Arturo Pardo V.. Hace 2 días
Richard Bona, maestro del bajo, se presentó este martes 3 de diciembre en el Jazz Café. Fotografía: Laverne Otárola.
Richard Bona, maestro del bajo, se presentó este martes 3 de diciembre en el Jazz Café. Fotografía: Laverne Otárola.

La música, como bien está demostrado, es un idioma por sí misma. Uno lo recuerda con facilidad cuando un camerunés y dos cubanos se interconectan tan bien en tarima, se cruzan de manera alineada con sus instrumentos y, en conjunto, consiguen hacer una simbiosis tan exitosa, entendiéndose en esa lengua universal que, sin problemas, logra conectar al mundo.

En el afiche promocional Richard Bona, maestro del bajo, era el centro de atención, sin embargo, en escenario, su rol tenía un foco similar al de sus dos aliados para la ocasión: el inquieto percusionista Pedrito Martínez y el versátil pianista Alfredo Rodríguez.

De esta alineación de lujo, en la que cada artista tiene un currículo brillante y diverso, podía esperarse cualquier aventura musical. El concierto ofreció delicias gracias a esa mezcolanza que se produce en la complicidad de genios.

Hubo, principalmente, temas de sabores afrocubanos, algo natural tomando en cuenta las raíces de los protagonistas, pero también hubo espacio para acercamientos al jazz, música más tribal africana e, inclusive, fusiones arabescas-flamencas, como en el tema Gitanerías, composición del pianista.

Si hubiera que resumir la velada, el repertorio podría reducirse en dos senderos. Bona fue protagonista en numerosas baladas donde un bajo suave y delicado se aliaba con un piano cargado de detalles. Juntos servían de cama para que la voz del camerunés sobresaliera sin la necesidad de que subiera mucho el volumen.

Con sutileza, su timbre vocal, dulce y melancólico, atrapó la atención sin la necesidad de que la letra de la canción comunicara una idea concreta. Balbuceando y con sílabas aleatorias la melodía principal evocaba nostalgia y calidez.

En aquellas piezas suaves, la percusión era casi prescindible, pero el papel de Pedrito Martínez compensaba en todas las composiciones que formaban parte de la otra senda musical de la noche, con piezas ágiles donde la percusión flameante traía velocidad de las manos del músico cubano.

Tanto el bajo como el piano seguían también la secuencia veloz de notas que se abrían a lo largo de todas las teclas y el diapasón con sincopados, pausas en seco y pasajes que retomaban melodías principales después de pasajes cargados de improvisación.

El repertorio de la noche incluyó obras compuestas por los tres artistas en tarima, así como variaciones de temas reconocidos como Thriller (Michael Jackson) o Alfonsina y el mar (Ariel Ramírez / Félix Luna). Entre temas hubo distendidas intervenciones con humor, de esas que generan simpatía y facilitan las transiciones.

La secuencia de obras alternó de forma balanceada en esos caminos de baladas y de piezas movidas, aunque el concierto llegó a su final sin que hubiera algún momento climático. Cada quien sobresalió en diferentes momentos, pero quizá faltó la ocasión para que algún tema sirviera como detonador de la explosión que, se puede intuir, el trío es capaz de provocar.

Ojalá no sea la última vez que veamos a Bona, Martínez y Rodríguez en el país, ya sea juntos o cada uno con una de sus múltiples rostros musicales.

El concierto

Artistas: Richard Bona, Pedrito Martínez, Alfredo Rodríguez,

Lugar: Jazz Café.

Fecha: 3 de diciembre.

Organización: Jazz Café.