
A Mauricio Hoffmann y su tupé de galán inmutable frente a las cámaras rara vez lo despeinan los vientos de la vulnerabilidad. Desde 1999, la pantalla se ha convertido para Hoffmann en esa caja en la que, cual Ken, únicamente se le ve sonriente y de punta en blanco.
Son tantos años de ver siempre su personalidad así, contenida y empaquetada, que para este punto algún distraído podría pensar que sus preocupaciones, sueños y sentimientos son plásticos, como el popular muñeco de Mattel... pero nada más alejado de la realidad.
Y tampoco es que en su caso las polémicas se vendan por separado. Las controversias lo han rondado, han zarandeado su repisa hasta quedarse sin cuerda, pero, ante ellas, ha guardado un medido y prudente silencio.
Él mismo confiesa ser hermético hasta con su entorno; sin embargo, ahora que se muestra más casual en De boca boca, también hizo una excepción con este medio.
Mau, como le dicen los más cercanos, rompió la caja, y dejó deshechas en la colección de su mutismo varias confesiones, para así sacar a jugar en la conversación al Hoffmann padre, hijo cariñoso, novio apasionado y el resto de versiones de ese hombre que también sabe ser “lo que quiere ser”.
—Usted empezó muy joven en la televisión y por eso su carrera es casi de veterano,¿cómo se siente en este punto?
Cuando lo pienso, me parece increíble que haya pasado tanto tiempo. Más de la mitad de mi vida la he pasado trabajando en televisión. Qué bonito, porque he hecho muchas cosas, sigo aprendiendo y todavía en este año sigo con oportunidades de explorarme profesionalmente hablando. Creo que tengo mucho para dar; estoy motivado.
—Más de media vida de ser figura pública también...
Porque, además, vengo de una familia que ha estado en televisión también durante toda su vida. Desde que yo nací soy público (risa), porque papi siempre nos llevaba a los programas; me encantaba. Antes de empezar a trabajar, ya andaba robando cámara, como dicen.
—Salir en cámaras y presentar son cosas que se aprenden como oficio, pero para ser figura pública no hay manuales. ¿Cómo se aprende a llevar bien la exposición?
Lo que pasa es que yo me acostumbré a que la gente siempre volviera a ver a papi. Después, en televisión, ya se me fue haciendo familiar ser visto, ser señalado de buena o mala manera. Para mí fue sencillo, tal vez, porque desde muy niño ya yo empecé a ver eso como algo normal en mí.
—¿Su papá le dio consejos que lo marcaran en ese aspecto?
Lo que más le aprendí a mi papá fue hacer las cosas muy correctas en lo profesional, ser muy disciplinado. Papi siempre me decía: ‘No tome nada frío en la mañana, cuando usted sabe que tiene programa o que va a usar su voz. Regúlese’.
“También recuerdo mucho que me dijo que leyera diccionarios de sinónimos y antónimos, porque él me enseñaba a tener dominio de lo que hacía, y el tener muchos sinónimos en tu cabeza te da muchas más palabras para no repetir si tenés que improvisar. Eran consejos muy valiosos que sigo aplicando”.

—Usted ha llevado el luto por el fallecimiento de su padre mientras sigue con su trabajo. ¿Sabe que esa actitud ha dado un mensaje de fortaleza a muchos que lo siguen?
Tener una pérdida siempre es difícil. A veces uno guarda en sus adentros sus miedos, sus tristezas y no las expone públicamente o con su entorno, incluso. He tenido fortaleza que creo que solo Dios me la ha dado y mi mamá, que es mi tesoro también. Realmente, mi mayor miedo después de perder a papi era saber qué iba a pasar con mami, que quedaba, digamos, solita, sin su compañero de vida.
“Creo que aquí es amarrarse a Dios, tener personas que sean fuerza o vitamina a tu alrededor, que te den ese soporte emocional. Pero creo que esa fuerza viene de Dios, al menos en mi caso personal. Así me sostengo cuando hay días malos, porque los hay; hay días muy malos y cuesta salir, pero insisto, uno encuentra la fuerza“.
—Días malos y tiene que aparecer sonriendo...
Hay que aparecer sonriendo. Pero bueno, es parte de la profesión. Hay cosas buenas, hay cosas también difíciles y malas, como en cualquier profesión. Lo difícil de esta es que hay que salir siempre feliz, sonriente; hay que entretener, así estés pasando un momento difícil. A todos en algún momento nos toca.
“Y el homenaje que yo le rindo a papi es día a día salir y entretener al público de la manera en la que él me enseñó: de forma responsable, con los pies en la tierra, con humildad, sin menospreciar a nadie y tratando de hacer feliz a la gente. Espero hacerlo por mucho tiempo más".
—Usted menciona el sostén que ha sido su mamá, pero supongo que es recíproco. ¿Cómo ha sido su relación con ella en este momento tan difícil para los dos?
Mami ha sido un gran pilar en el proceso y creo que ella me sostuvo mucho a mí, más que yo a ella, aunque parezca mentira. Mi mamá es un mujerón y así que bueno… ¡Te amo, mamita!
—Dice que ha guardado en sus adentros las cosas difíciles que siente. ¿Le cuesta expresar sus sentimientos? ¿De dónde cree que le viene eso?
Me puedo considerar una persona hermética, difícil de explorar o de abrirme con cualquiera. Mi papá era muy así. Él era muy cerrado en sus cosas, en su círculo ultracercano. Era un hombre de pocos amigos, además. Lo reservado que él era con su vida privada, a pesar de él ser tan público, lo heredé también yo. A mí me cuesta un poco más abrirme con mis sentimientos.
—¿Cree que eso le ha afectado?
Diay, de momento vamos bien. Tengo mi gente también, una pareja maravillosa; mi mamá, que es mi amiga, mi compañera, mi tesoro. También mi hija, que, bueno, está muy chiquitita, y todavía no podemos hablar tan de tú a tú, pero en algún momento llegará. Por supuesto que tengo mis personas cercanas y con ellas también tengo mis desahogos. Majo, mi pareja, es una mujer excepcional y con ella tenemos una comunicación lindísima.
—¿Cómo ha sido vivir el amor en una etapa más madura de su vida?
Tener una relación a mis 42 años no es lo mismo que a los 20. Uno ve el amor, la convivencia y la relación de pareja diferente y tiene otras proyecciones distintas. Yo no pensaba igual a mis 20 que ahora. Tengo una mayor madurez, busco otras cosas. He vivido intensamente el amor, lo he disfrutado y lo seguiré disfrutando ahorita y en cada etapa en la que me toque estar.
“Me siento estable, me siento seguro. Estoy disfrutando mi paternidad y mi relación de pareja también. Estoy en un momento en el que quiero justamente eso, tranquilidad en todos los aspectos y sentir esa compañía, que ella va conmigo y que voy con ella".

—Ustedes no han mostrado ninguna seña de molestia por las críticas o preocupación por el qué dirán. ¿Eso también es fruto de la madurez?
Creo que sí. Y también es entender que la gente va a opinar y a juzgar; usted decide si quiere discutir o no. Nosotros decidimos vivir lo nuestro, que la gente pueda opinar, así sea correcta la opinión o no. Nosotros sabemos lo que es y nuestro entorno cercano nos conoce y lo sabe, y eso es lo que realmente nos importa.
—¿Qué es lo que más lo llena de ser padre?
Disfrutar a mi hija es lo mejor que me ha pasado, ya que siempre quise ser papá; entonces, disfrutar la paternidad como la estoy disfrutando es lo que me hace más feliz. Ha sido un sueño que disfruto de la forma más intensa.
—La paternidad es otra cosa que no tiene manuales. ¿Cómo ha sido ese proceso de ir aprendiendo a ser papá?
Lindísimo, es una aventura; todos los que son papás sabrán que es una aventura increíble. Nadie le enseña a uno, nadie le dice, pero sí hay que rodearse de gente que ya sea papá, porque eso sí te ayuda mucho. Los papás o los suegros en ese momento son una ayuda fundamental. Es bello esto de la paternidad, pero sí, es un aprendizaje constante. Hay que tener mucha paciencia y estar controlado.

—Siempre se dice que la paternidad cambia la vida, pero eso es como decir una obviedad. ¿En qué cosas específicas siente que lo cambió?
Es que ahora hay alguien que depende de vos; querés que ella se sienta orgullosa. Es que no crea, es difícil. Lo cambia a uno porque también ves el mundo de una forma distinta y, a este mundo que estás viendo, sabes que se va a enfrentar ella.
“Ahí hay otra preocupación grande para uno como papá, también de inculcarle valores, educarla de la mejor forma para que salga al mundo con valores fuertes y bien arraigados. Y que se exponga a este mundo que está tan jodido, de la mejor manera".
—¿Cuál es esa injusticia o problemática que más le preocupa, indigna o toca de ese ‘mundo tan jodido’ que señala?
La violencia y el irrespeto como personas; ya no hay respeto por la vida. Eso se perdió y el problema es que el irrespeto ya cruzó la raya porque antes el irrespetarse podía ser decir una grosería, pero ahora llega al punto de violencia. Este mundo está cochinamente violento, depravado.
“La sociedad está entrando en un caos de no sé ni de qué será. La gente está viviendo muy al 100%, quiere vivir muy rápido, se pierde cosas y no disfruta de pequeñas situaciones. No sé, pero creo que estamos en un mundo altamente violento.
—¿Cómo atraviesa su paternidad esa preocupación?
Ella va a ir creciendo y uno no siempre puede estar al lado para cuidarlos. Ellos tienen que irse enfrentando a la vida; les va a tocar hacerlo y uno tiene que prepararlos para la vida. Pero en esa preparación siempre hay una preocupación enorme para uno como padre.
“Este mundo altamente violento, donde hay mucho bullying, ese irrespeto entre jóvenes, entre niños y entre adultos, ni qué decir. En la calle lo nota uno: la gente anda tensa, anda estresada; entonces, siempre hay un temor a eso".
—¿Cómo evalúa su rol de presentador para impactar positivamente a las personas en medio de esta crisis de violencia?
Es importante. Llevarle a la gente entretenimiento y, ojalá, sano, es fundamental en momentos como estos. Con programas como De boca en boca, Sábado feliz y otros en los que he trabajado, hay gente que pone el ‘tele’ y cuando nos ve se olvida de esos problemas.
“A mí me gusta entretener y hacer feliz a la gente a través de la pantalla. Si a través de eso logro sacarle una sonrisa, sacarle esa preocupación, por lo menos por ese rato, creo que es misión cumplida”.
