Yuri Lorena Jiménez. 16 marzo
James (Jimmy) Safechuck y Wade Robson prácticamente convivieron por años en el entonces fantástico rancho Neverland, en California, en la época en que Michael Jackson era la figura de la música más relevante del planeta. Fotocomposición Jorge Navarro/GN
James (Jimmy) Safechuck y Wade Robson prácticamente convivieron por años en el entonces fantástico rancho Neverland, en California, en la época en que Michael Jackson era la figura de la música más relevante del planeta. Fotocomposición Jorge Navarro/GN

“Era una de las personas más atentas, amables, cariñosas y afectuosas que he conocido. Me apoyó con mi carrera, me ayudó a ser más creativo… Todo ese tipo de cosas. Y también abusó sexualmente de mí. Durante siete años”. La demoledora declaración de Wade Robson, uno de los dos protagonistas del documental Leaving Neverland, que ratificaría la supuesta condición de pederasta del ya fallecido astro del pop, Michael Jackson, es solo parte del gigante amasijo de escándalo e indignación que pusieron al mítico cantante en la lupa planetaria una vez más… solo que, en este caso, él no puede manifestarse, ya sea para defenderse o aceptar los cargos. Nunca lo sabremos.

El crudo documental ‘Leaving Neverland’ se transmitirá en sendas emisiones de dos horas cada una: la primera parte se transmite este sábado 16 a las 8 p.m. y la segunda, mañana domingo, a la misma hora, por la señal de HBO. Tambié se estrenan en la plataforma de streaming de la cadena, HBO GO, a las mismas horas.

El 25 de enero pasado, en el arranque del año del décimo aniversario de la muerte de Michael Jackson, el cineasta Dan Reed sorprendió en el prestigioso Festival de Cine Sundance con la presentación del ya citado documental, Leaving Nederland, en el que tanto Wade como James (Jimmy) Safechuck, hoy ya adultos, narran con todo detalle la forma en que fueron abusados sexualmente por Michael Jackson durante sus respectivas infancias.

El calibre del filme tuvo una onda expansiva casi inmediata alrededor del mundo; la prensa empezó a realizar sus propias investigaciones, las redes sociales explotaron y la defensa y odio contra Jackson o sus acusadores se polarizaron.

Sin embargo, no fue sino hasta el 3 de marzo, cuando la cadena HBO estrenó el documental en Estados Unidos, que el tono y la argumentación de las distintas voces se agigantaron, ya con más elementos de juicio sobre el accionar de Jackson, documentado por testimonios, fotos y videos nunca antes vistos.

Este fin de semana el especial de cuatro horas se estrenará en Latinoamérica, siempre por el canal HBO y en segmentos de dos horas, uno el sábado 16 y la continuación el domingo 17, los dos a las 8 p.m., hora de Costa Rica.

En esta foto promocional del filme 'Leaving Neverland', del 24 de enero pasado, posan Wade Robson y James Safechuck junto con el director del documental, Dan Reed. Horas después, el filme sería presentado en el Festival de Sundance y se convertiría en todo un suceso mundial. Foto Taylor Jewell/AP
En esta foto promocional del filme 'Leaving Neverland', del 24 de enero pasado, posan Wade Robson y James Safechuck junto con el director del documental, Dan Reed. Horas después, el filme sería presentado en el Festival de Sundance y se convertiría en todo un suceso mundial. Foto Taylor Jewell/AP

Dejando Neverland”

Leaving Neverland (nombre original en inglés) relata cómo los entonces niños James Safechuck y Wade Robson se convirtieron en amigos íntimos de Michael Jackson cuando ellos tenían 10 y 7 años de edad, respectivamente. De acuerdo con información proporcionada por HBO, los dos niños y sus familias fueron introducidos al mundo mágico del artista y se maravillaron y encantaron con su vida de cuento de hadas, todo durante los momentos más altos de la carrera del rey del pop.

Luego comenzaron los rumores, las demandas, los juicios y la debacle que culminó con la muerte del cantante, el 25 de junio del 2009, por una sobredosis de sedantes y el analgésico propofol.

Tras su estreno en Sundance, el documental provocó estupor entre los presentes y poco a poco se filtraron algunas de las revelaciones que dejaron a la mayor parte de la audiencia en shock, pero una vez que el documental fue liberado en la televisión de Estados Unidos, la información más específica ha recorrido el mundo a través de las redes sociales.

The New York Times publicó un suscinto pero descarnado recuento del contenido del documental. "Robson y Safechuck (quienes aparecieron junto a Jackson en un famoso comercial de Pepsi de 1987) detallaron en sus acusaciones actos de masturbación mutua, sexo oral y anal, alcohol, obsequios lujosos y pornografía. Robson, quien comentó que Jackson le encajó el apodo de “Little One” (Pequeño), describió lo que según él era el método de Jackson para evitar que lo denunciara. Safechuck habló acerca de una ‘boda’ secreta en la que se casó con Jackson y del anillo que aún tiene en su poder, y dice que Jackson le dio joyas a cambio de favores sexuales. Ambos hombres apoyaron a Jackson en 2005 durante un juicio por acoso sexual y negaron que hubiese abusado de ellos. No obstante, tanto Robson como Safechuck demandaron a la administración del patrimonio de Jackson después de la muerte del artista. Robson afirma que Jackson abusó de él durante siete años; mientras que Safechuck asegura que él y Jackson sostuvieron relaciones sexuales “cientos” de veces. Ambos casos fueron desestimados en el 2014.

El 24 de abril del 2002, el cantante Michael Jackson se presentó en el famoso Teatro Apolo, de Nueva York. Ya para entonces, estaba involucrado en distintas demandas, no solo relacionadas con abusos sexuales, sino también por su delicada situación financiera. Foto Timothy A. CLARY / AFP/Para Grupo Nación
El 24 de abril del 2002, el cantante Michael Jackson se presentó en el famoso Teatro Apolo, de Nueva York. Ya para entonces, estaba involucrado en distintas demandas, no solo relacionadas con abusos sexuales, sino también por su delicada situación financiera. Foto Timothy A. CLARY / AFP/Para Grupo Nación

Fuentes confiables citadas por reconocidos medios aseguran que, en su momento, los dos denunciantes habrían recibido una compensación de varios millones de dólares. Aunque esto nunca fue negado ni confirmado por las partes en conflicto, ahora que el caso se reactivó parte de los reclamos de los familiares de Jackson apelan a que su pariente no solo es inocente, sino que los protagonistas del filme están rompiendo el acuerdo de confidencialidad que firmaron en un intento de los albaceas para evitar más escándalos y penas para los Jackson, y preservar así, al menos, un descansar eterno en paz para Michael.

A la postre, ocurrió todo lo contrario una vez que Leaving Neverland vio la luz. Mucho hace presagiar, además, que lo peor está por venir. Al menos, para los allegados de Jackson, pues el protagonista de semejante escándalo hace mucho dejó de respirar.

Y aunque ya se sabía que su leyenda se prolongaría por varias décadas después de las presentes generaciones, es probable que ahora lo sea más por su macabra historia de pedofilia que por su gigantesco talento musical.

Terremoto emocional

Aunque no será hasta este fin de semana en que de este lado del mundo tengamos mayores elementos de juicio para analizar las revelaciones del documental, hasta ahora han sorprendido las reacciones en favor de las supuestas víctimas… posiciones provenientes incluso de celebridades que en su momento fueron incondicionales amigos de Michael Jackson y, tras ver el extenso documental, en medio de un tono de estupor, han terminado por ofrecer su apoyo a Robson y Safechuck. Entre los casos más relevantes están el de Oprah Winfrey (incondicional amiga y defensora de Jackson durante toda la vida de este) y Ellen DeGeneres, o el del exactor infantil Corey Feldman.

Si bien Oprah no se desdijo de todos sus años apoyando a Jackson, incluso con una alegre megaentrevista que le realizó a su amigo en el propio Rancho Neverland, tras entrevistar a Robson y Safechuck aseguró que “este momento trasciende la historia de Jackson y permite ver la corrupción social que supone el abuso de menores”. Más claro ni el agua: Oprah les creyó a los hombres, a no dudarlo, y plasmó su posición con un fino pero implacable dardo. Parecida fue la reacción de Ellen DeGeneres, quien escribió en Twitter, en referencia al documental: “Espero que todos lo vean”. Y luego agregó que el audiovisual debía ser consumido por todos los padres de familia porque era muy útil para aprender a detectar las “alertas” (de pedofilia).

Jackson compró el Rancho Neverland en $ 17 millones, en 1987. Mide 10 kilómetros cuadrados y se ubica a 30 minutos de Santa Bárbara (California). Los administradores de los bienes del cantante no han podido venderlo. En el 2015 tenía un precio de $86 millones. Esta semana, perdió 70% de su valor: ahora cuesta unos $25 millones. Foto Archivo/GN
Jackson compró el Rancho Neverland en $ 17 millones, en 1987. Mide 10 kilómetros cuadrados y se ubica a 30 minutos de Santa Bárbara (California). Los administradores de los bienes del cantante no han podido venderlo. En el 2015 tenía un precio de $86 millones. Esta semana, perdió 70% de su valor: ahora cuesta unos $25 millones. Foto Archivo/GN

En cuanto a Feldman, quien incluso con el documental en ciernes insistía en defender a Jackson, como lo ha hecho toda su vida insistiendo en que él convivió muchísimo con Jackson y que jamás ocurrió algo inapropiado, en los últimos días terminó por cambiar de opinión y tanto en su cuenta de Twitter como en varias entrevistas, ha terminado por admintir que ya no puede defender más al cantante.

Sin el ánimo de adelantar criterio o contenido vital de Leaving Neverland, sí se puede decir, de acuerdo con el comunicado de HBO, que Safechuck y Robson se hacen acompañar en sus testimonios por amigos y familiares, incluidas sus madres, esposas y hermanos, para mostrar “un retrato del abuso continuo y la exploración de los complicados sentimientos que los llevaron a confrontar sus experiencias después de que ambos se convirtieron en padres de familia".

Detalle de mayor cuantía es el hecho de que el filme está bien apadrinado por el prestigio de su productor y director, Dan Reed, quien fue nominado al Emmy por Three Days Of Terror: The Charlie Hebdo Attacks (Tres días de terror: los ataques a Charlie Hebdo), ya tenía camino andado en el tema de abusos a menores, pues en el 2014 había realizado con muy buen suceso el documental británico The Paedophile Hunter (El cazador pedófilo).

Siempre según HBO, Jackson se introdujo en las vidas de estas familias de forma separada pero similar. Su estrategia fue sutil pero deliberada; a menudo se manifestaba solamente como afecto genuino por los niños. Jackson se convirtió en el amigo, mentor y confidente de los menores; expresaba por separado su amor por ambos, mientras gradualmente los aislaba de sus familias. Muchas de las memorias de los dos hombres que sobresalen de aquel tiempo fueron en la residencia de Jackson, el rancho Neverland, ubicado al norte de Santa Bárbara, en California. Ellos lo describen como un lugar de ensueño lleno de juegos, un parque de diversiones, animales exóticos y un suministro continuo de dulces y comida chatarra.

Estas visitas pronto empezaron a incluir estadías en la casa, donde Jackson dormiría en la misma habitación que sus jóvenes huéspedes, alejados de sus padres. Tanto Robson como Safechuck describen cómo lo que comenzó como piyamadas inocentes llevó a un contacto íntimo. Robson tenía siete años cuando comenzó el abuso mientras que Safechuck tenía 10. Pronto, como Safechuck recuerda dolorosamente, casi todos los lugares especiales en Neverland estuvieron marcados por un encuentro sexual.

En 1991, incitada por Jackson, la madre de Robson se trasladó con Wade y su otra hija, Chantal, a Los Ángeles, todo con el fin de propiciar el avance de la carrera artística del niño. Esta decisión separó a la familia, pues dejó al padre de Robson, su hermano mayor y su abuela en Australia. En el documental, los hermanos de Robson comentan lo distantes que se volvieron a medida que Jackson se acercaba más a él y a su madre.

Fanáticos de Michael Jackson protestaron con pancartas en favor de la inocencia del exastro el pasado 4 de marzo frente a las instalaciones de Canal 4, en Londres, previo a la transmisión del documental 'Leaving Neverland'. /AP
Fanáticos de Michael Jackson protestaron con pancartas en favor de la inocencia del exastro el pasado 4 de marzo frente a las instalaciones de Canal 4, en Londres, previo a la transmisión del documental 'Leaving Neverland'. /AP
Un Michael irreconocible

Desde el principio, cuentan los hombres, Jackson insistió en que Robson y Safechuck debían mantener su contacto sexual en secreto. Robson recuerda haberle creído a Jackson cuando le dijo que ambos “iremos a la cárcel por el resto de nuestras” si alguien se enterara.

Cuando los dos niños llegaron a la adolescencia, descubrieron que ya no estaban en la misma posición privilegiada, que ya no eran el objeto principal de la atención del artista. Sin embargo, mantuvieron sus secretos y su lealtad hacia él, obligados por los complicados vínculos emocionales forjados durante el abuso.

En la década de 1990, cuando otros lo acusaron de abuso, Jackson pidió a Safechuck y Robson que lo defendieran. Ambos negaron vehementemente a sus padres y al público que Jackson se hubiera portado de forma inapropiada con ellos.

Robson se convirtió en uno de los coreógrafos jóvenes más exitosos de su generación, trabajando con NSYNC y Britney Spears en sus periodos de mayor apogeo. Pero su éxito estuvo opacado por la melancolía y la depresión. Safechuck, un aspirante a director de cine y músico de rock, también enfrentó ataques de depresión y adicción.

Ambos eventualmente se casaron y tuvieron hijos propios. A medida que sus hijos pequeños crecían, su agitación emocional aumentaba mientras luchaban por entender el pasado, en una revelación –aseguran ellos– de cómo las secuelas del abuso sexual pueden manifestarse décadas más tarde.

Finalmente, frente a las crisis emocionales, ambos hombres llegaron a un punto en el que estaban dispuestos a decir la verdad a sus familias. En el documental, parientes de ambos recuentan cuando Robson y Safechuck se abrieron por primera vez, tras comprender el daño que quedó después del abuso físico. Luego, comenzaron a enfrentar su trauma, tratando de comprender sus recuerdos y sanando las relaciones fracturadas dentro de sus familias. Ahora, después de años de terapia, ambos hombres decidieron hablar y contar sus historias y así fue como nació Leaving Neverland, que casi como una ironía macabra demuestra lo lejos que estaba el cantante de darle un matiz de final a su carrera con el último ciclo de conciertos que jamás llegó a realizar, cuya gira se nombró This is it (Esto es todo) y que quedó truncada ante la muerte súbita del cantante.

Millones en el planeta pensamos en lo simbólico que resultaba, tras la muerte de Jackson, el nombre que había elegido para su gira de conciertos.

Hoy, 10 años después, atestiguamos junto a otros tantos millones, que no, que aquello “no era todo”. La transmisión del documental por parte de HBO en diversas latitudes mundiales ya empezó a propiciar que emerjan otras historias oscuras relacionadas con Michael, su familia y sus administradores.

Prestigiosos columnistas de diversos medios mundiales han hecho eco de lo que está ocurriendo con las audiencias. Este viernes, por ejemplo, el periodista Andrés Hoyos, del diario colombiano El Tiempo, dejó la nota informativa de lado y expresó sin ambages su desconcierto, confusión y dudas... exactamente lo mismo que nos pasa a muchos.

“¿Qué pasa cuando lo imposible se hace posible?, ¿Cuándo el sueño más grande se cumple? A veces la respuesta no es otra que la ceguera o la incapacidad para reaccionar, sobre todo, cuando la fantasía es solo la escenografía de una pesadilla (...) Eso es lo que queda después de ver el documental ‘Leaving Neverland’, que ha resonado de manera brutal en todo el contexto del entretenimiento, al hacer una minuciosa radiografía del abuso sexual infantil contado desde la óptica de dos víctimas: Wade Robson y James Safechuck, quienes aseguran haber sido víctimas de Michael Jackson. El solo impacto de esa confesión es como una patada en el pecho para millones de fanáticos y conocedores del legado del gran artista estadounidense, considerado como el ‘Rey del pop’”, escribe el periodista, en un ejercicio que a muchos nos genera tremenda empatía.

Tal como reseñan El Tiempo y decenas de medios mundiales, las reacciones y acciones directas no se han hecho esperar. Miles de fanáticos se rasgan las vestiduras y acusan a Robson y Safechuck de aprovecharse de la situación, de querer sacar un provecho económico y de reaccionar tarde, después de haber dado apoyo al propio Jackson en otras épocas cuando tuvo que enfrentar acusaciones del mismo tipo. Por otro lado, la radio canadiense ya tiene fuera de su programación los éxitos del cantante y la serie ‘Los Simpson’ decidió sacar de su catálogo un episodio en el que apareció Jackson. Y muchos de los que ya vieron el documental siguen lidiando con el conflicto de adorar el legado musical de un artista y de lidiar, a la vez, con la faceta humana y retorcida que revela ‘Leaving Neverland’.

El actor infantil que enloqueció al mundo con su protagónico en
El actor infantil que enloqueció al mundo con su protagónico en "Mi pobre angelito", Macaulay Culkin, se convirtió en el "mejor amigo" del cantante cuando apenas tenía 10 años. Al día de hoy, es uno de los que defiende de forma acérrima la inocencia de Jackson. Foto AP

Hoyos pone los puntos sobre las íes con la siguente reflexión: "Se trata de una decisión personal y muy difícil frente a un documental que apaga los brillos de una estrella indiscutible y pone en la mesa una discusión acerca del silencio de una industria del entretenimiento, que cada vez deja ver cicatrices en las que se nota una apología al poder desmedido y la explotación de otras personas.

“Celebridades como Michael Jackson se endiosan y multiplican su mensaje como modelos de una sociedad que los necesita, que pueden recibir algo de ellos: música, alegría, aspiraciones o, como en el caso de Wade Robson y James Safechuck, una amistad tan profunda y una bienvenida a un mundo de riqueza y sueños cumplidos, pero a un costo muy alto”, apuntala.

Ahora bien, muchos de los que ya están dando los decires del documental como hechos verídicos, han empezado a tomar una posición que disocia al artista de la persona, y han tomado la decisión de seguir consumiento al astro, musicalmente hablando.

Justo este viernes 15, Kate Maltby, presentadora y columnista en el Reino Unido sobre temas culturales y políticos, y crítica de teatro para el diario The Guardian, escribió un sesudo razonamiento para CNN en español, el que tituló “Sí, seguiré escuchando a Michael Jackson”. Y explica:

"Le creo a Wade Robson y a James Safechuck. No porque crea que hay que creerles a todos los acusadores de abuso sexual; no es así. No porque crea que “Leaving Neverland”, el documental de Dan Reed en HBO en el que ambos hombres acusan a Michael Jackson de abusar sexualmente de ellos responde a todos los argumentos planteados por la familia del cantante fallecido en su defensa; no es así.

"En cambio, les creo a Robson y Safechuck porque, para mí, el peso de las pruebas indica que Jackson el mercurial, atribulado, talentoso hijo de los dioses, también pudo haber sido un abusador de niños. No se disputa que él implicaba a las familias de los jovencitos en su vida con regalos y destellos de una vida de fama. Tampoco se disputa que él dormía con esos niños en su cama noche tras noche, a lo que se refirió en una entrevista como “la cosa más adorable que se pueda hacer”.

Tal como señala persuasivamente Constance Grady en Vox, la celebridad nos adormece y nos lleva a confiar en desconocidos. Así y todo, los padres de los niños dejados con Jackson se han puesto en una situación vulnerable al admitir que desestimaron normas básicas de seguridad; es difícil imaginar que su confesión sea interesada. (“Se activó en mí la madre del escenario”, dice la madre de Robson, recordando cómo hizo fuerza para que Robson tuviera la oportunidad de subir al escenario con Jackson en un concierto; la madre de Safechuck recuerda que Jackson se quebró y comenzó a llorar y a rogarle que accediera a dejar que James durmiera en su cama".

Y da en el clavo con la pregunta --mejor dicho, la respuesta-- del millón ¿por qué se expondrían dos hombres adultos, con sus vidas ya formadas, al escarnio público y masivo de los defensores de Michael Jackson?

“Es difícil imaginarse por qué dos hombres se enfrentarían al peso legal y financiero del patrimonio de Jackson, o invitarían el odio obsesivo de sus seguidores a nivel mundial, con ningún otro objeto sino la necesidad psíquica de finalmente de decir la verdad. Los defensores de Jackson alegan una movida financiera, pero las demandas de ambos hombres contra el patrimonio ya han sido desestimadas por razones técnicas, sin dictar sentencia sobre la credibilidad de sus acusaciones. Las razones por las que se denegaron esas demandas iniciales, la prescripción de las causas contra el patrimonio y una sentencia de que las corporaciones de Jackson no eran responsables por sus acciones privadas, hacen que resulte poco probable que tengan éxito sus demandas” opina Kate Maltby, quien cierra su artículo razonando el enunciado que propone en el título de su nota: " Los críticos de Jackson deberían tener la suficiente apertura para reconocer que no es posible revertir su impacto en nuestro escenario musical. Pero sus defensores deberían tener la apertura para aceptar que podría haber hecho cosas terribles. El resto deberíamos seguir escuchando esas pistas, y probar con qué facilidad nos perdemos en la música".

Las opiniones siguen desbordando el tema a nivel planetario. Como sabemos, esta noche y la de mañana domingo, Latinoamérica contará con los elementos de juicio que le permitan a cada quien formarse un criterio más argumentado, ya viendo en detalle los documentales.

La pregunta que se tratará de documentar no es otra que esta: ¿Era Michael Jackson un delirante depredador sexual? La respuesta será sí o no, depende del criterio de cada espectador. Lo que sí es un hecho es que, en ambos casos, la conclusión será abrumadoramente sorprendente.