
Lionel Messi enfrenta la etapa de su vida más llena de críticas, al menos en cuanto a temas externos al fútbol se trata. A tres semanas de su polémico encuentro con Donald Trump, el argentino vuelve a ser centro de la controversia.
El pasado 6 de marzo, Messi visitó la Casa Blanca de Estados Unidos liderando la delegación del Inter de Miami, en un acto protocolario en el que se reconoció al equipo su título de la MLS. Este reconocimiento, con la presencia del presidente de turno, es una tradición estadounidense para los campeones de los deportes más importantes de ese país.
Sin embargo, se dio en un momento desafortunado, a pocos días de que el gobierno de Trump ejecutara la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán; hecho que desató un complejo conflicto geopolítico.
Además, el presidente norteamericano aprovechó la visita protocolaria para referirse a la acción militar, ante el aplauso de Lionel y el resto de presentes. Aunque muchos aseguran que el futbolista no entendió las palabras de Trump, la escena también fue recibida de forma negativa.
Ahora, las redes sociales en Argentina arden en indignación por una sensible omisión del ídolo sudamericano.
Este 24 de marzo se cumplieron 50 años del golpe de Estado perpetrado por las fuerzas militares de Jorge Rafael Videla, quien se perpetuó en el poder durante la última dictadura argentina. Su sangriento legado, de 7 años de duración, tuvo como saldo 30.000 desaparecidos, lo cual es una de las heridas más profundas en esa sociedad.
En esa fecha, también se conmemora el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en recuerdo de las víctimas del régimen y como un llamado a no repetir ese capítulo de la historia.
Sin embargo, Lionel Messi no se pronunció de ninguna forma sobre esta conmemoración, la cual no es una fecha más en el calendario, sino que tiene un enorme impacto cultural y convoca una numerosa marcha cada año.

Su omisión tampoco ocurre en una coyuntura cualquiera. Justo en esta época, aflora el negacionismo sobre las víctimas y también toman especial fuerza los discursos de odio y de reivindicación de la dictadura.
La mayoría de figuras importantes del país, excluyendo a las del fútbol, se solidarizaron con la memoria de uno de los pasajes más llenos de horror en Argentina y que interpela directamente a gran parte de la población.
Por si fuera poco, Messi justo se encontraba en Argentina para prepararse de cara a los amistosos que jugará la albiceleste contra sus similares de Mauritania y Zambia.
La propia AFA, ente que organiza el fútbol en ese país y en cuyas instalaciones entrenó la ‘Pulga’, como se le conoce, realizó una campaña conmemorativa. Como parte de eso, todos los equipos de la primera división lucieron en sus camisetas el emblema de la Asociación de las Madres de la Plaza de Mayo.
Los clubes también hicieron posteos alusivos a la fecha. De hecho, Ángel Di María compartió el pronunciamiento de su cuadro, Rosario Central; un gesto sencillo que muchos esperaban fuera correspondido por Messi.
Sin embargo, no fue así. Medio siglo después del inicio de una dictadura que aún duele y tiene a miles a la espera de justicia y respuestas, Lionel Messi, el argentino más reconocido a nivel mundial, optó por el silencio.
Si bien no era su obligación, muchísimos de sus compatriotas se mostraron decepcionados y molestos. Entre los numerosos cuestionamientos, se trajo a colación su visita a la Casa Blanca y los aplausos a Trump, asegurando que fue un evento al que Lionel pudo ausentarse.

