sus estudios en el extranjero fue una de las razones de la separación de Índigo.
“A finales de los 90 la escena estaba genial, y de pronto hubo un bajonazo y eso nos afectó a todas las bandas. Eso y lo de Ricardo se unieron para que se acabara el grupo”, recuerda D’Arias.
Nieto, actualmente, vive en Canadá y esta época del año era la única que tenía disponible para reencontrarse con esa música que definió su norte y el de muchos más, y que 15 años después sigue vigente. “El grupo nos quedó tatuado para toda la vida”, dijo D’Arias, y los coros que escucharán el sábado lo ratificarán.
Actualización; 17/12/2014; 11:45 a. m.: El concierto será en el Jazz Café de San Pedro, no en el de Escazú, como se consignó por error.