
La presentadora de televisión Mimi Ortiz compartió en sus redes sociales una serie de publicaciones sobre su participación en el programa de Teletica Mira quién baila, en 2024. Entre ese contenido hubo un posteo que llamó especialmente la atención: un beso que compartió en plena coreografía con su bailarín y coreógrafo, Yenier Jiménez.
En la imagen del beso, destaca que al fondo aparece el juez del formato Toni Costa, quien es pareja sentimental de Ortiz desde finales del 2024. Sobre ese detalle, la presentadora aclaró: “En ese momento Toni y yo no éramos ni pensábamos ser novios, ni mucho menos”, explicó.
Ortiz relató que el beso en la coreografía surgió a partir de su estado de ánimo durante esa gala, en la que debía bailar chachachá, un ritmo que ni ella ni su coreógrafo dominaban. “Llega el día de la gala y yo estoy deprimida, porque yo sé que voy a hacer el ridículo. Yo soy muy competitiva y perfeccionista, entonces estaba muy triste”, recordó.

Fue en ese contexto que su compañero le sugirió finalmente que lo besara en escena. “Tenía ocho semanas de decirle ‘cerremos con un beso’. La gente se vuelve loca y él me decía que nosotros bailábamos y no hacíamos el show. Me decía que nunca me iba a besar”, mencionó.
De acuerdo con Ortiz, ella insistía en convencerlo porque intuía que un beso los colocaría en el foco de atención, que era precisamente lo que buscaba dentro de la competencia. No obstante, el bailarín se mostraba reacio.
“Aquí cabe un besito, le decía yo en cada coreografía”, recordó entre risas. “‘Rotundo no, nunca la voy a besar’, me decía el desgraciado”, añadió.
El día de la presentación, que la tenía especialmente nerviosa, el bailarín decidió motivarla y cambió de postura respecto al beso en la pista. “Ese día llega y me dice: ‘Béseme, está bien, cuando yo la alzo tiene un segundo para besarme’”, recordó Mimi Ortiz.
La presentadora no dudó en aprovechar el momento pactado en la coreografía. “Me subí y hasta que lo agarré de la cabeza. Lo besé”, contó.
Aunque esa gala la recuerda como un “desastre”, debido a cómo se sentía emocionalmente, el resultado fue mejor de lo que esperaba. Para Ortiz, el beso terminó por opacar la inseguridad y el temor de que la coreografía no saliera bien, convirtiéndose en el elemento más comentado de su presentación en Mira quién baila.
